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viernes, 10 de junio de 2016

La primera defensa de la OTAN, en manos de 700 militares españoles



07 de junio de 2016. 16:39hFernando Cancio, @ferpott Madrid.
Un efectivo de la Brilat, junto a carros Leopard polacos durante las maniobras
M. D.
En las maniobras de certificación, lideradas por España, participan helicópteros Apache de EEUU
M. D.


Viernes, 13 de mayo. La situación en Polonia parece insostenible. Lleva tiempo amenazada por un país cercano, Torrike, que está apoyado por Bothnia y Lindsey. Así que el Cuartel General Supremo de la OTAN en Europa da la alerta: «Debido a la evolución de la situación en el este de Europa, la Fuerza de Muy Alta Disponibilidad ha recibido la orden de desplegar». En ese instante, el Cuartel General de Despliegue Rápido de la Alianza en Bétera (Valencia) y los efectivos de la Brigada Ligera Aerotransportable «Galicia VII» (BRILAT) se ponen en marcha. Son la denominada «punta de lanza» de la OTAN, los primeros que han de desplegarse ante una amenaza. En un máximo de 48 horas, las primeras unidades tendrán que estar en el teatro de operaciones defendiendo a un aliado, en este caso Polonia. Pero nada de lo que ocurre es real y ni Torrike existe ni sus aliados. Es el escenario «Skolkan» –entre ficticio y real– de las maniobras «Brilliant Jump», finalizadas el 27 de mayo y que han permitido certificar la plena capacidad operativa de esta nueva Fuerza de Muy Alta Disponibilidad (VJTF, por sus siglas en inglés), cuyo Mando Componente Terrestre lidera España en 2016.

Lo que se ha hecho en suelo polaco es una escenificación de lo que podría ocurrir en realidad y únicamente se desplegó un tercio de esta Fuerza Multinacional, compuesta por más de 6.500 efectivos de una docena de países, entre los que España aporta 2.600 y el Cuartel de Bétera. Y los primeros en tener que desplegarse son los cerca de 700 efectivos del Batallón «San Quintín» de Siero (Asturias). A partir de ahí y en un máximo de 5 días, el resto de la Fuerza deberá llegar a la zona de combate desde sus respectivos países.

Y Polonia ha sido el examen. «Lo que hemos probado es la capacidad de despliegue rápido», asegura el general de División Juan Montenegro, Jefe de Estado Mayor del Cuartel General de Bétera. Él, al igual que el resto de militares y mandos, deja claro que «no se trata ni de enseñar músculo a Rusia ni de generar inestabilidad». «Es un escenario simulado, un despliegue ficticio para dar seguridad a Polonia ante la amenaza de un país inventado, que no es Rusia». Así que ante esa amenaza, en dos días ya había salido de España un elemento de reconocimiento del Cuartel general, el puesto de mando avanzado de la BRILAT y el «San Quintín». En cinco días llegó el resto de la Fuerza hasta completar los 2.050 efectivos, de los que 1.317 eran españoles. El resto, polacos, albaneses, británicos y estadounidenses. Todos bajo las órdenes del teniente general Francisco Javier Varela.

Durante varios días se practicó la coordinación del movimiento de personal y vehículos, tanto en los países de salida como de llegada, hasta que toda esa Fuerza confluyó en el campo de maniobras polaco de Zagan. Allí se llevaron a cabo diversos ejercicios en los que lo que se buscaba era unificar procedimientos y capacidades para mejorar la respuesta. No se simularon combates ni ataques. Simplemente se desplegó para dar seguridad a un aliado, la primera de las tres fases del plan de Defensa de esta VJTF. Porque todo se hace «de forma escalonada y por partes para no aumentar la crisis, según las necesidades», afirma el general Montenegro. Si con las primeras tropas de esta punta de lanza no es suficiente, se iría aumentando el contingente hasta el último escalón: toda la Fuerza de Reacción Rápida de la OTAN, unos 40.000 efectivos.

Así que el viernes 27 de mayo, el teniente general Varela informó al jefe del Mando aliado de la OTAN en Brunssum de que «la Fuerza está operativa y lista para cumplir todas sus misiones».

Con el «diploma» en la mano, el siguiente paso para los efectivos desplegados en Polonia ha sido estos días el «Valiant Falcon», unas maniobras de empleo de la fuerza, sin incrementarla, en las que se llevan a cabo ejercicios de fuego real y movimiento para seguir entrenando al puesto de mando. Con la crisis de Torrike y su amenaza estable, se ha pasado a esa fase de disuasión en la que lo que se ha hecho es una «demostración de fuerza» al enemigo, explica Montenegro.

Hasta aquí, la parte más OTAN de este despliegue militar español de adiestramiento en Polonia, pues a partir de hoy, y de forma casi simultánea con el “Valiant Falcon” que acaba el jueves, estos 1.300 efectivos participarán en la primera fase del ejercicio “Anakonda 16”. Se trata de unas maniobras lideradas por las Fuerzas Armadas polacas, en las que participan más de 31.000 militares aliados, lo que supone el ejercicio de mayor envergadura realizado en Polonia durante los últimos 25 años.

Una vez concluyan, de vuelta a España, donde seguirán alerta y al mando hasta final de año, cuando darán el relevo a Reino Unido, país que liderará en 2017 la «punta de lanza» con España en situación de «stand down», esto es, en reserva y disponible para, si es necesario, desplegar en 30 días. Pero nuestro país también seguirá formando parte de la primera respuesta aliada en 2017, ya que entre las unidades que liderarán los británicos habrá un batallón de la Legión.



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