martes, 21 de abril de 2015

Por Redacción One
Última actualización: 15/03/2015@10:14:57 GMT+1
El avión militar ruso de los años 50 que todavía espía los cielos






Su nombre en clave, Oso, no es fruto de la casualidad. Con sus 46 metros de la cola a la punta, su envergadura de 50 metros y sus 90 toneladas de peso, el Tu-95 comenzó a surcar los cielos a principios de la década de 1950 y simbolizó el poderío militar de la Unión Soviética. Hoy sigue su carrera y se le considera la aeronave más ruidosa de las que siguen de servicio.

El Tupolev Tu-95 nació en unos años de auge en el diseño de aviones, en la década que siguió al fin de la Segunda Guerra Mundial, cuando el avance de la tecnología aeronáutica fue una constante.La aeronave contaba con hélices contrarrotativas de ocho palas que alcanzaban los 800 kilómetros por hora, casi la velocidad de los aviones modernos. Como consecuencia, también generaban un gran estruendo en el aire.

Los comentarios sobre el ruido del Tu-95 lo convirtieron en leyenda. La tripulación de los submarinos estadounidenses declaraban poder escuchar al aparato volar incluso cuando estaban bajo el agua.Y los pilotos de combate solían decir que lo oían por encima del sonido del motor de sus propios aviones.

Con la evolución de la tecnología de misiles, el Oso perdió dejó de ser utilizado para el lanzamiento de bombas nucleares sobre el territorio enemigo. A partir de entonces, su inteligente diseño le ha permitido reinventarse -desde funciones de vigilancia de embarcaciones durante la Guerra Fría, hasta porta misiles de largo alcance-.

Sin embargo, pocos pensarían que 60 años después seguiría siendo sirviendo a Rusia, en su última vida como el avión espía más ruidoso del mundo. El pasado mes de febrero, el Tu-95 apareció en varios medios cuando se detectaran dos de ellos surcando el cielo ingles. Los cazas de la Real Fuerza Aérea británica los tuvieron que escoltar hasta que abandonaron la costa de Reino Unido. Estaban patrullando, una rutina habitual durante la Guerra Fría y que Rusia ha vuelto a retomar recientemente.

De los más de 500 Tu-95 fabricados desde 1950, unos al 50 siguen sirviendo a la Fuerza Aérea de Rusia. El Oso ha demostrado ser difícil de reemplazar.

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