viernes, 18 de septiembre de 2026

China quiere reinventar el tanque: un vehículo de combate con propulsión nuclear y cañón electromagnético capaz de disparar a 12,000 km/h





hace 9 horas


Pablo Monroy



En los años 50, la energía nuclear era vista como la solución milagrosa a todos los problemas de energía y eso incluía a los coches de propulsión nuclear, pero los que hubo no pasaron del ser un concepto o eran simplemente una auténtica estafa.


Ahora, y para no variar, es China quien está planteando usar energía nuclear en la movilidad, pero no en coches, sino en la movilidad militar. Ante ello, el gigante asiático se propuso dotar a su ejército de carros de combate nucleares.

De modo que investigadores militares chinos presentaron un concepto de carro de combate propulsado por un reactor nuclear compacto y armado con un cañón electromagnético capaz de alcanzar objetivos a 450 km.


El estudio, publicado en junio pasado en la revista científica china Acta Armamentarii y firmado por el Inner Mongolia First Machinery Group (fabricante histórico de blindados chinos) junto con el Instituto de Tecnología de Pekín, coloca la entrada en servicio de la versión nuclear después de 2045.

El interés del reactor nuclear no está precisamente en la autonomía eléctrica de propulsión que puede otorgar, sino en la enorme cantidad de energía que puede entregar de forma puntual para alimentar su cañón electromagnético, un arma que dispara proyectiles usando fuerza electromagnética en lugar de un explosivo propulsor, como la pólvora.

El proyectil, un objeto metálico sin carga explosiva propia, se coloca entre dos rieles conductores paralelos. Al hacer circular una corriente eléctrica muy intensa por esos rieles, del orden de millones de amperes durante unos milisegundos, se genera un campo magnético que empuja el proyectil hacia adelante, acelerándolo hasta velocidades hipersónicas, hablamos de varios kilómetros por segundo.


La ventaja frente a un cañón convencional es la velocidad de salida del proyectil, que se traduce en un mayor alcance y en la energía de impacto puramente cinética, sin necesidad de una cabeza explosiva.

El problema, y el motivo por el que ningún ejército lo ha desplegado aún de forma realmente operativa, es que para disparar un solo tiro hace falta liberar una cantidad de energía eléctrica enorme en un instante muy breve, algo que exige condensadores, baterías o volantes de inercia capaces de acumular y descargar esa energía, además de rieles que resisten un desgaste extremo por el propio arco eléctrico y el calor generado en cada disparo y aquí es donde entra en juego el reactor nuclear compacto, para entregar la energía necesaria para el disparo.

Los propios autores del estudio reconocen la magnitud del reto de ingeniería. El reactor tendría que encajar en apenas 2 metros cúbicos, con un blindaje radiológico de no más de 3 toneladas y un intervalo de recarga de combustible de al menos cinco años. A eso se suma la disipación térmica dentro de un vehículo blindado y la necesidad de soportar choques de hasta 30 g en superficies todoterreno.

El otro problema es eléctrico, no nuclear. Un cañón electromagnético de 50 MJ exige liberar una cantidad enorme de energía de forma extremadamente breve, algo que un reactor, pensado para entregar potencia constante, no puede hacer por sí solo. La carga tendría que acumularse entre disparo y disparo en condensadores y baterías, lo que convierte a la electrónica de potencia, más que al reactor, en el verdadero cuello de botella del proyecto.


Un experto en equipamiento militar consultado por el South China Morning Post calificó de poco realista instalar un reactor de fisión en un carro de combate tripulado, tanto por el blindaje y la refrigeración necesarios como por el riesgo de que la pérdida del vehículo en combate implique además la pérdida del reactor.

Su alternativa es trasladar el concepto a una plataforma no tripulada, donde la energía casi ilimitada tendría más sentido para alimentar láseres, armas de microondas, radares y guerra electrónica, antes que para un tanque convencional con tripulación. Por ahora, el trabajo es un estudio conceptual revisado por pares, no un programa en marcha.

https://www.motorpasion.com.mx/industria/china-quiere-reinventar-tanque-vehiculo-combate-propulsion-nuclear-canon-electromagnetico-capaz-disparar-a-12-000-km-h

¿Es el fin del carro de combate en los conflictos actuales?







Oficial del Ejército de Tierra español, graduado en Ingeniería en Organización Industrial por la Universidad de Zaragoza (Centro Universitario de la Defensa). Poseo el Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute y actualmente curso el Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítica en la misma institución. He completado diversas formaciones civiles y militares en materia de Seguridad, Inteligencia y Defensa. Mis principales áreas de interés incluyen la geopolítica, la defensa, las relaciones internacionales, la inteligencia, el terrorismo y los idiomas extranjeros.

Este artículo analiza si el carro de combate, pilar del poder terrestre desde hace un siglo, sigue teniendo lugar en conflictos como Ucrania y Gaza, o si su fin ya ha llegado frente a drones y misiles antitanque.


Desde su creación a principios del S. XX, el carro de combate ha sido uno de los pilares fundamentales del poder militar terrestre. Diseñado en la Primera Guerra Mundial, pasando por su papel decisivo en la Segunda Guerra Mundial y su evolución durante la Guerra Fría, el carro de combate ha armonizado las tres variables que lo sustentan: movilidad, potencia de fuego y protección. No obstante, los conflictos recientes, como son la insurgencia en Afganistán e Irak y los escenarios de alta intensidad como Ucrania y Gaza, han puesto en tela de juicio el papel del carro de combate en las guerras del S. XXI, suscitando preguntas sobre su adaptabilidad en entornos operativos complejos como son los actuales.

Es por ello que en el presente artículo se estudian las posibilidades de empleo y las vulnerabilidades que ofrece este sistema de armas, respondiendo finalmente a la pregunta de si es el fin del carro de combate en esta época de la historia.
Debilidades del carro de combate

Coste elevado

Los carros de combate modernos son extremadamente caros, tanto en adquisición como en mantenimiento, sobre todo los modelos occidentales que disponen de mayor protección y electrónica. Esto plantea dudas sobre su rentabilidad frente a sistemas más baratos como drones, misiles antitanque o municiones merodeadoras, que han sido muy eficaces penetrando el blindaje de vehículos pesados.

Logística compleja

El carro de combate requiere de un tren logístico voluminoso y especializado para satisfacer las necesidades de combustible, munición y repuestos, las cuales son muy elevadas en combates de alta intensidad. Además, si se prolongan en el tiempo, estas necesidades pueden convertirse en una carga significativa y aumentar peligrosamente la envergadura de las líneas de suministro, que pueden ser cortadas mediante emboscadas enemigas, dejando expuestas a las tripulaciones.


Aunque el blindaje ha mejorado sustancialmente desde el siglo pasado, también lo han hecho las armas diseñadas para penetrarlo. Es una competición permanente entre el diseño de armas capaces de penetrar la coraza y la capacidad defensiva de los carros de combate.

Tripulación especializada

Si bien los modelos soviéticos son de fácil manejo y están destinados a tropas más bisoñas y poco preparadas, lo cierto es que los carros de combate occidentales requieren de una adecuada y sólida formación que permita mantener, entender y utilizar la electrónica y los diferentes sistemas de armas del vehículo en todo tipo de condiciones climatológicas y en cualquier espectro del conflicto. Además, el hecho de que las tripulaciones compartan mucho tiempo en el interior de los vehículos, se conozcan y se instruyan juntas hace complicado reponer bajas humanas.
Posibilidades del carro de combate

Potencia de fuego y movilidad

El carro de combate sigue siendo la mejor arma autopropulsada de combate directo, capaz de destruir blancos fijos o móviles, de día o de noche, ligeros o blindados. No hay ningún arma capaz de acompañar tácticamente fuerzas mecanizadas y que sea capaz de llevar un volumen de fuegos similar a un objetivo hostil.

Protección de la tripulación

A pesar de las amenazas modernas, el blindaje sigue ofreciendo un nivel de protección superior al de otros vehículos terrestres, y a tropas al descubierto. Aunque los modelos soviéticos arden con facilidad debido a que la munición alojada en el interior no está protegida, los occidentales disponen de sistemas antiexplosión y munición protegida que eleva bastante las probabilidades de supervivencia de la tripulación. Los sistemas de protección activa, blindaje espaciado y de reja, jaulas antidrones y futuros diseños en los que la tripulación se encuentra protegida en el interior de la barcaza, dejando la torre con la munición explosiva aislada, contribuyen a este objetivo.

Choque psicológico

La presencia de carros de combate en el campo de batalla tiene un efecto intimidatorio significativo sobre las fuerzas enemigas. Un vehículo blindado de elevada velocidad dirigiéndose a tropas hostiles mientras es capaz de disparar e incluso arrollar cualquier objetivo que se le ponga por delante genera un golpe decisivo en la moral enemiga.

 

Operaciones conjunto-combinadas

El carro de combate es más eficaz cuando opera como parte de una fuerza que combina infantería mecanizada, drones, artillería y apoyo aéreo. Lecciones aprendidas de Ucrania y Gaza muestran que un carro de combate que avanza en solitario es un blanco muy rentable para el enemigo, además de que la conciencia situacional que proporciona es muy pobre, especialmente en zonas urbanas.
Conclusión

El carro de combate no está en su fin, pero tampoco es el arma definitiva del campo de batalla que fue en el siglo XX. Su papel y modo de empleo están cambiando en respuesta a nuevas amenazas y tecnologías.

Más que desaparecer, el carro de combate está evolucionando hacia una plataforma más integrada, inteligente y protegida. Su supervivencia dependerá de la capacidad para adaptarse a un entorno donde la información, la velocidad y la precisión son tan importantes como la potencia de fuego, además de contar con apoyo cercano de infantería a pie y otros sistemas de armas.

En definitiva, no estamos ante el fin del carro de combate, sino ante el fin de la forma tradicional de emplearlo, propia del siglo pasado. No se puede entender la guerra del futuro sin la presencia de carros de combate en el campo de batalla, apoyando acciones resolutivas para romper las líneas enemigas

https://www.lisanews.org/inteligencia/es-el-fin-del-carro-de-combate-en-los-conflictos-actuales/

Irán estará «mucho más avanzado tecnológicamente» en cualquier nueva guerra: Ministro de Defensa en funciones



Misiles iraníes


El ministro de Defensa interino de Irán afirmó que la República Islámica estaría mucho más avanzada tecnológicamente que en conflictos anteriores si estallara otra guerra, desestimando las reiteradas amenazas estadounidenses por carecer de «valor operativo».

El general de brigada Mayid Ibn al-Reza hizo estas declaraciones el domingo durante una reunión con directivos de las organizaciones industriales del Ministerio de Defensa, en respuesta a las amenazas y la retórica recurrentes de algunos funcionarios estadounidenses.

«Algunos funcionarios estadounidenses creen que pueden cambiar nuestra voluntad o intimidar a la República Islámica repitiendo amenazas, pero están muy equivocados», declaró.

Añadió que la persistencia del enemigo en tales amenazas no demuestra fortaleza, sino que es un signo de parálisis en los análisis de inteligencia y, en última instancia, de la erosión de su racionalidad.

Ibn al-Reza enfatizó que el enemigo debe comprender esta realidad «muy simple y clara»: no debe dirigirse a Irán con un lenguaje de amenazas.

Reiteró que la República Islámica no otorga importancia a tales amenazas, calificándolas de “mensajes o declaraciones políticas” carentes de credibilidad militar genuina.

En referencia a los acontecimientos regionales y las consecuencias de las políticas de EEUU e Israel, el ministro de Defensa interino afirmó: “Los acontecimientos y la realidad que presenciamos hoy en la región son el resultado de sus políticas erróneas y errores de cálculo”.

Añadió que Irán nunca ha representado una amenaza para los países vecinos ni para las naciones de la región, y que siempre ha buscado distinguir entre amigos y adversarios, demostrando claramente este enfoque racional en la práctica y en diversas situaciones.

Señaló que Irán solo ha mostrado una pequeña parte de sus capacidades reales en la industria de defensa, e hizo hincapié en que los esfuerzos para fortalecer el sector de defensa del país continúan sin cesar.

Ibn al-Reza afirmó que Irán es actualmente “más fuerte, más unido y más vigilante” que en cualquier otro momento de su historia, y agregó que las capacidades de defensa y tecnológicas del país han seguido avanzando gracias a las lecciones aprendidas de la experiencia y del campo de batalla.

También expresó la plena disposición de Irán para contrarrestar las amenazas, basándose en sus propias capacidades y estrategias independientes.

“La República Islámica de Irán confía en su propia voluntad, capacidades y recursos internos para garantizar su seguridad y defender sus intereses”, señaló el ministro de Defensa interino.

Las declaraciones de Ibn al-Reza se produjeron en un momento en que altos asesores de la Casa Blanca habían planteado en privado al presidente estadounidense Donald Trump la posibilidad de que la guerra se prolongara durante el resto de su mandato, un mensaje que contradice las garantías públicas de Trump de una victoria rápida, según informó The Wall Street Journal.

EEUU e Israel lanzaron su guerra de agresión ilegal contra Irán el 28 de febrero.

Cuarenta días después, el 8 de abril, los enemigos se vieron obligados a aceptar un alto el fuego ante la resistencia de Irán, las exitosas operaciones de represalia y el firme control del estrecho de Ormuz.

En julio, EEUU llevó a cabo una serie de ataques aéreos contra Irán e impuso un bloqueo naval al país, violando el Memorando de Entendimiento (MdE) firmado entre Islamabad y la República Islámica el 17 de junio para poner fin a la guerra.

En respuesta, las fuerzas armadas iraníes lanzaron ataques devastadores contra objetivos estratégicos estadounidenses en Asia Occidental y declararon el estrecho de Ormuz cerrado a todo el tráfico marítimo.

Fuente: Medios iraníes

https://spanish.almanar.com.lb/article/77417/

Irán derriba el 53.º dron estadounidense MQ-9 desde el inicio de la agresión entre EEUU e Israel



Dron estadounidense MQ-9 Reaper


La Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) derribó el 53.º dron estadounidense MQ-9 desde el inicio de la agresión estadounidense-israelí contra Irán, el último de una serie de aeronaves no tripuladas estadounidenses destruidas por las fuerzas armadas iraníes durante la guerra.

La Fuerza Aeroespacial del CGRI interceptó y destruyó la aeronave no tripulada a las 10:12 a. m. hora local del jueves sobre la isla de Qeshm, utilizando un nuevo sistema avanzado de defensa aérea bajo el control de la red integrada de defensa aérea de Irán.

El MQ-9 es el 53.º dron estadounidense destruido por las fuerzas iraníes. El número total de drones enemigos destruidos por las fuerzas armadas iraníes desde el inicio de la guerra asciende a varios cientos, según el CGRI.

Este último derribo se produce dos días después de que el CGRI anunciara la interceptación y destrucción de tres drones estadounidenses MQ-1 Predator en un solo día sobre el estrecho de Ormuz.

La destrucción reiterada de drones estadounidenses se produce cuando la flota operativa de MQ-9 de la Fuerza Aérea de EEUU ha caído significativamente por debajo de su nivel mínimo establecido.

Según informó Bloomberg, el testimonio ante el Congreso de EEUU el 12 de mayo indicó que la flota operativa de MQ-9 se había reducido a aproximadamente a 135 aeronaves, en comparación con un mínimo de 189.

General Atomics Aeronautical Systems, fabricante del MQ-9 con sede en San Diego, ha confirmado que quedan menos de 10 nuevas aeronaves disponibles para su adquisición, mientras que la producción del dron Reaper ha cesado.

Fuente: Medios iraníes

https://spanish.almanar.com.lb/article/78657/

Masacre de Sabra y Chatila: 44 años sin responsables juzgados



Fuentes: Al Mayadeen [Foto: 44 años de impunidad de la masacre de Sabra y Chatila (AP, 1982)]


Cuarenta y cuatro años después de la matanza, sigue sin haber una cifra cerrada, una lista completa de nombres ni condenados. Los sobrevivientes volvieron a pedir justicia esta semana.


En Chatila hay un solar con un muro bajo y una piedra con letras. No es un cementerio con calles y cipreses; es un terreno apretado contra el campamento, con los cables de la luz colgando en madeja por encima de las cabezas y el ruido de los generadores de fondo. Debajo de esa tierra hay gente. Cuántos, exactamente, nadie lo sabe.

Cuarenta y cuatro años después de una de las matanzas más documentadas del siglo XX, no existe una cifra cerrada. Ni una lista completa de nombres. Ni una sentencia.

Esta semana la Fundación Palestina Al-Awda y la organización Thabit por el Derecho al Retorno convocaron allí una concentración popular bajo un lema que no necesita explicarse: «Sabra y Chatila: una herida que no cicatriza». Vinieron familiares, sobrevivientes, vecinos de un lugar que sigue siendo campamento. Y volvieron a pedir lo de cada septiembre: verdad, memoria y justicia.
¿Por qué no hay un número?

La ausencia de cifra no es un descuido de los archivos. Es parte del genocidio perpetrado por Israel.

Cuando terminó la matanza, muchos de los cuerpos no fueron levantados uno a uno, identificados y registrados. Fueron empujados con excavadoras junto con los escombros de las casas que habían sido derribadas encima de sus dueños, y enterrados en fosas sin marcar. Hubo familias enteras que desaparecieron. Hubo gente que se llevaron viva y de la que no se volvió a saber.

Por eso los cálculos nunca coincidieron. La Cruz Roja Internacional calculó un rango de entre mil 700 y tres mil 500 fallecidos. Otros recuentos mencionan los dos mil.

De ahí que las organizaciones palestinas en Líbano insistan cada año en recoger los nombres. Registrar a los que faltan, grabar los testimonios de los sobrevivientes, dejar por escrito quién era cada uno antes de ser un número aproximado. Es la única parte del expediente que todavía está a tiempo de completarse, y depende de personas muy mayores.
La cláusula número dos

Entre el 16 y el 18 de septiembre las milicias de la derecha cristiana libanesa, en coordinación con la ocupación israelí, masacraron a miles de personas en aquel lugar.

Los atacantes justificaron la acción con el pretexto de atacar a la Organización para la Liberación de Palestina, una jornada después del asesinato del jefe de la milicia falangista Bashir Gemayal.

Desde el 16 de septiembre y al 18 de ese mes los criminales iluminaron los campamentos con bengalas, convirtiendo la zona en una fosa común al aire libre. La gran mayoría de las víctimas eran palestinos desplazados.
Una comisión, un ascenso, ningún condenado

En diciembre de 1982 la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas calificó la matanza de «acto de genocidio».

En Israel la Comisión Kahan estableció una fórmula que todavía se repite: responsabilidad «directa» de los falangistas y responsabilidad «indirecta» de «Tel Aviv» como potencia ocupante. Señaló a Ariel Sharon, entonces ministro de Defensa, por haber autorizado la entrada de las milicias y no haber impedido lo que era enteramente previsible.

Sharon dejó la cartera de Defensa en 1983. En 2001, impunemente, fue elegido primer ministro.

Ese mismo año, un grupo de sobrevivientes intentó la vía de la jurisdicción universal ante los tribunales de Bélgica. La causa se deshizo por la vía política y legislativa. El jefe miliciano que se había ofrecido a declarar, Elie Hobeika, murió en Beirut en enero de 2002, en un atentado con coche bomba, semanas antes de viajar.

El balance de cuarenta y cuatro años cabe en una línea: una comisión que repartió adjetivos, un ministro que ascendió, un testigo muerto y ni una sola persona juzgada.

La Comisión 302 para la Defensa de los Derechos de los Refugiados lo recordó estos días con la única fórmula que queda: el paso del tiempo no anula el crimen ni extingue el derecho de las víctimas y sus familias a saber qué ocurrió y a que alguien responda. Estos crímenes no prescriben.
La carnicería de Israel se trasladó a Gaza

El aniversario de este año no se conmemora en un museo. Se conmemora mientras la misma mecánica funciona en tres lugares a la vez.

Gaza. Desde el 7 de octubre de 2023, la agresión israelí contra la Franja ha dejado 73 mil 795 mártires y 174 mil 869 heridos, según las cifras actualizadas del Ministerio de Salud palestino. La inmensa mayoría, mujeres y niños.

El alto el fuego entra en su día 341 y no ha detenido los crímenes. Desde que se firmó, el 11 de octubre de 2025, se cuentan mil 381 muertos y cuatro mil 757 heridos más, y 831 cuerpos recuperados de las zonas de las que se retiraron las tropas. Solo en las últimas veinticuatro horas: seis muertos y setenta y un heridos.

Y hay una frase del parte diario del Ministerio de Salud que en Chatila se entiende sin traducción: sigue habiendo víctimas bajo los escombros y en las calles a las que las ambulancias y la defensa civil no consiguen llegar. Cuerpos que no se cuentan. Familias que no saben dónde está el suyo. Es, exactamente, el crimen de 1982 repetido con otra tecnología.

Cisjordania. Lejos de las cámaras, el otro territorio ocupado lleva su propia contabilidad. En lo que va de 2026 y hasta finales de agosto, 79 palestinos fueron asesinados —19 de ellos niños— y unos mil 870 resultaron heridos por fuerzas israelíes o por colonos, según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios. De esas muertes, 23 fueron a manos de colonos, además de más de mil 40 heridos.

El ritmo de heridos causados directamente por colonos pasó de uno cada tres días en 2020 a dos diarios en 2025 y a más de tres diarios en 2026. La ONU ha documentado más de mil 430 incidentes de colonos en unas 260 comunidades palestinas, y unos tres mil 800 desplazados este año por violencia, demoliciones y desalojos; casi la mitad, niños.
Líbano. Cuarenta y cuatro septiembres más tarde

Un acuerdo marco firmado el 26 de junio debía frenar las hostilidades. Beirut ha contabilizado desde entonces cerca de siete mil 700 violaciones israelíes. Los ataques contra Líbano acumulan más de cuatro mil 380 muertos y unos 12 mil 400 heridos desde el 2 de marzo, con más de un millón de desplazados.

La madrugada del 7 de septiembre, la aviación israelí destruyó un edificio residencial de tres plantas en Kfar Rumman, distrito de Nabatieh. El bloque cayó sobre la gente que dormía dentro: once muertos, entre ellos cuatro mujeres y dos niños, varios de una misma familia. Horas después, un dron atacó un vehículo civil en la misma localidad y asesinó a paramédicos de la Asociación Islámica Al Resala que habían acudido a auxiliar. En tres días de ofensiva, el Ministerio de Salud libanés contó 27 muertos y 69 heridos.

Un edificio derribado encima de sus habitantes. Socorristas pedían auxilio mientras recogían heridos. A unos cuantos kilómetros de la fosa común de Chatila, y cuarenta y cuatro septiembres más tarde.
El dolor que se hereda

Los que se juntaron esta semana ante el monumento ya no son, en su mayoría, los que estuvieron allí. Son sus hijos y sus nietos.

Los campamentos palestinos de Líbano siguen siendo campamentos cuatro generaciones después, con derechos limitados, viviendas que no se pueden ampliar y una espera que ya cumplió setenta y ocho años.

Por eso el reclamo de estos días no se agota en la memoria. Junto a la verdad y la justicia, las organizaciones palestinas en Líbano vuelven a poner sobre la mesa el derecho al retorno.

En 1982 los israelíes utilizaron tres días, dos campamentos y unas bengalas. En 2026, una franja entera, una Cisjordania troceada y un sur del Líbano bajo drones.

Las víctimas siguen siendo refugiados, las cifras siguen siendo aproximadas porque nunca fue posible contabilizarlas por completo, y el expediente judicial sigue vacío.

Cada septiembre los familiares regresan a ese solar de Chatila, con sus cables colgando y su piedra con letras. No van a recordar algo que terminó. Van a decir, una vez más, que no ha terminado.



https://rebelion.org/masacre-de-sabra-y-chatila-44-anos-sin-responsables-juzgados/

La mentira del 11 de septiembre de 2001 sigue rigiendo nuestras vidas



por Thierry Meyssan





Lo sucedido el 11 de septiembre de 2001 no es cosa del pasado. Aquellos acontecimientos se prolongan directamente en las actuales guerras de Ucrania, Palestina e Irán. Equivocarse de enemigo es tan posible como seguir sintiendo una admiración injustificada por una potencia que siembra caos y desgracia. Pero negarse a ver la verdad sólo conduce a aceptar vivir sumidos en el caos y la desgracia

Al denunciar el golpe de Estado del 11 de septiembre, el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad garantizó la paz a su país. Por desgracia, una parte de la dirigencia iraní lo apartó de la vida política… y ahora el país se ve obligado a enfrentar la agresión estadounidense.

El 25º aniversario de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 dio lugar, en Europa, a la incansable repetición de las incoherencias que la propaganda atlantista ha remachado constantemente desde el momento mismo de aquellos atentados.

Si hay quienes se ocupan de mentir, de mentir siempre, y de volver a mentir, incluso 25 años después de aquellos hechos, es porque el objetivo de aquellas mentiras sigue existiendo: las matanzas continúan en Ucrania, en Palestina, en Líbano, en Siria, en Irak, en Yemen y en Irán, pero resultan incomprensibles si no las relacionamos con lo que se puso en juego desde aquel día.

Hoy en día, cientos de millones de personas ya han llegado a la conclusión de que los tres edificios del World Trade Center no se derrumbaron bajo los impactos de dos aviones de pasajeros y que ningún avión se estrelló realmente contra el Pentágono. Pero son pocos los que reconocen que aquellos atentados fueron sólo un montaje destinado a camuflar un golpe de Estado.

En efecto, aquel día el presidente George W. Bush fue separado de sus funciones, a las 9:35 de la mañana, y reemplazado por su consejero para el antiterrorismo, Richard Clarke. La Casa Blanca fue enteramente evacuada. Todos los miembros del Congreso, los senadores y los miembros de la Cámara de Representantes, fueron llevados por el Servicio Secreto al búnker de Greenbrier, a 40 kilómetros de Washington, donde quedaron encerrados para “garantizar su seguridad”.

https://www.youtube.com/watch?v=05FumMBQhlk


Durante horas, un “gobierno de continuidad” tomó las riendas del poder en Estados Unidos. El presidente Dwight Eisenhower había creado ese gobierno bis en tiempos de la guerra fría . Pero, el decreto presidencial de Eisenhower precisaba que ese órgano sólo podía activarse en caso de guerra nuclear y únicamente si el presidente, el vicepresidente y los presidentes del senado y de la Cámara de Representantes estuviesen muertos o incapacitados para seguir ejerciendo sus funciones.

Al presidente George W. Bush lo pasearon de una base militar a otra hasta que acabó aterrizando en la base Offutt, donde se halla el cuartel general del Mando Estratégico de Estados Unidos (StratCom). Allí lo esperaban el multimillonario Warren Buffet y los patrones de las grandes firmas que ocupaban los pisos superiores del World Trade Center 

https://es.wikipedia.org/wiki/Base_de_la_Fuerza_A%C3%A9rea_Offutt


El presidente George W. Bush se vio sometido a 7 horas de negociación y aceptó cobardemente aplicar el programa que le presentaban a cambio de conservar el poder. Sólo después de haber aceptado someterse, Bush junior fue reinstaurado en sus funciones, hacia las 16:30 horas de aquel día, y se le permitió regresar a Washington.

El libro de cabecera de los implicados en aquellos hechos, Coup d’état: A Practical Handbook de Edward Luttwak (traducido al francés como Coup d’état, mode d’emploi), estudia varios ejemplos de golpes de Estado para llegar a la conclusión de que estos tienen las mayores garantías de éxito cuando son invisibles. Y fue eso lo que sucedió el 11 de septiembre de 2001: un golpe de Estado invisible ya que el presidente fue mantenido en el cargo.

Sin embargo, Estados Unidos cambió a partir de aquel día. El país regresó a su pasado criminal, el del genocidio contra sus pobladores originarios y de guerras sucesivas. Se dotó de una policía política secreta, que cuenta 112 000 funcionarios . Generalizó la tortura, llegando a practicarla hasta en la Casa Blanca . Estados Unidos secuestró no menos de 280 000 personas, que fueron torturadas en barcos de la US Navy en aguas internacionales y asesinó más de un millón de seres humanos en Afganistán y en Irak 

Alemania y Francia fueron los únicos países que se opusieron a la guerra contra Irak. Pero el 9 de diciembre de 2003, el noticiero de la noche del canal France2 transmitía una entrevista del estadounidense Edward Luttwak, quien hablaba del presidente de Francia Jacques Chirac en los siguientes términos: «¡Chirac tiene una cuenta pendiente en Washington! Tiene una larga cuenta pendiente en Washington y en Washington, evidentemente, existe la decisión de hacérsela pagar. Chirac quiso comer y llenarse a expensas de Estados Unidos en el escenario diplomático y, evidentemente, ¡lo pagará!»

Los crímenes horrendos perpetrados por Estados Unidos tendrían que haber terminado con la elección presidencial de 2021. Así lo había prometido Donald Trump en múltiples ocasiones. Es cierto que puso fin al financiamiento que Estados Unidos aportaba a toda la galaxia terrorista que giraba alrededor de Al-Qaeda, pero las masacres continuaron bajo apelaciones diferentes. Enredado en todo tipo de escándalos y manejos turbios en su contra –incluyendo dos intentos de revocarlo–, traicionado por casi todo su equipo y a pesar de que se impidió su reelección, Donald Trump logró volver a la Casa Blanca en 2024.
Hoy, todos hemos podido ver cómo, renunciando a los principios que había defendido, Trump ha desatado contra Irán una guerra inútil e injusta. ¿Por qué contra Irán?

El 23 de septiembre de 2010, Estados Unidos se preparaba para atacar Irán. Pero ese día el presidente Mahmud Ahmadineyad pronunció un discurso histórico ante la Asamblea General de la ONU .

El presidente iraní explicó en aquel discurso que si la razón oficial de las guerras estadounidenses contra Afganistán y contra Irak era una supuesta participación de sus gobiernos en los atentados del 11 de septiembre de 2001, aquellos hechos no podían verse sólo como acontecimientos internos estadounidenses sino que la ONU debería considerarlos actos de guerra de carácter internacional, y solicitó que las Naciones Unidas abrieran una investigación internacional sobre lo sucedido el 11 de septiembre. El presidente Ahmadineyad expuso además su visión personal de la política como un sacerdocio al servicio de su pueblo.

Al día siguiente, el entonces presidente de Estados Unidos Barack Obama, ex agente de la CIA, corrió a tratar de retomar la iniciativa a través de las transmisiones de la BBC en farsi (la lengua de los persas). En aquella intervención, Barack Obama reconoció el derecho de Irán al uso de la energía nuclear y pidió que, a cambio, Irán renunciara a su reclamo sobre la cuestión del 11 de septiembre.

Aunque el presidente Obama nunca lo precisó, todos debemos saber que la vertiente militar de las investigaciones nucleares iraníes se cerró desde 1988 y que el programa nuclear de Irán se limita desde entonces a una aplicación civil, la fusión nuclear, que pondría una fuente casi ilimitada de energía al servicio de las naciones del Tercer Mundo.

Por cierto, Ben Rhodes, el consejero de Barack Obama que organizó aquella intervención del presidente a través de la BBC, había sido antes el autor de dos grotescos informes destinados a enterrar dos importantes debates democráticos: la discusión sobre los atentados del 11 de septiembre y la cuestión de la ocupación estadounidense en Irak.

Semanas después, el primer ministro de Israel, Benyamin Netanyahu, contradecía al presidente Obama anunciando que su objetivo final sería impedir que Irán y Pakistán continuaran sus investigaciones sobre la fusión nuclear. Netanyahu confirmaba así que su preocupación central, lejos de ser la seguridad de sus conciudadanos, era la preservación del control que las grandes compañías energéticas ejercen sobre el mundo entero.

El mundo conoció entonces 2 años de relativo regreso a la calma. Pero, traicionado por los suyos en Irán, Mahmud Ahmadineyad vio bloqueada la candidatura de su principal colaborador a la presidencia de la República Islámica mientras que los demás miembros de su equipo eran arrestados, juzgados a puertas cerradas y condenados a 15 años de cárcel.
Donald Trump fue la primera personalidad en reírse de la versión oficial de los hechos del 11 de septiembre. En 2016, muchos votaron por él abrigando la esperanza de que haría que por fin saliese a la luz la verdad sobre aquellos atentados. Pero en 2026, Trump se puso del lado del “Estado Profundo” y prefirió dormir durante la ceremonia de conmemoración que se hizo en el Pentágono. Mientras tanto, sus antiguos aliados preparan la resistencia alrededor de Tucker Carlson.

La guerra desatada contra Irán el 28 de febrero de 2026 no responde a una situación nueva. Sólo es la continuación de un proceso que el presidente Obama interrumpió en 2010. Los pretextos de hoy son meros inventos de la propaganda. Nunca hubo 40 000 iraníes asesinados por los Guardianes de la Revolución. Lo que no nos dicen es que gran número de jóvenes iraníes comenzaron a enrolarse en esa fuerza desde que Israel y Estados Unidos iniciaron su guerra contra Irán.

Repetir, 25 años después, las mismas idioteces sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001 es sencillamente absurdo. En aquel momento, las emociones a flor de piel hicieron que muchos se olvidaran de las leyes de la física. Pero persistir hoy en la creencia de que las Torres Gemelas se derrumbaron sobre sí mismas por efecto del incendio provocado por el combustible de los aviones, que el edificio 7 del World Trade Center se derrumbó de la misma manera sin haber recibido ningún impacto o que un avión invisible penetró por una puerta del Pentágono sin estropear el marco ya es como profesar una forma de creencia o mostrar un síntoma digno de atención psiquiátrica.

Si nuestros dirigentes políticos y nuestros periodistas simplemente no saben cómo explicar aquellos atentados… sólo deberían reconocerlo. Y nada los obliga a sumarse a mi análisis. En el país de Descartes, al menos podrían enorgullecerse de mostrarse racionales.


https://www.voltairenet.org/article224930.html