lunes, 21 de septiembre de 2026

Qué es un BAM, el buque que España multiplica mientras media OTAN no tiene un equivalente directo



La botadura del Poseidón de este 18 de septiembre no es solo el séptimo buque de una familia que España lleva quince años construyendo y perfeccionando. Es también la prueba de que el mismo diseño que rescata submarinos en Cádiz es hoy uno de los productos de exportación naval más rentables que tiene la industria española.


BAM Poseidon. -
Navantia.




No es exactamente un patrullero ni una corbeta, tampoco es un buque oceanográfico… pero sí es los tres a la vez, dependiendo del día y la misión. El Buque de Acción Marítima (BAM) es la respuesta española a un problema que casi ninguna otra marina ha resuelto igual: en vez de construir un buque distinto para cada tarea, Navantia diseñó un único casco (la plataforma Avante 3000) y lo fue modulando según lo que la Armada necesitara en cada momento. 
El resultado son los seis BAM de la clase Meteoro que España tiene operativos desde 2011: Meteoro, Rayo, Relámpago, Tornado, Audaz y Furor. Sobre el papel, patrulleros de altura de unas 2.500 toneladas y 94 metros de eslora. En la práctica, buques que han hecho de todo: vigilancia de pesca, lucha contra el narcotráfico, control de fronteras, apoyo a operaciones como Atalanta frente a Somalia, e incluso versión hidrográfica con laboratorios científicos a bordo para cartografiar el fondo marino.

El Poseidón, la pieza que faltaba junto a los S-80

Ahora la familia crece con el Poseidón, que flotará por primera vez este viernes en Puerto Real, es el primero de cuatro nuevos BAM que la Armada tiene en marcha. Es la versión de Intervención Subacuática (BAM-IS) sustituyendo al veterano Neptuno como buque de rescate de submarinos, llevará cámara hiperbárica y drones capaces de trabajar a 6.000 metros de profundidad, y nace directamente ligado a la entrada en servicio de los S-80. Sin un buque como este, cada submarino nuevo que España ponga en el agua tiene menos margen si algo sale mal bajo la superficie. Detrás del Poseidón llegarán otros dos BAM de perfil todavía por confirmar y un proyecto de inteligencia naval (AGI) que sustituirá al buque Alerta.

Los BAM 7 y 8 dejan atrás la generación analógica

Los seis Meteoro son buenos patrulleros, pero analógicos en comparación con lo que viene: el Poseidón y su gemelo incorporarán el nuevo sistema de combate SCOMBA, integración táctica de vehículos no tripulados, comunicaciones y navegación avanzadas y un salto en ciberseguridad que los seis primeros no tienen. A eso se suma propulsión híbrida diésel-eléctrica, 21 nudos de velocidad máxima y más de 7.700 millas de autonomía, además de mejoras en instalaciones médicas y más capacidad para transportar fuerza embarcada: una dotación de 50 personas con espacio para otras 36. Defensa no ha anunciado que estos dos buques vayan a tener una misión especializada, pero la integración de sistemas no tripulados abre una puerta que no estaba en el diseño original: que el BAM deje de ser solo una plataforma de patrulla y pase a operar como nodo de una fuerza naval distribuida, coordinando drones de superficie y submarinos en lugar de limitarse a vigilarlos desde cubierta.
La lógica que ninguna otra marina europea ha llevado tan lejos

Aquí es donde España se distingue de casi cualquier otra marina europea. Reino Unido, Países Bajos o Francia también tienen sus propias familias de patrulleros oceánicos, pero ninguna ha llevado tan lejos la lógica de un solo casco para funciones tan dispares como rescate de submarinos, hidrografía y patrulla de combate. La mayoría opta por diseños específicos para cada misión, más caros de mantener en el ciclo de vida completo aunque más especializados en cada uno. El BAM apuesta por lo contrario: abaratar construcción y mantenimiento a costa de no ser el mejor buque posible en ninguna tarea concreta, y sí uno razonablemente bueno en todas.


Defensa da luz verde a la puesta a flote del BAM-IS ‘Poseidón’.
Marco Romero/MDE
El negocio: cuando el patrullero se convierte en corbeta de guerra

Y esa misma lógica modular es la que ha convertido al diseño en un producto de exportación con recorrido real. La versión corbeta del Avante, la Avante 2200, es hoy el mayor contrato de exportación naval militar de la historia de España: ocho unidades para la Marina Real Saudí por unos 2.000 millones de euros, con las cinco primeras ya entregadas y las tres siguientes en construcción en San Fernando, para completarse en Arabia Saudí. No es la misma versión que usa la Armada española, porque los buques saudíes llevan más armamento y capacidad antisubmarina y antiaérea, pero nace del mismo tronco de diseño, y demuestra que la plataforma vende fuera aunque España la use de forma menos combativa.
¿Quién puede ser el próximo comprador?

Es la pregunta de fondo que deja el Poseidón. España tiene ya seis BAM en servicio, cuatro más en camino, y una versión exportada que gana contratos en Oriente Medio. El precedente saudí es la prueba de que el mismo casco vale tanto para vigilar el Estrecho como para operar con misiles antiaéreos en el golfo Pérsico, y eso es exactamente lo que buscan las marinas medianas que no pueden permitirse una flota especializada por misión.


El siguiente comprador natural no tiene por qué salir de Oriente Medio. Emiratos Árabes Unidos y Qatar han seguido de cerca el programa saudí y comparten la misma necesidad de patrulla oceánica con capacidad de combate real, sin asumir el coste de una fragata. En Latinoamérica, Colombia lleva años ampliando su flota de patrulleros oceánicos y ya ha mirado hacia España en otros programas. Y en el sudeste asiático, países como Filipinas o Indonesia empiezan a necesitar algo más que guardacostas ligeros frente a la presión china en el mar de China Meridional. Ninguno de estos países ha firmado nada con Navantia todavía, pero las posibilidades son interesantes.

https://www.escudodigital.com/defensa/desarrollo-defensa/que-es-un-bam-el-buque-que-espana-multiplica-mientras-media-otan-no-tiene-un-equivalente-directo.html

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