Un día nos queda para despedir este año. Un año marcado de acontecimientos que harán que le recordemos para siempre.
Durante este 2017 hemos sido testigos de la primera intervención rusa en el exterior desde su retirada de Afganistán. A su vez, hemos visto como volvíamos de nuevo a vislumbrar los terribles momentos de una guerra fría que ya teníamos olvidada. Seguimos oyendo los tambores de guerra, pero esta vez, en lugares que quizás no sean aquellos donde estábamos acostumbrados, aunque sean los mismos los que empuñan las baquetas.
Nos hemos dado cuenta de que el mundo tal y como lo conocemos desde la caída de la URSS, no ha ido a mejor.....seguimos teniendo los mismo problemas, lo cuales se han multiplicado por esa declaración de guerra al terrorismo, que hace legítimo destruir civilizaciones para combatirlo; amigos, el terrorismo no se erradica con el poder de las armas, el estado de derecho, la educación, la vecindad, la armonía,y, sobre manera, el respeto hacia lo que no entendemos, o no sabemos entender, debería ser el arma que se usara para terminar con esta barbarie.
Hemos visto decenas de miles de refugiados deambular por Europa sin que ningún gobierno fuera capaz de ayudarles, pero si de dispararles; hacinarlos en campos donde las malas condiciones de vida crean mas resentimiento que soluciones, ayudan a aumentar la desigualdad y el rencor.
Escuchemosnos entre nosotros y pongamos luz a una oscuridad que nos envuelve. Tengamos claro que es lo que nos preocupa a todos y no solo a unos pocos. Dejemos de comerciar con la desgracia y seamos solidarios, y de esta utópica manera, sí podremos presumir de ser lo que somos, aquello que los antropólogos dicen que nos diferencia de los animales, nuestro raciocinio, aunque amigos yo cada vez pongo mas en duda de quien es el animal.
Muchas gracias compañeros. Que el 2018 os traiga más salud si cabe




