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martes, 11 de agosto de 2020

Israel destruye Beirut-Este con un ‎arma nueva por Thierry Meyssan









El 27 de septiembre de 2018, ante la Asamblea General de la ONU, el primer ministro israelí, ‎Benyanim Netanyahu, mostró una foto del lugar atacado el 4 de agosto de 2020, designándolo ‎como un depósito de armas del Hezbollah.‎

El “primer” primer ministro de Israel, Benyamin Netanyahu, autorizó un ataque contra un depósito ‎de armas del Hezbollah con el uso de un arma nueva, que había sido sometida a un ensayo ‎‎7 meses antes en suelo sirio. Se ignora si el “segundo” primer ministro, Benny Gantz, fue ‎consultado antes del ataque. ‎

El ataque israelí fue realizado el martes 4 de agosto de 2020, precisamente contra un lugar que ‎Benyamin Netanyahu había designado casi 2 años antes –el 27 de septiembre de 2018–, durante ‎su discurso ante la Asamblea General de la ONU, como un depósito de armas del Hezbollah ‎‎ [1].‎

Se ignora en qué consiste la nueva arma utilizada. Pero sí se sabe que Israel ya la había sometido ‎a ensayos, desde enero de 2020, en suelo sirio (ver el video al final de este trabajo). Se trata de un misil dotado de un componente ‎nuclear táctico cuya explosión provoca el “hongo” característico de las explosiones nucleares. ‎Por supuesto, no se trata de una “bomba atómica” en el sentido estratégico. ‎

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Ensayo realizado por Israel en suelo sirio hace 7 meses.

Esta arma fue puesta a prueba en suelo sirio, en una vasta llanura, y posteriormente fue utilizada ‎contra barcos iraníes en el Golfo Pérsico. En Beirut fue utilizada por primera vez en un medio ‎urbano, pero en un entorno muy particular que permitió a los operadores comprobar los efectos de la ‎onda expansiva y de la vibración provocada por la explosión tanto sobre el suelo como sobre el ‎agua. Además de arrasar el puerto de Beirut, la deflagración dejó un centenar de muertos y ‎al menos 5 000 heridos y prácticamente destruyó el sector este de la ciudad (el sector occidental ‎se vio protegido por el silo destinado al almacenamiento de grano). ‎

‎ Inmediatamente después del ataque, Israel activó sus contactos en los medios de difusión ‎internacionales para esconder su crimen y propagar la versión de la explosión accidental de un ‎gran cargamento de fertilizante nitrogenado. Como tantas veces ha sucedido, se designan falsos ‎culpables y la maquinaria mediática internacional repite incansablemente la mentira, cuando aún ‎no se ha realizado ningún tipo de investigación. ‎

Sin embargo, las imágenes muestran que la segunda explosión produjo un “hongo” similar al de ‎una explosión atómica, imagen totalmente incompatible con la tesis de la explosión de un ‎cargamento de fertilizante nitrogenado. ‎

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El “hongo” provocado por la explosión de Beirut no tiene nada que ver ‎con lo que puede verse en una explosión de tipo convencional. ‎

Siria se abstuvo de mencionar esa arma cuando fue utilizada en su territorio. Irán también prefirió ‎callar. En Líbano está sucediendo lo mismo. Los partidos políticos libaneses concluyeron un ‎acuerdo para no mencionar el asunto, en aras de no desmoralizar a la población y avalar la ‎versión de los fertilizantes que supuestamente causaron la deflagración, con lo cual ‎se responsabiliza a la dirección del puerto. Pero la mentira no ha tardado en volverse en contra ‎de los partidos políticos que la concibieron. ‎

El Tribunal de las Naciones Unidas para el Líbano, que debía dar a conocer un veredicto sobre el ‎asesinato del ex primer ministro libanés Rafic Hariri, perpetrado en 2005, decidió posponerlo por ‎varios días. Hoy estamos viendo algo muy similar al atentado que costó la vida a Rafic Hariri. ‎En 2005, la explosión de un vehículo automotor sirvió para disimular el uso de un misil, verdadero ‎causante de la enorme destrucción que mató al ex primer ministro libanés. Esta vez, la primera ‎explosión que se vio en el puerto de Beirut disimuló el impacto del misil armado con la nueva arma que ‎causó la segunda y enorme deflagración. ‎

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Cinco años después del atentado que costó la vida a Rafic Hariri –‎desgraciadamente con 5 años de retraso– pude revelar en una revista rusa cómo se realizó aquel ‎atentado mortal contra el ex primer ministro libanés [2], mientras que el Hezbollah publicaba un video que demostraba la implicación de Israel ‎en el asesinato. ‎

Es importante resaltar que en 2005 aquel asesinato fue cometido contra un ex primer ministro ‎sunnita y que ahora, en 2020, el ataque del 4 de agosto apunta no sólo contra el Hezbollah chiita ‎sino contra todo el conjunto de la resistencia libanesa. ‎

Esta vez varias embajadas recogieron muestras en el lugar de los hechos, fundamentalmente ‎de los granos almacenados en el silo situado junto al lugar de las explosiones y de los ‎filtros de aire de las ambulancias que llegaron de inmediato para prestar ayuda. Esas muestras ya ‎están siendo analizadas en diferentes países. ‎


sábado, 8 de agosto de 2020

Después de Beirut ¿Haifa?





La explosión en Beirut el martes, que mató al menos a 137 personas e hirió a miles, reavivó las preocupaciones entre los colonos sionistas en el área de Haifa de que un destino similar podría ocurrirles si las instalaciones petroquímicas en la bahía de Haifa sufrieran un accidente importante o fueran bombardeadas.

Revital Goldschmidt, del Centro de Investigación Ambiental en Haifa, dijo: “El evento en el Líbano ilustra el peligro de tener concentraciones de materiales peligrosos cerca de un centro de población densa y subraya la urgente necesidad de cerrar las industrias inflamables y volátiles”.

Goldschmidt dijo: “Se afirma que lo que explotó (en Beirut) fue nitrato de amonio. La instalación de almacenamiento de amonio (en Haifa) se ha vaciado, pero la bahía de Haifa todavía está en riesgo por el amoniaco. Los tanques que lo transportan están situados no lejos de la población, y existe una fábrica de fertilizantes y explosivos en el centro de la ciudad, que tiene depósitos de 15 toneladas de productos químicos que están desprotegidos”.

“Hacemos un llamamiento al gobierno para que presente un plan para cerrar estas peligrosas fábricas con urgencia”, dijo.

Goldschmidt continuó diciendo que “Israel” no estaba preparado para manejar un evento con víctimas masivas de la magnitud que resultaría en caso de una explosión en las instalaciones de Haifa.

“Un evento de la magnitud de lo que sucedió en el Líbano (con miles de heridos) podría poner en riesgo la fuerza nacional de Israel”, agregó el científico.

La abogada Yamila Hardal Wakim, directora de la organización Ciudadanos por el Medio Ambiente, dijo: “Lo que sucedió en Beirut también podría ocurrir en la bahía de Haifa, en Ashdod o en cualquier otro lugar donde haya grandes almacenes con materiales peligrosos”.

“Según la evaluación de riesgos más reciente (e incompleta), hay 1.500 puntos de riesgo y 800 materiales peligrosos en la bahía de Haifa, y también sabemos que no se han tomado las medidas de seguridad necesarias”, agregó Hardal Wakim. Ella señaló que tampoco se han hecho preparativos para manejar un accidente que involucre más de un sitio o un evento en cadena.

“Los sucesos a pequeña escala que implican materiales peligrosos en la Bahía de Haifa son rutinarios, y no debemos esperar hasta que ocurra un desastre importante antes de actuar siguiendo las recomendaciones para reducir los riesgos”, dijo Hardel-Wakim.

El alcalde de Kiryat Bialik, Eli Dokorsky, dijo: “La explosión mortal en Beirut resuena y exige que expulsemos a la industria petroquímica de la bahía de Haifa. Los materiales peligrosos y las fábricas contaminantes no tienen cabida en el espacio urbano, en medio de la población. Habiendo quedado horrorizado ante las vistas del puerto de Beirut, este es el momento de actuar, y más temprano que tarde.”

El secretario general de Hezbolá, Sayyed Hasan Nasralá, había amenazado con que la Resistencia bombardearía las instalaciones químicas en Haifa en caso de una agresión del enemigo sionista contra el Líbano.

Source: Medios israelíes