miércoles, 26 de febrero de 2014

El petróleo entra en la campaña por la independencia de Escocia


25 de febrero de 2014. 01:44h
Celia Maza. 
Entre ellos apenas había unos kilómetros de distancia, pero la proximidad tan sólo era geográfica, porque a escasos siete meses del referéndum, la tensión entre David Cameron y Alex Salmond no puede ser más evidente. Una vez tratado el asunto de la Unión Europea –donde Edimburgo perdería su silla en caso de secesión– y la libra –denegada ya de manera oficial por el Tesoro–, tanto el primer ministro británico como el ministro principal escocés tuvieron que abordar ayer sus respectivos planes para la gestión del petróleo del mar del Norte, otro asunto clave de cara al plebiscito.




Para la ocasión, en un gesto inédito, el líder «tory» reunió a su Gabinete en Aberdeen, noreste de Escocia, algo que no sucedía desde el Ejecutivo de David Lloyd George en 1921. El «premier» anunció la aceleración de medidas para maximizar la extracción de crudo, que ha caído un 38% en los últimos tres años por la dificultad de acceder a las reservas. En base a un informe publicado ayer por el experto Ian Word, Cameron se comprometió a facilitar la cooperación con el sector privado para extraer entre 3.000 y 4.000 millones de barriles de crudo adicionales, lo que reportaría un beneficio para la economía británica de 200.000 millones de libras (242.000 millones de euros) en 20 años.


El jefe del Gobierno aseguró además que Reino Unido, al ser «una de las diez primeras economías del mundo», está en mejor posición que Escocia para asumir la inversión requerida, así como la volatilidad del mercado del petróleo, que en 2013 ocasionó al fisco británico la pérdida de un 40% de sus ingresos.


Mientras explicaba sus políticas, a pocos kilómetros, en Portlethen, se encontraba Salmond, que también había congregado a su equipo como parte de su rotación periódica. En líder nacionalista recordó que Noruega es un ejemplo de un país más pequeño que Escocia cuya gestión del crudo ha beneficiado no sólo a las empresas y a los trabajadores, sino a todos los noruegos, al depositarse los ingresos «en un fondo de futuros para las generaciones venideras».




En caso de lograr la independencia, Salmond propone crear dos fondos de gestión del petróleo, uno de estabilización a corto plazo para contrarrestar la volatilidad del mercado y otro a largo plazo de ahorro para la nación, con el que aspiraría a recaudar 30.000 millones de libras (36.300 millones de euros) en una generación.




Tras el descubrimiento en 1975 de los primeros yacimientos de petróleo en el mar del Norte, frente a la costa escocesa, se considera que la producción alcanzó su pico en 1999, con más de 40.000 millones de barriles extraídos hasta la fecha. Aunque la extracción es cada vez más difícil, se cree que aún hay reservas de entre 15.000 y 24.000 millones de barriles, lo que equivaldría a entre 30 y 40 años más de producción.




Mientras se sucedía el acalorado debate, el ministro de Energía, Ed Davey, anunció la creación en Peterhead (este escocés) de la primera planta mundial de captura y almacenamiento de carbono con combustible de gas, parte de un plan de inversión gubernamental de 100 millones de libras (121 millones de euros) en esa nueva tecnología. En declaraciones a la BBC, Davey aseguró que esta nueva planta, reclamada desde hace años por el Gobierno autónomo de Escocia, no es «un soborno» para que los escoceses voten contra la secesión. «No nos preparamos para la independencia, planteamos nuestras iniciativas como si Reino Unido fuera a permanecer unido», dijo el ministro en el tono positivo que ha adquirido el Gobierno durante los últimos meses. Además, advirtió: «Es simplemente un hecho que si Escocia vota a favor de la independencia, [la planta] sería más difícil porque sería más cara».

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