
– Por PIA Global* La decisión del Pentágono de eliminar “Indo” del nombre de su mayor mando militar unificado, el Mando Indo-Pacífico, ha desatado una tormenta diplomática ante las conflictivas relaciones actuales.
El retorno al histórico Mando del Pacífico (PACOM), anunciado el 16 de junio, fue presentado por Washington como un gesto de “honor”, “orgullo” y respeto a las “raíces históricas”. Pero en Nueva Delhi la lectura ha sido muy distinta, la eliminación de la referencia al Océano Índico es interpretada como una señal, pequeña pero contundente, de que el lugar de la India en la imaginación estratégica de Estados Unidos se está reduciendo.
El cambio de nombre original, en mayo de 2018, fue un gesto cuidadosamente calculado, en donde el entonces secretario de Defensa James Mattis justificó la modificación “en reconocimiento a la creciente conectividad de los océanos Índico y Pacífico”. El almirante Harry Harris, entonces comandante de PACOM, lo vinculó explícitamente a la “competencia geopolítica entre visiones libres y opresivas” en la región. Ocho años después, esa justificación ha sido borrada sin más explicación que un vago deseo de “resaltar glorias pasadas”. Christopher Clary, profesor de la Universidad de Albany, fue categórico al afirmar que “El cambio de nombre no tiene sentido. Es razonable que los escépticos se pregunten si el objetivo es apaciguar a China”.
El momento no podría ser peor para la relación entre Estados Unidos e India ya que los lazos ya estaban resentidos por disputas arancelarias, fricciones sobre las compras de petróleo ruso por parte de Delhi y el acercamiento de Trump a Pakistán. La decisión del Pentágono de eliminar “Indo” del nombre de su mando militar es percibida en Nueva Delhi como un gesto que niega décadas de construcción de confianza. Shruti Pandalai, presidenta de India en el Lowy Institute, calificó la medida como “mayormente simbólica”, pero advirtió que el riesgo de “avivar la antipatía pública en India hacia Washington” es real.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores indio, Randhir Jaiswal, dijo que el cambio de nombre estaba siendo “considerado cuidadosamente”. La cautela en la respuesta oficial contrasta con la inquietud en los círculos diplomáticos y de defensa. El cambio de nombre de PACOM es un recordatorio de que la alianza entre Estados Unidos e India, que durante años se presentó como un pilar de la estabilidad regional, está sujeta a los caprichos de una administración que no duda en sacrificar la coherencia estratégica en el altar de la inmediatez política.
El Mando del Pacífico, establecido en 1947 y con sede en Hawái, sigue siendo responsable de todas las fuerzas armadas estadounidenses desde el Pacífico hasta el este del Océano Índico. Su área de responsabilidad no ha cambiado. Pero la eliminación de “Indo” de su nombre es una decisión que no puede ser leída como un simple cambio administrativo, en el lenguaje de la geopolítica, los nombres importan. Y este cambio, como señala Clary, es una “lesión innecesaria” a una relación que ya mostraba signos de desgaste.
La decisión del Pentágono también se produce en un contexto donde la administración Trump se ha mostrado más cercana a Pakistán, un país que India considera un estado patrocinador del terrorismo. El acercamiento a Islamabad y las tensiones comerciales han erosionado la confianza. El cambio de nombre de PACOM se suma a una lista de gestos que Nueva Delhi interpreta como un desplazamiento en las prioridades de Washington. El problema no es que Estados Unidos tenga aliados múltiples, el problema es que parece estar comunicando que India ya no es prioritaria.
El análisis de Derek Grossman en Foreign Policy es complementario “Desde el verano pasado, Trump ha demostrado disposición a arriesgarse a tensiones serias con India en busca de otros objetivos”. La frase condensa una percepción que se extiende por los pasillos del poder en Nueva Delhi. La administración Trump ha presionado a India por las compras de petróleo ruso, ha cancelado cumbres del Quad y ha atribuido a Trump el mérito de mediar en conflictos que India considera asuntos bilaterales. El cambio de nombre de PACOM es solo el último eslabón de una cadena de gestos que erosionan la confianza.
El cambio de nombre de PACOM es un síntoma de una tendencia más amplia en donde la administración Trump está dispuesta a sacrificar la coherencia simbólica de su alianza con India en aras de una política exterior que valora la inmediatez por encima de la consistencia. El retiro del “Indo” del nombre del mando militar estadounidense es un recordatorio de que, para Washington, la India no es un socio estratégico en el sentido pleno. Es un actor que se puede descartar cuando las prioridades cambian.
Foto de la portada: REUTERS
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