jueves, 4 de diciembre de 2014

Los osos pardos regresan a la Zona de Exclusión de Chernobyl






Los osos pardos regresan a la Zona de Exclusión de Chernobyl


Fuente:agencias

Chernobyl,03/12/2014(El Pueblo en Línea)-Científicos dicen haber obtenido la primera evidencia fotográfica de la presencia de osos pardos en la Zona de Exclusión de Chernobyl (CEZ, por sus siglas en inglés).

Tras la explosión de abril de 1986 –descrita como uno de los peores accidentes de la historia en una planta nuclear- se evacuaron a más de 110.000 personas y se estableció una zona de exclusión en un radio de 30 kilómetros, alrededor del reactor nuclear dañado.

Desde hace más de un siglo que no se veían osos pardos en la zona, a pesar de que se han descubierto signos de su presencia.

En octubre, una de las cámaras grabó a un oso.

Los investigadores grabaron estas imágenes con la ayuda de cámaras ocultas, como parte de un proyecto que evalúa el impacto de la radioactividad en la vida silvestre.

"Investigamos bajo la premisa de que al sacar a la gente de la zona y disminuir la presión humana, los animales aprecian que en el corredor de exclusión no existen los peligros que plantea la presencia de humanos", explicó el líder del proyecto Mike Wood, de la Universidad de Salford..

El área ha servido como una fuente invaluable de información para la investigación sobre el impacto de la contaminación radioactiva.

El proyecto de Wood es parte de un programa de investigación de cinco años llamado Transferencia, Exposición, Efectos (Tree, por sus siglas en inglés), que busca "reducir la incertidumbre a la hora de estimar los riesgos para los humanos y la vida silvestre asociados con la exposición a la radioactividad y reducir el conservadurismo en el cálculo de riesgos".

La mayor parte del trabajo de campo será llevada a cabo dentro de la zona de exclusión.

"Existen modelos para predecir la exposición a la radiación pero estiman de una manera muy mecánica, comprendemos que los animales interactúan con el medioambiente de forma diferente", señala Wood.

"(Los animales) tienen preferencias por determinados hábitats, algunos quieren estar más cerca de un río mientras que otros prefieren estar en medio de un bosque. Las preferencias en relación al hábitat y a la comida cambian la forma en la que los animales interactúan con la contaminación".

Para entender qué animales y especies se pueden encontrar en la actualidad en la zona de exclusión, el equipo identificó tres áreas: de poca, media y alta contaminación.

Cada área tiene un radio de 5 Km. En cada una se seleccionaron 84 locaciones al azar, donde se instalaron las cámaras.

El equipo se centrará en los mamíferos más grandes.

"Lo que tenemos que hacer cuando programamos las cámaras es despejar un poco la zona para poder fotografiar a los animales que pasan por allí", explica Wood.

"Si no cortamos el pasto, nunca podremos ver pasar a zorros o liebres".

Una vez completada esta fase de la investigación –ver qué animales hay allí y en qué cantidad- los científicos seleccionarán una especie en particular para seguirla de cerca.

A estos animales se les pondrá un collar con GPS para seguir sus movimientos por la zona de exclusión a lo largo de un año y registrar la dosis exacta de radiación a la que estarán expuestos.

Según Wood, esto no solo les permitirá probar modelos predictivos sobre las resultantes a la exposición de la radiación, sino también hacer estudios directos sobre la relación entre la exposición a la radiación en un terreno real y sus efectos en el sujeto.

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