Gastón Dubois
Los problemas de mantenimiento están reduciendo directamente la disponibilidad de los F-16 ucranianos justo cuando estos cazas están asumiendo una carga cada vez mayor en la defensa aérea frente a los nuevos drones rusos propulsados por reacción. Según un editorial publicado por The Wall Street Journal, más de la mitad de los F-16 entregados a Ucrania se encuentran actualmente en procesos de mantenimiento o reparación, con demoras particularmente importantes en las instalaciones de Sabena Aerospace Engineering en Bélgica.
El problema adquiere mayor relevancia por la evolución de la amenaza. Rusia ha incrementado fuertemente el empleo de versiones propulsadas a reacción de los Shahed, capaces de alcanzar velocidades de hasta unos 600 km/h. De acuerdo con las cifras citadas por el WSJ, durante septiembre fueron empleados alrededor de 2.000 drones de este tipo, frente a unos 350 en junio.
La diferencia de velocidad está modificando el esquema de defensa aérea ucraniano. Mientras los interceptores de bajo costo desarrollados para enfrentar a los Shahed convencionales tienen dificultades para alcanzar a los nuevos drones kamikaze rusos, los F-16 pueden utilizar sus sensores y armamento aire-aire para cubrir una parte de esa brecha. El propio Volodymyr Zelensky señaló en septiembre que la aviación de combate ucraniana estaba siendo empleada intensivamente contra los drones propulsados por reacción.
El 28 de septiembre, además, el presidente ucraniano informó que la tasa de interceptación de los drones propulsados por reacción era de aproximadamente 57%, frente a una tasa global de 70% considerando tanto estos aparatos como los Shahed convencionales. Zelensky confirmó al mismo tiempo que Ucrania continúa probando nuevos interceptores específicamente diseñados para esta amenaza. En este contexto, los F-16 ucranianos ya habrían derribado aproximadamente 2.500 drones de distintos tipos y unos 650 misiles de crucero. El dato es presentado por el medio estadounidense a partir de información sobre las operaciones de la Fuerza Aérea ucraniana y permite dimensionar la carga que está recayendo sobre una flota todavía reducida.
El cuello de botella está en tierra
La cuestión central no es únicamente cuántos F-16 recibió Ucrania, sino cuántos pueden mantenerse disponibles para el combate.
El Wall Street Journal señala que, aproximadamente, cada 300 horas de vuelo, los F-16 deben pasar por una “phase inspection”, una inspección programada que comprende el motor, la aviónica, los sistemas hidráulicos, las líneas de combustible y otros componentes. Según el medio, mientras este proceso puede resolverse en entre dos y seis semanas en Estados Unidos, en Bélgica puede extenderse hasta 40 semanas.
Unidad movil de mantenimiento de F-16 utilizada por la Fuerza Aérea Ucraniana.
El cuello de botella se concentra en buena medida en Sabena Aerospace Engineering, empresa belga encargada del mantenimiento de los F-16 ucranianos dentro de un contrato estadounidense. La Fuerza Aérea de Estados Unidos adjudicó en enero de 2026 un acuerdo de hasta aproximadamente US$235 millones, con vigencia hasta enero de 2029, para trabajos de mantenimiento intermedio y de depósito de las aeronaves y sus motores, además de tareas relacionadas con repuestos y logística.
La existencia del contrato muestra que el sostenimiento de los F-16 ucranianos fue concebido desde el comienzo como una responsabilidad integrada con la infraestructura occidental. El problema que expone ahora el WSJ es que esa infraestructura no estaría pudiendo absorber el ritmo de utilización impuesto por una guerra de alta intensidad.
Una fuente occidental citada por el diario estimó que más de la mitad de los F-16 ucranianos se encuentran actualmente en una suerte de “limbo” de mantenimiento. El medio agrega que, al ritmo actual de utilización y reparación, incluso los aviones que permanecen disponibles podrían enfrentar un problema de agotamiento de vida útil hacia finales de 2026.
El problema tampoco necesariamente responde a una única causa. El uso intensivo en combate incrementa el desgaste, mientras que la disponibilidad de repuestos y la capacidad de los centros de mantenimiento pueden convertirse simultáneamente en factores limitantes. La diferencia entre una inspección que puede resolverse en semanas y otra que permanece abierta durante meses, sin embargo, constituye por sí misma un problema de disponibilidad operacional.
Más aviones, pero también más sostenimiento
La situación coincide con un nuevo incremento de la flota ucraniana. El 29 de septiembre, Zelensky anunció que Bélgica entregará otros tres F-16 antes de finalizar el año y vinculó explícitamente esos aviones con el refuerzo de la defensa aérea. “La aviación de combate se utiliza hoy para derribar Shahed”, señaló el presidente ucraniano
https://www.aviacionline.com/espanol/defensa/europa/los-f-16-de-ucrania-se-quedan-en-tierra-el-mantenimiento-en-belgica-demora-hasta-40-semanas_a6abd2243488955bbb77a0619
No hay comentarios:
Publicar un comentario