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miércoles, 23 de abril de 2014

Guerra Fría sobre el tablero

En el verano de 1972, sobre un tablero de 64 casillas, el norteamericano Bobby Fisher y el soviético Boris Spassky protagonizaron la batalla más peculiar de la Guerra Fría. El conocido como match del siglo fue uno de los enfrentamientos más emocionantes de la historia del ajedrez, lleno de tensión, nervios, amenazas y sorprendentes golpes de efectos. Una guerra psicológica en toda regla que trasladó a este deporte la extrema rivalidad que se vivía entre las dos grandes potencias mundiales.





A principios de los años 70 el mundo seguía dividido en dos grandes bandos (el occidental-capitalista y el oriental-comunista), liderados por sendos países que enfrentaban sus sistemas políticos, ideológicos, económicos, militares y sociales en busca de la hegemonía mundial. Y aunque las tensiones entre ambas superpotencias parecían algo más calmadas, la llamada Guerra Fría seguía plenamente vigente.

Toda la rivalidad de más de dos décadas entre Estados Unidos y la Unión Soviética se plasmaría en el verano de 1972 sobre un tablero de ajedrez, con el Mundial de este deporte en juego. La final enfrentaba a dos personalidades tan dispares como dispares eran las políticas e ideologías de sus países. Boris Spassky contra Bobby Fisher; el hombre tranquilo, educado y bohemio contra el genio indómito, caprichoso y lleno de excentricidades. Aquel enfrentamiento acapararía la atención de todo el mundo, y llevaría al ajedrez a una dimensión nunca antes conocida.


Tras proclamarse campeón del mundo en 1969, Boris Spassky esperaba rival para la defensa de su título, que pondría en juego en 1972 en una ciudad aún por determinar. En diciembre de 1970 el norteamericano Bobby Fisher vence de manera arrolladora en el Torneo Interzonal de Palma de Mallorca, poniendo la primera piedra en su asalto al título. En un torneo con 24 candidatos de alto nivel, sumó 18,5 puntos de 23 posibles. Después, en las eliminatorias individuales destrozaría a sus tres contrincantes, todos ellos entre los mejores jugadores de la época: Mark Taimanov, Bent Larsen y Tigrán Petrosian. A los dos primeros les ganó por un humillante 6-0 (algo excepcional en el ajedrez de alto nivel) y a Petrosian, subcampeón del mundo, por 6,5 a 2,5. De esta manera, se convertía oficialmente en el rival de Spassky en la gran final.

Desde 1948 el campeón del mundo de ajedrez siempre había sido soviético, en una tiranía que parecía no tener fin. La Unión Soviética había convertido en deporte nacional el juego que el revolucionario Lenin practicaba con pasión, y Spasski era el último representante de su imbatible escuela. El ajedrez era allí una cuestión de estado y estos triunfos se consideraban una prueba de la superioridad del régimen, por lo que no se escatimaban medios para formar y asesorar a sus campeones. Por su parte, Bobby Fisher era el primer estadounidense que se ganaba el derecho a disputar el título mundial, y no eran pocos los que pensaban que aquel excéntrico y genial jugador –que no paraba de ganar torneos y establecer registros sin precedentes en el mundo del ajedrez- podría romper una hegemonía soviética que duraba ya 24 años.

La solidez de Boris Spassky


Nacido en 1937 en Leningrado -actual San Petersburgo-, la infancia de Boris Spassky estuvo marcada por la Segunda Guerra Mundial, que provocó que con tan sólo cuatro años tuviera que ser evacuado de su ciudad natal y separado temporalmente de su familia. Cuando regresó a Leningrado, cinco años después, el matrimonio de sus padres se había disuelto, por lo que creció bajo la tutela de su madre, quien sacó adelante a sus tres hijos. De ella heredó una voluntad inquebrantable, que luego sería su principal característica jugando al ajedrez.

Había aprendido a jugar a los cinco años, como forma de entretenerse lejos de su casa y su familia. Compartía esta afición con sus hermanos –un hermano mayor y una hermana pequeña-; y de hecho ésta también llegaría a ser una destacada ajedrecista, proclamándose campeona de la URSS de mujeres. Pero la afición de Spassky por el ajedrez se multiplicó a su regreso a Leningrado, ya con 9 años de edad. Acudía a presenciar numerosas partidas y en una de ellas conoció a V.Zark, su primer entrenador y maestro. “En aquella época estaba completamente poseído por el ajedrez, que se convirtió en una costumbre cotidiana para él –explicaría Zark años después-. Entre 1946 y 1950 solía jugar unas cinco horas diarias”.

Fruto de tanta dedicación, pronto llegaría sus primeros éxitos, y con 16 años consigue el título de Maestro Internacional. “Por entonces jugaba como un adulto, de forma sólida, muy posicional y con mucha firmeza. No creo que en aquella época pensase ya en elegir el camino de otra profesión”, admitiría el propio Spassky años después. Sólo dos años más tarde, se proclamó campeón del Mundo Junior. Se matriculó en matemáticas, estudios que cambió después por periodismo, aunque realmente nunca pasó por su cabeza dedicarse a esta profesión. Siempre tuvo claro que el ajedrez sería su vida.

Jugador versátil y completo, Boris Spassky alcanzó su mayor éxito en 1969 cuando se proclama campeón del mundo tras derrotar al armenio Tigrán Petrosian, quien curiosamente había sido su verdugo en la final de 1966. Tranquilo y reservado, extremadamente educado, era una persona con grandes inquietudes culturales, vivamente interesado por la música clásica y la lectura. Además, siempre mostró un comportamiento amable y deportivo con todos sus rivales.

Bobby Fisher: un talento excepcional


Por su parte, Robert James “Bobby” Fisher era un genio del ajedrez lleno de excentricidades y actuaciones caprichosas; un ciclón con una forma de jugar agresiva que buscaba avasallar al rival y destrozarle emocionalmente. Nacido en Chicago en 1943, y criado por una madre divorciada, vivieron de manera modesta primero en su ciudad natal y después en Brooklyn. Su afición por este juego nació gracias a su hermana mayor, quien compró un ajedrez en una tienda de juguetes y con cuyas escuetas instrucciones aprendieron a jugar de forma autodidacta.

Con ocho años, gracias a un anuncio en el periódico, participó en una serie de partidas simultáneas contra el maestro Max Pavey. Aunque perdió, la experiencia le pareció fascinante y le sirvió de estímulo para seguir estudiando. Poco después, durante unas vacaciones de verano, el joven Bobby encontró un viejo libro de ajedrez con el que ahondaría en su interés por este juego. “Aquello fue un sensacional hallazgo, un tesoro”, reconocería años después.

En el Club de Ajedrez de Brooklyn desarrolló su juego y en 1956, con 13 años, se proclamó campeón junior de Estados Unidos. En el colegio era un alumno difícil, según reconocerían sus profesores, aunque su coeficiente intelectual rebasaba los 180. Entonces tomó la decisión de dejar los estudios para consagrarse en cuerpo y alma al ajedrez. “¿Qué me pueden enseñar en la escuela para ser campeón mundial?”, decía. Consiguió el título de Gran Maestro con 15 años, y aprendió ruso sólo para poder leer la numerosa literatura sobre ajedrez publicada en ese idioma. Era un talento excepcional, una mente privilegiada nacida para este deporte a la que solo sus caprichos, desplantes y renuncias –más de una protagonizó- podrían alejarle de la gloria.

Ganó el campeonato de su país ocho de las nueve veces en que participó, en una de ellas venciendo en sus once partidas, una hazaña jamás repetida. Con un estilo valiente, siempre al ataque, una de las características que le distinguían era la velocidad de su juego. En muy contadas ocasiones se veía apurado por el tiempo, ya que solía jugar de manera sistemática y veloz. Por ello, se convertiría en uno de los mejores jugadores de ajedrez relámpago oblitz.

Guerra psicológica total


Pero volvamos al enfrentamiento que nos ocupa; el conocido como el match del siglo. Con su habitual carácter indómito y propenso al conflicto (su lista de peticiones y quejas a los organizadores siempre era interminable), Bobby Fisher no dudó en calentar el ambiente, quejándose de que el sistema de competición del Mundial favorecía a los soviéticos: “Me han puesto siempre dificultades, pues saben quién les va a derrotar”, dijo. Eran dos mentes superlativas enfrentadas por la corona mundial de esta disciplina en un duelo que se desarrollaría al mejor de 24 partidas.

Pero aquella final de 1972 era mucho más que eso; estaba en juego el honor de las dos superpotencias mundiales. Las semanas previas al comienzo la expectación fue subiendo hasta límites insospechados. “Estados Unidos quiere que vayas y derrotes a los rusos”, le dijo a Fisher el Secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger. El régimen soviético, por su parte, clasificó al genio de Chicago como una amenaza externa a la que había que plantar cara con absoluta prioridad. Para ello, se prepararon extensos informes y se buscó el mejor asesoramiento para Spassky, haciendo del enfrentamiento una cuestión de Estado. Aquel verano, durante siete semanas, el mundo viviría pendiente de un duelo de titanes con fuertes connotaciones políticas.

Como era de esperar, no fue sencillo el acuerdo entre ambas federaciones sobre la sede de la final. La preferida por unos nunca le gustaba a los otros y viceversa. La guerra psicológica entre Estados Unidos y la URSS ya había comenzado. Finalmente, la ciudad elegida fue Reikiavik (Islandia) quien ofreció la más que respetable cantidad de 125.000 dólares para premios de los finalistas. Pero a Bobby Fisher aquella cantidad le parecía escasa y amenazó con no jugar si no se incrementaba la bolsa de premios y se añadía un porcentaje de los derechos de televisión, poniendo en serio peligro la celebración de la final. Tuvo que ser un financiero británico amante del ajedrez, James Slater, quien desbloqueara la situación añadiendo 50.000 libras a la bolsa para los jugadores.

Fisher despidió a su representante y renegó de algunos matices ya acordados y firmados. Nunca estuvo de acuerdo con las condiciones definitivas, y se presentó en Reikiavik diez días tarde –con la inauguración oficial ya celebrada-, por lo que estuvo a punto de ser descalificado. Se cambió la fecha de la primera partida por él y cuando finalmente se presentó no quiso estar presente en el sorteo inicial de colores, en otro gran agravio para el torneo. La Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) tuvo que actuar contra sus propias normas para que el encuentro se disputara finalmente. Una nueva conversación personal con Henry Kissinger terminó de convencer a Fisher. Tras disculparse por escrito con Spassky, el 11 de julio comenzaría, por fin, la tan esperada final.

Pero el norteamericano parecía descentrado en la partida inaugural y un error de novato (cambió un alfil por dos peones), dejó en bandeja el primer punto a Spassky. Tras aquella primera derrota Fisher pareció enloquecer y empezó a culpar a todos y a todo de la misma: se quejó del ruido de las cámaras de televisión, de que el público estaba muy cerca, de que las luces se reflejaban en el tablero, del modelo de piezas utilizadas… Pidió una serie de cambios que la organización consideraba inaceptables. Si no las cumplían, amenazó, no se presentaría a la siguiente partida. Los organizadores rechazaron sus peticiones y el norteamericano cumplió la amenaza. Tras una hora de espera, le dieron la partida por perdida. El resultado en ese momento era de 2-0 a favor de Spassky, una ventaja más que considerable ya que el Mundial –a priori muy igualado- lo ganaría quien llegara antes a 12 puntos y medio.

Inesperado golpe de efecto


En las horas siguientes se vivieron escenas surrealistas y momentos de desconcierto ante el rumor de que Bobby Fisher podría abandonar. Se cuenta que reservó asiento en todos los vuelos que salían de Reikiavik, mientras la CIA vigilaba las carreteras para evitar su fuga. Kissinger le lanzó una nueva soflama (“Eres nuestro hombre contra los rojos”), y el genio de Chicago aceptó jugar, no sin antes dar una nueva vuelta a tuerca a la guerra psicológica que había iniciado días atrás. Exigió de nuevo que la tercera partida se celebrara en una sala más pequeña, lejos de las cámaras de televisión y del público.

La Federación Soviética se negó en un principio y pidió la eliminación del aspirante, pero Spassky –todo un caballero- no quería renovar su título sin ganar en el tablero y accedió a la exigencia del americano. A partir de ese momento Fischer estuvo en situación de ventaja psicológica sobre su rival, lo que se reflejaría en las partidas sucesivas. Años después, el ruso reconocería que aquella concesión le había hecho perder el Mundial.

Un Fisher más centrado ganó brillantemente la tercera partida jugando con negras. Después, firmaron tablas en la cuarta y volvió a ganar la quinta, estableciendo la igualdad a 2,5 en el marcador. La sexta partida –maravillosa a decir de los expertos- resultó decisiva para el desarrollo de la contienda. El norteamericano realizó una estrategia paciente, y de forma inapelable fue minando la resistencia de su rival. Cuentan que al terminar la partida el propio Spassky se levantó a aplaudirle.

En la séptima firmaron tablas, pero una nueva victoria de Fisher en la octava partida decantaba la final de manera clara a su favor (5-3). Entonces, los componentes del equipo soviético le acusaron de recurrir a dispositivos electrónicos prohibidos, e incluso de intentar hipnotizar a su rival con la mirada. Llegaron a desmontar las sillas, la mesa y las lámparas en busca de unas pruebas que nunca se encontraron.

Con Spassky derrotado psicológicamente, que el norteamericano ganara el título parecía cuestión de tiempo. Y efectivamente, así fue. Sumó otras tres victorias por una del soviético, y en otras nueve firmaron tablas. El 31 de agosto se iniciaba la partida 21, que fue aplazada después de 40 jugadas; a la mañana siguiente, Spassky comunicaba por teléfono que abandonaba la partida, lo que ponía el marcador en un definitivo 12,5 a 8,5. Bobby Fisher era el nuevo campeón del mundo de ajedrez.

Humillación y gloria


Para la sociedad norteamericana había sido mucho más que una simple victoria deportiva. Sobre un tablero de ajedrez, Estados Unidos había ganado aquella peculiar batalla de la Guerra Fría. “Los rusos han sido aniquilados. Ya se habrán arrepentido de haber empezado a jugar”, dijo Fisher a la BBC con su peculiar arrogancia. A partir de ese momento, se convirtió en un héroe para sus compatriotas al contrario de lo que le ocurrió a Boris Spassky, quien cayó en desgracia por haber sido el primer soviético en perder el título mundial en 24 años… y a manos de un estadounidense, para mayor deshonra. “Si de mí dependiera, irían todos a la cárcel”, dijo Leonidas Breznev, máximo mandatario de la URSS, en referencia al equipo soviético que acudió a aquella final. Inmediatamente, Spassky sería postergado por elestablishment deportivo de su país en favor de una nueva promesa, Anatoli Karpov, quien le derrotaría en las semifinales clasificatorias para el Mundial de 1975.

En 1978 llegaría de nuevo hasta la final del Mundial, donde se encontraría con el nuevo “jugador maldito” del ajedrez soviético, el disidente Víktor Korchnoi. Spassky tuvo la desdicha de ser derrotado por Korchnoi, lo que le hizo pasar definitivamente a la “lista negra” de las autoridades soviéticas. Sintiéndose maltratado, se nacionalizó francés en 1984. Jamás se pudo quitar de encima el estigma de aquel enfrentamiento contra Bobby Fisher, una derrota que le marcaría de por vida y tras la cual nunca volvería a ser el jugador dominante que fue, pese a lograr triunfos de mérito como el del prestigioso Torneo Internacional de Linares en 1983, en el que aventajó entre otros grandes maestros a Karpov. A sus 76 años, sigue dando conferencias y jugando partidas simultáneas por todo el mundo, aunque su delicado estado de salud le ha obligado a bajar el ritmo. Pese a todo, siempre será un campeón de leyenda.

Por su parte, Bobby Fischer dijo que iba a jugar muchos torneos y que defendería su título tantas veces como hiciera falta. Pero fiel a su forma de ser –excéntrico e imprevisible-, sencillamente desapareció. Cuando en 1975 tuvo que defender su corona puso una serie de exigencias inaceptables para la FIDE, que le despojó del título y proclamó campeón al aspirante Anatoli Karpov. No volvería a jugar al ajedrez hasta casi dos décadas después, en 1992, cuando disputó un torneo de revancha contra Boris Spassky, al que de nuevo derrotó. El encuentro, organizado por un empresario yugoslavo, se disputó en Sveti Stefan, localidad de la actual Montenegro, y tenía el aliciente de una suculenta bolsa de cinco millones de dólares para los contendientes (3,35 millones para el ganador y 1,65 para el perdedor).

Pero este nuevo enfrentamiento con Spassky le acarrearía importantes problemas con la justicia de su país por haber jugado en suelo yugoslavo, saltándose el veto que Estados Unidos tenía sobre el país balcánico. Además, respondió a la carta de prohibición de su gobierno escupiéndola en público, con lo que pasó en pocas horas de ser héroe a villano para la opinión pública. Aquellos hechos podían acarrearle hasta diez años de cárcel, por lo que jamás regresó a su país. Tras vivir en distintos lugares (Bulgaria, Filipinas, Hungría, Japón…) y pasar ocho meses en prisión en este país asiático por un incidente con su pasaporte, en 2005 se nacionalizó islandés, considerándose un refugiado político. En esta isla se coronó campeón del mundo, y aquí pasaría los últimos años de su vida. No se tendrían noticias suyas hasta 2008, cuando se conoció su fallecimiento a los 64 años de edad a causa de una enfermedad renal. Caprichos del destino, vivió tantos años como casillas tiene un tablero de ajedrez.


http://historiasdeldxt.blogspot.com.es/2014/01/guerra-fria-sobre-el-tablero.html

Cortes en el presupuesto amenazan el avión U-2

BY POR DONNA CASSATA
ASSOCIATED PRESS


WASHINGTON -- El avión espia U-2 sobrevivió tanto la Guerra Fría como su sucesor y se demostró decisivo hace medio siglo cuando las dos superpotencias estaban al borde de una guerra nuclear.

Pero las reducciones en los fondos para la defensa amenazan el futuro del avión de reconocimiento a gran altura.

La Fuerza Aérea desea retirar paulatinamente la flota de los 32 aviones "Dragon Lady" que pueden ascender a una altitud de 21.000 metros (70.000 pies), recabar datos sobre Corea del Norte y Rusia y enviar rápidamente la información al alto mando estadounidense. Esa es una capacidad crucial, dado lo imprevisible del líder norcoreano, Kim Jong Un, y el envalentonado presidente ruso Vladimir Putin.

La Fuerza Aérea dice que el avión no tripulado Global Hawk puede cumplir esa misma función y que en una era de presupuestos reducidos el Pentágono no puede darse el lujo de tener ambos, el avión tripulado y el aparato teledirigido.

Legisladores escépticos han cuestionado la propuesta de la Fuerza Aérea de desactivar el U-2, el avión espía para todo clima con sensores y cámaras. Llamado "Angel" al principio por su capacidad de volar tan alto, el U-2 ha estado en operación desde 1955 y demostró la presencia de misiles soviéticos en Cuba en 1962, contribuyendo a evitar una guerra nuclear.

A medida que el Congreso empezará la semana próxima a redactar el proyecto de defensa, los legisladores evaluarán la propuesta de la Fuerza Aérea y la posibilidad de tomar medidas para salvar algunos de los aviones. Toda medida requeriría compensaciones ya que los legisladores trabajan dentro de límites presupuestarios. Los proponentes del avión recibieron recientemente un fuerte apoyo del comandante de las fuerzas en Corea del Sur.

Presionado por el senador independiente Angus King sobre peligros por el retiro del U-2, el general Curtis Scaparrotti dijo al Comité de las Fuerzas Armadas del Senado el mes pasado que, aunque comprende los requisitos presupuestarios, "el U-2 proporciona una capacidad única que al menos actualmente el Global Hawk no proveerá, y será una pérdida en inteligencia que es muy importante para nuestros indicadores y advertencias".

El titular del Comité de las Fuerzas Armadas de la Cámara de Representantes, el republicano Howard McKeon, manifestó preocupación por la posible desaparición del U-2, especialmente en vista de la creciente población de Seúl en dirección de la frontera y millones "dentro del alcance de la artillería de Corea del Norte".

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Los proyectos más futuristas del Pentágono

RT
Miércoles, 23. Abril 2014 - 8:07
En marzo la agencia estadounidense DARPA enumeró los proyectos tecnológicos con más futuro que planea desarrollar y realizar este año.



La Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa del Pentágono (DARPA), responsable por el desarrollo de tecnología militar avanzada, está elaborando proyectos que podrían cambiar las tecnologías convencionales de los escenarios bélicos.

En marzo la agencia estadounidense DARPA enumeró los proyectos tecnológicos con más futuro que planea desarrollar y realizar este año. El portal de noticias ruso 'Slon' ha elaborado una lista con las investigaciones que pueden cambiar tanto las tecnologías militares, como civiles. 

1. Simbiosis entre el cerebro humano y las computadorasEl programa Simbiosis del Hombre y la Computadora (HCS, por sus siglas en inglés) no se centra en la creación de un androide de combate, sino en la simbiosis de los conocimientos del hombre y de las computadoras. El objetivo ambicioso de este tipo de investigación pasa por enseñar a los superordenadores a comunicarse por sí mismos con los especialistas humanos para ampliar sus conocimientos y acumular más información, convirtiéndose así en expertos en sus áreas, sincronizando en cierta forma el cerebro humano con las computadoras. 

2. Sustancias que curan heridas por sí mismasEn el marco del programa Tecnologías Tácticas Biomédicas se desarrollan métodos de biomedicina que pueden ser útiles en el campo de batalla para proporcionar atención médica de emergencia a los heridos, incluso en casos de hemorragia intern, que son considerados como los más peligrosos. Para afrontar este problema de importancia vital DARPA se apoya en el uso de sustancias llamadas agentes hemostáticos que aceleran la coagulación de la sangre. En 2010 ya fueron probadas con éxito las sustancias hermostáticas que aumentan la coagulación de la sangre. 
3. Nueva generación de exoesqueletos 

Los especialistas de la DARPA están desarrollando un nuevo traje militar Warrior Web más ligero y barato que sus análogos que permite cargar con el peso de la munición (que puede pesar 45 kilos). El exoesqueleto quedará por debajo del uniforme y de la ropa de protección para proporcionar un soporte funcional y adaptable. Componentes integrados y sensores ayudarán a prevenir lesiones, a mejorar las habilidades naturales de los soldados mediante el apoyo a las articulaciones y a reducir la cantidad de energía necesaria. 

4. Transmisión instantánea de informaciónEl programa Gargoyle está desarrollando los correladores fotónicos necesarios para el procesamiento de información de forma prácticamente momentánea. La creación de este proyecto garantizará la transmisión casi instantánea tanto de datos digitales como analógicos, aunque los científicos tendrán que superar varios problemas de carácter técnico como el desarrollo de una modulación con espectro de banda ancha directa que sea superior a 10 GHz. 

5. Láseres aéreos


Para proteger aviones militares y civiles de ataques de sistemas de misiles antiaéreos, los especialistas de la agencia DARPA proponen utilizar láseres de alta energía que, gracias a sus características, podrían ser fácilmente montados en los aviones de combate, valiéndose de la velocidad y del poder de la luz para detectar el lanzamiento y destruir los misiles antiaéreos. 

6. Sistema de navegación superior al GPSEn el marco del proyecto Adaptable Navigation Systems se desarrollan sistemas de navegación que permitirán a un soldado orientarse en cualquier circunstancia, incluso cuando la señal GPS sea neutralizada por las contramedidas electrónicas del enemigo, las características del paisaje o los fenómenos meteorológicos. 

7. Comunicación inalámbrica de supervelocidad El programa 100 Gb/s Backbone RF se orienta en la elaboración y aplicación de un nuevo estándar de comunicación inalámbrica con una velocidad de transmisión de datos que alcance 100 Gb en segundo en un radio de 200 km de cobertura y bajo nivel de consumo de energía. Estos parámetros son necesarios para el total control de los aviones no tripulados, así como para recibir y enviar los mensajes de inteligencia. 

8. Procesadores autodestructivos
El proyecto Vanishing Programmable Resources desarrolla métodos de autodestrucción física de chips y circuitos electrónicos. Según los creadores del programa, en términos tecnológicos estos productos no se distinguirán por sus características esenciales de otros modelos de este sector, pero, al mismo tiempo, podrán destruirse en predeterminadas condiciones, en un entorno específico o por un comando especial. 

9. Juegos en línea para resolver problemas de seguridad
Los especialistas de la agencia proponen una solución nada trivial de resolver los problemas matemáticos complejos o las cuestiones de seguridad que, según ellos, pueden adquirir la forma de juegos o rompecabezas en línea. De esta forma, sería posible no solo ayudar a los analistas militares, sino mejorar significativamente los resultados gracias a la verificación colectiva. 
10. Chips que detectan defectos Para detectar los circuitos defectuosos y las piezas de dudosa autenticidad que últimamente se encuentran en los productos utilizados por la Defensa de EEUU, los especialistas de DARPA apuestan por el desarrollo de un chip de pequeñas dimensiones que podría costar menos de un centavo y que podría confirmar la autenticidad de los componentes electrónicos sin introducir cambios en el proceso de la producción.

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MIG 29 ametralla a terroristas

https://www.youtube.com/watch?v=o_fX5avo3Hg

Mig-29 sirio en accion, aviones de combate sirios, atacando posiciones rebeldes

https://www.youtube.com/watch?v=bzUGQe-Bfdk

Imagens capturam ataque aéreo na Síria

https://www.youtube.com/watch?v=3QwWrA7Va8E

Operación en Jobar: Ataque por el flanco.

Alfredo Jesús Hurtado Mendoza Alfredo Jesús Hurtado Mendoza·601 vídeos Suscribirse 2.629

Aleppo Terroristas Aniquilados por Tanques T 72 - Agosto 2013

https://www.youtube.com/watch?v=qCxqt2YQ20o

Al menos 58 muertos tras enfrentamientos y bombardeos en Alepo


Por: Télam

Al menos 58 personas murieron ayer en la ciudad de Alepo y su periferia, en el norte de Siria, en choques y bombardeos en distintas zonas, informó hoy el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Entre los fallecidos, al menos 30, incluidos siete combatientes islámicos, murieron en enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes en Alepo y sus alrededores.

Asimismo, 22 civiles perdieron la vida en bombardeos del ejército, que lanzó barriles con explosivos en distintos barrios de la ciudad.

A estos civiles se suman otros dos que perecieron por un ataque con cohetes contra el distrito de Abu Bakr, bajo el control de los efectivos del régimen.

En las afueras de Alepo, cuatro personas murieron en bombardeos aéreos en las localidades de Andan, Al Daman y Dara Aza.
El pasado fin de semana, al menos 61 personas fallecieron en la provincia de Alepo en combates y ataques.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) denunció ayer que espera desde hace dos meses que el Gobierno sirio le autorice la entrada a Alepo, según despacho de EFE.

El organismo observó un fuerte aumento de la violencia en esta población y su periferia, donde, subrayó, ambas partes beligerantes "atacan indiscriminadamente a los civiles".

El CICR acusó tanto las fuerzas gubernamentales como los rebeldes de impedir a la población recibir la ayuda vital para sobrevivir.

Alepo, la mayor ciudad del norte de Siria, fue blanco de una gran ofensiva de los insurgentes en julio de 2012 y de otras operaciones importantes en septiembre, lo que les permitió dominar amplias zonas de la localidad, aunque no lograron hacerse con el control total de la urbe.

http://elsolonline.com/noticias

EE.UU. enviará unidades aerotransportadas a Europa Oriental


Washington, 23 abr (PL) Estados Unidos decidió reforzar su presencia militar en Europa Oriental con unos 600 soldados, como demostración de fuerza contra Rusia ante el agravamiento de la situación en Ucrania, señalan hoy medios de prensa.

El Pentágono anunció el envío de estos efectivos, pertenecientes a cuatro compañías de la 173 Brigada Aerotransportada, con sede en Vincenza, Italia, una de las cuales, con 150 hombres, llegará este miércoles a Polonia.

Las otras tres arribarán desde hoy hasta el lunes próximo a Letonia, Lituania y Estonia, respectivamente, para participar en los ejercicios bélicos "A las puertas de Rusia", destaca hoy el sitio digital de la revista U.S News and World Report.

La fragata estadounidense USS Taylor (FFG 50) entró al mar Negro en las últimas horas, para relevar al destructor coheteril USS Donald Cook (DDG-75), medida que según una nota oficial está dirigida a mostrar el compromiso estadounidense con sus aliados de la OTAN.

Según señala la página del Pentágono en Internet, existe un rango de medidas que están bajo consideración, entre ellas el posible despliegue de elementos de la primera División de Caballería, con sede en Fort Hood, Texas.

Esta unidad fue designada como contribución adicional a la Fuerza de Reacción Rápida de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que tiene como misión principal intervenir de forma expedita en caso de contingencias imprevistas en ese teatro de operaciones.

El Pentágono continuó también el traslado de 18 aviones caza F-16 a la base de Lask, en Polonia -donde ya hay 12 de esos aparatos- desde Spangdahlem, Alemania, con el objetivo de participar en los ejercicios militares conjuntos y combinados Baltops, en el mar Báltico.

En las últimas semanas, el mando militar estadounidense también envió aviones de combate F-15 y aeronaves cisternas KC-135 para incrementar las misiones de patrullaje en las cercanías de las fronteras de naciones de Europa Oriental con Rusia.

Por otra parte, la Casa Blanca anunció la víspera que dará a Ucrania 50 millones de dólares, de los cuales poco más de 11 millones son para financiar las elecciones previstas para el 25 de mayo, así como ayuda militar no letal a un costo de ocho millones de dólares.

La crisis entre Rusia y potencias occidentales lideradas por Washington se agudizó tras el apoyo de Moscú a la soberanía de Crimea, cuyas autoridades desconocieron al gobierno instaurado en Kiev después del golpe contra el presidente Víctor Yanukovich.

http://www.prensa-latina.cu/