martes, 27 de octubre de 2026

La Armada estimó un costo de 66.100 millones de dólares para un caza F-22 Raptor basado en portaaviones: desarrolló el Super Hornet por 3.300 millones de dólares

















El proyecto estadounidense buscaba reemplazar al F-14 Tomcat, pero las exigencias técnicas y el presupuesto terminaron por frenarlo.
La alternativa elegida entró en servicio en 1999 y permitió cubrir las necesidades de la aviación embarcada sin desarrollar un avión completamente nuevo.

El F-22 Raptor fue concebido para la Fuerza Aérea estadounidense. Foto: Harry J. Kazianis / 19FortyFiive
REDACCIÓN CLARÍN

La Armada de Estados Unidos llegó a estudiar una versión naval del F-22 Raptor, uno de los cazas más avanzados de su Fuerza Aérea. El proyecto, conocido como Naval Advanced Tactical Fighter (NATF), buscaba reemplazar al F-14 Tomcat y operar desde portaaviones.

En marzo de 1990, la estimación de adquisición alcanzó los 66.100 millones de dólares para una flota prevista de 618 aeronaves. La cifra incluía 8.500 millones para desarrollo y 57.600 millones para la compra de los aviones.
La propuesta nunca llegó a convertirse en un avión operativo. La adaptación a las condiciones de los portaaviones exigía cambios estructurales importantes, mientras el final de la Guerra Fría reducía la justificación para financiar un programa de semejante magnitud.



La propuesta nunca llegó a convertirse en un avión operativo. Foto: U.S. Air Force / Sgt. Mary Bowers


El resultado fue una alternativa menos costosa: el F/A-18E/F Super Hornet, cuyo desarrollo se estimó en 3.300 millones de dólares. La aeronave terminó ocupando el lugar que se había previsto para el sucesor del Tomcat.

Un F-22 preparado para aterrizar en el mar

Adaptar el Raptor para operar desde un portaaviones suponía mucho más que modificar su tren de aterrizaje. Los aviones embarcados deben soportar aterrizajes bruscos mediante cables de frenado. Según el artículo del medio estadounidense19fortyfive.com, la desaceleración durante un aterrizaje detenido puede ser 24 veces mayor que la de una aeronave que aterriza en una pista convencional.

Además, el impacto vertical supera en más de tres veces al de un aterrizaje terrestre. Por eso, la estructura y el tren de aterrizaje debían reforzarse, con un incremento estimado de 4.000 libras en el peso vacío del avión.
La Armada también estableció límites vinculados al funcionamiento de sus portaaviones. El peso máximo de despegue debía alcanzar las 65.000 libras, mientras que el peso durante el aterrizaje no podía superar las 52.000. Las dimensiones debían permitir que dos aeronaves entraran en un ascensor de 70 por 52 pies.

Un programa que no llegó al prototipo

En 1988, la Armada había financiado equipos para definir los requisitos de una versión naval del caza. Sin embargo, el NATF nunca llegó a la etapa de construcción de un prototipo. El proyecto quedó condicionado por la complejidad técnica y por los costos de desarrollar una aeronave específica para las operaciones embarcadas.

Los registros presupuestarios reflejaron ese retroceso. En 1991, el programa recibió una partida de 65,7 millones de dólares, pero las solicitudes presupuestarias para 1992 y 1993 se redujeron a cero. La iniciativa quedó suspendida antes de que pudiera probarse un F-22 desde un portaaviones.

La misión principal del NATF era defender la flota frente a bombarderos soviéticos capaces de lanzar misiles de crucero. Para cumplirla, el avión necesitaba autonomía, combustible, sensores y armamento adecuados para interceptar amenazas a distancia.


El Super Hornet tomó el lugar del Tomcat

La Armada optó por el F/A-18E/F Super Hornet, cuyo desarrollo tuvo un costo no recurrente estimado en 3.300 millones de dólares. La aeronave entró en servicio en 1999 y terminó reemplazando al F-14 Tomcat, que fue retirado en 2006.

El F-22 Raptor nunca realizó un lanzamiento mediante catapulta ni un aterrizaje con cables de frenado en el mar. La versión naval quedó en los estudios y estimaciones, mientras el Super Hornet se convirtió en una pieza central de la aviación embarcada de Estados Unidos.

https://www.clarin.com/estados-unidos/armada-estimo-costo-66100-millones-dolares-caza-f-22-raptor-basado-portaaviones-desarrollo-super-hornet-3300-millones-dolares_0_0F3muaoZm0.html

Cuatro cazas F-16 turcos intentan engañar a un sistema de defensa aérea Patriot español






Sistema de defensa Patriot español. | EMAD


Cuatro cazas F-16 de la Fuerza Aérea turca han puesto a prueba el sistema de defensa antiaérea Patriot que España mantiene desplegado en la base aérea de Incirlik, al sur de Turquía, mediante un ejercicio en el que los pilotos simularon ser aeronaves enemigas. Durante las maniobras, los aviones trataron de ocultarse y engañar a los sensores de la batería española para comprobar su capacidad de detección y respuesta ante posibles amenazas aéreas.


Según ha informado este lunes el Estado Mayor de la Defensa (EMAD), el entrenamiento ha contado con la participación de cuatro F-16 pertenecientes al Escuadrón 166 de la Fuerza Aérea turca y de los militares del contingente español XXIV, desplegado en el país bajo el paraguas de la OTAN. El objetivo era reproducir situaciones próximas a un escenario de combate real y evaluar la actuación de los operadores españoles ante diferentes perfiles de vuelo.


Para ello, los pilotos turcos realizaron distintas maniobras de ocultación y engaño, aprovechando la velocidad y maniobrabilidad de sus cazas para tratar de dificultar su detección por los sensores del Patriot. Los militares españoles debían identificar y seguir las aeronaves durante el desarrollo del ejercicio, comprobando la respuesta del sistema ante las diferentes situaciones planteadas.

El adiestramiento se centró en las denominadas amenazas aéreas ABT (Air Breathing Threat), una categoría que engloba aeronaves y otros vehículos aéreos propulsados, a diferencia de las amenazas representadas por los misiles balísticos. Este tipo de ejercicios permite a las unidades de defensa antiaérea entrenarse frente a objetivos reales, en lugar de limitar su preparación a escenarios simulados.
Los militares españoles a prueba

Por parte española participaron los operadores del Centro de Información y Coordinación (ICC) y de la Estación de Control de Empeños (ECS), dos elementos fundamentales para el funcionamiento del Patriot. El primero permite coordinar las operaciones y gestionar la información sobre las amenazas detectadas, mientras que el segundo se encarga de dirigir las acciones de combate de la batería.



La Fuerza Aérea turca aportó los cuatro cazas F-16, sus respectivas tripulaciones y un destacamento de enlace ubicado en Incirlik. Este último fue el encargado de garantizar las comunicaciones entre los militares españoles y las aeronaves participantes durante el desarrollo de las maniobras, facilitando la coordinación entre ambas fuerzas.

«Entrenar frente a aeronaves reales es la mejor garantía para cumplir nuestra misión», ha señalado el capitán Pelegrina, jefe de operaciones de la misión española. Según explica el EMAD, este tipo de colaboraciones permite mejorar la preparación de las tripulaciones y comprobar las capacidades del sistema frente a distintas amenazas, además de reforzar la cooperación militar entre España y Turquía.

Caza F-16 turco. | Helen Farrer (RAF)

El Patriot es un sistema de defensa antiaérea y antimisil de fabricación estadounidense diseñado para detectar, seguir y neutralizar diferentes amenazas, entre ellas aviones de combate, misiles de crucero y misiles balísticos tácticos. Su funcionamiento combina un radar multifunción con sistemas de mando y control y lanzadores de misiles, que pueden actuar de forma coordinada para proteger instalaciones y áreas estratégicas.
Más de una década protegiendo Tuquía

España mantiene desplegada una batería Patriot en Turquía desde enero de 2015, cuando asumió parte de las responsabilidades de defensa aérea que hasta entonces desempeñaban los Países Bajos. La misión fue impulsada por la OTAN ante las amenazas derivadas de la guerra en Siria, con el objetivo de reforzar la protección de la población y el territorio turco frente a posibles ataques con misiles.

El despliegue español se encuentra actualmente en la base aérea de Incirlik, próxima a la ciudad de Adana, y cuenta con alrededor de 140 militares del Ejército de Tierra, según los datos publicados por el EMAD. El pasado mes de junio, el contingente XXIV tomó el relevo de la anterior rotación, manteniendo la presencia española en una operación que acumula más de once años de actividad ininterrumpida.
La unidad forma parte de la Defensa Aérea y Antimisil Integrada de la OTAN (NATO IAMD), encuadrada dentro del plan de defensa permanente Persistent Effort. En este mismo dispositivo participan otras capacidades españolas desplegadas en el flanco oriental de la Alianza, como una unidad de defensa antiaérea Nasams en Letonia y un radar de vigilancia aérea instalado en Rumanía.

Con este ejercicio, las Fuerzas Armadas españolas continúan su adiestramiento conjunto con Turquía en una de las regiones estratégicas para la defensa aérea de la OTAN. Las maniobras permiten comprobar la coordinación entre las unidades aliadas y preparar a los operadores del Patriot para responder ante aeronaves que intenten dificultar su detección.

https://theobjective.com/espana/2026-10-26/cazas-turcos-defensa-patriot/


Portugal estrenará sus nuevos aviones de repostaje en vuelo con cazas españoles



Los aviones lusos alimentarán a los Eurofighter y F-18 españoles, aunque sus sistemas no son compatibles con sus F-16


Avion de transporte táctico KC-390. | Airbus

 


Portugal ha dado un nuevo paso para reforzar su cooperación militar con España. El Gobierno portugués ha aprobado la propuesta de un acuerdo técnico bilateral que permitirá avanzar en la certificación de sus aviones Embraer KC-390 Millennium para suministrar combustible en vuelo a aeronaves del Ejército del Aire español, entre ellas los cazas Eurofighter Typhoon y EF-18 Hornet, cuyos sistemas son técnicamente compatibles.


El Gobierno portugués publicó el 21 de octubre un documento firmado por el ministro de Defensa portugués, Nuno Melo, que autoriza la minuta de un acuerdo técnico entre ambos ministerios y delega su firma en el jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas portuguesas, el general João Guilherme Rosado.

Según recoge la disposición oficial, el objetivo es impulsar la cooperación para la certificación y capacitación del KC-390 portugués en operaciones de reabastecimiento aire-aire. La iniciativa se enmarca en las relaciones bilaterales de defensa entre ambos países y en los compromisos de interoperabilidad de la OTAN.
Roberto Alcolea
Incompatibilidad con sus propios cazas

Una de las particularidades de esta cooperación reside en las diferencias entre los sistemas de reabastecimiento empleados por las aeronaves de combate españolas y portuguesas. Los Eurofighter Typhoon y EF-18 Hornet del Ejército del Aire utilizan el sistema de manguera y cesta, mediante el cual el caza introduce una sonda en el dispositivo desplegado por el avión cisterna para recibir combustible durante el vuelo.

Este procedimiento es compatible con el equipo incorporado a los KC-390 portugueses, que pueden configurarse como aviones cisterna mediante la instalación de dispositivos de reabastecimiento bajo sus alas. Sin embargo, la compatibilidad técnica no supone una autorización automática para realizar estas operaciones, ya que las diferentes combinaciones de aeronaves deben superar los procedimientos de certificación correspondientes.

La situación resulta especialmente llamativa porque los propios F-16 de la Fuerza Aérea Portuguesa no pueden recibir combustible de sus KC-390. A diferencia de los cazas españoles, estos utilizan una pértiga rígida de reabastecimiento que se introduce en un receptáculo situado sobre el fuselaje. Los aviones de transporte brasileños adquiridos por Portugal no disponen de este mecanismo, por lo que sus equipos actuales no permiten abastecer directamente a estos cazas.

Esta limitación también afectaría a una eventual incorporación del F-35A estadounidense como sustituto de los F-16 portugueses, puesto que esta variante del caza de quinta generación utiliza igualmente una pértiga rígida para recibir combustible. En consecuencia, Portugal tendría que seguir recurriendo a aviones cisterna aliados equipados con ese sistema o adquirir capacidades adicionales para garantizar el reabastecimiento de sus cazas.
Portugal estrena su nueva capacidad

El acuerdo llega después de que la Fuerza Aérea Portuguesa incorporase, el pasado enero, su primera capacidad propia para suministrar combustible a otras aeronaves durante el vuelo. La novedad coincidió con la entrega del cuarto KC-390, fabricado por la compañía brasileña Embraer, que llegó a la base aérea de Beja acompañado de un equipo específico de reabastecimiento que puede instalarse en cualquiera de los aparatos de la flota.

Este sistema incorpora depósitos adicionales de combustible en el interior del fuselaje y dos dispositivos externos instalados bajo las alas. Gracias a esta configuración, los KC-390 pueden alternar sus funciones habituales de transporte militar con las de avión cisterna, una capacidad que Portugal pretende utilizar para ampliar su participación en operaciones multinacionales y mejorar el apoyo a las fuerzas aéreas de otros países aliados.
La Fuerza Aérea Portuguesa cuenta con cuatro KC-390 entregados de una flota contratada de seis unidades, que operan en la Escuadra 506, conocida como los «Rinocerontes», con sede en la base aérea número 11 de Beja. Estas aeronaves están destinadas principalmente al transporte de tropas, material y equipos militares, aunque también pueden desarrollar misiones de evacuación médica y apoyo logístico en operaciones internacionales.

Por su parte, España acaba de completar la recepción de sus tres Airbus A330 MRTT, después de que Airbus entregase el tercer y último aparato el pasado 20 de octubre. Las aeronaves, operadas por el Ala 45 desde la base aérea de Torrejón de Ardoz, disponen de un sistema de reabastecimiento mediante manguera y cesta, compatible con los Eurofighter y F-18 españoles, pero carecen de pértiga rígida.

La incorporación de los KC-390 portugueses como posibles aviones cisterna adicionales permitiría ampliar las opciones de apoyo aéreo en ejercicios y operaciones conjuntas, sin sustituir las capacidades de los A330 MRTT españoles. Estos últimos cuentan con una capacidad de combustible de 111 toneladas y están concebidos para misiones de reabastecimiento y transporte estratégico de largo alcance, mientras que el KC-390 ofrece una plataforma de transporte militar con capacidad adicional de repostaje.

La cooperación entre las dos fuerzas aéreas ya ha tenido reflejo recientemente en el ejercicio multinacional Trial Acme 26, desarrollado entre el 28 de septiembre y el 9 de octubre en las instalaciones del Centro de Experimentación de El Arenosillo, en Huelva. Portugal participó con un KC-390 en estas maniobras, lideradas por el Ejército del Aire y del Espacio español y centradas en la protección y supervivencia de aeronaves frente a amenazas aéreas.

Airbus A330 MRTT del Ejército del Aire junto a cazas Eurofighter. | Airbus


Con la autorización del nuevo acuerdo técnico, ambos países avanzan en el desarrollo de capacidades conjuntas de reabastecimiento y en la mejora de la interoperabilidad aérea dentro de la OTAN. No obstante, todavía no se ha comunicado oficialmente la realización de pruebas de repostaje entre los KC-390 portugueses y cazas españoles, ni la obtención de las certificaciones necesarias para emplearlos en operaciones regulares.

https://theobjective.com/internacional/2026-10-26/portugal-aviones-repostaje-cazas/


El Ala 15 de la Base de Zaragoza recibe tres nuevos F-18 y suma la mayor cifra de cazas de su historia


Incorporado al Ejército del Aire en los años ochenta, el F-18 Hornet continúa siendo una de las principales herramientas de defensa aérea de España gracias a su versatilidad, potencia y capacidad para operar en múltiples escenarios

Un F-18 Hornet del Ejército del Aire y del Espacio durante una misión operativa. El modelo continúa formando parte de las capacidades de defensa aérea españolas más de cuarenta años después de su incorporación Agencia AP




Pese a la llegada de aeronaves más modernas como el Eurofighter Typhoon, el F-18 Hornet sigue ocupando un papel fundamental dentro de las capacidades de combate del Ejército del Aire y del Espacio. Más de cuarenta años después de su adquisición por parte de España, este caza continúa vigilando el espacio aéreo nacional y participando en misiones de defensa colectiva dentro de la OTAN.


La historia de este avión en España comenzó en 1983, cuando el Gobierno aprobó la compra de 72 aparatos, de los cuales 60 correspondían al modelo monoplaza F/A-18A y otros 12 al modelo biplaza F/A-18B.

La decisión respondió a la necesidad de dotar al Ejército del Aire de una aeronave moderna con gran capacidad de ataque, elevada maniobrabilidad y posibilidades de actuación tanto en misiones aire-aire como aire-superficie.

Los primeros ejemplares llegaron a territorio español en 1986, concretamente a la Base Aérea de Zaragoza, donde comenzaron a integrarse en las unidades de combate destinadas a sustituir a los veteranos F-4C Phantom.

https://www.larazon.es/espana/defensa/asi-f18-hornet-avion-combate-que-sigue-protegiendo-cielos-espana-mas-cuatro-decadas-servicio_202610236adb8b951e66613d9f1ac2b4.html