domingo, 18 de septiembre de 2016

¡Bombas lanzadas!

TomDispatch
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Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García



La precisión de ellos y la nuestra

En la mañana del 11 de septiembre de 2001, al-Qaeda lanzó contra Estados Unidos su fuerza aérea de cuatro aviones. Las aeronaves llevaban sus armas de precisión: 19 secuestradores suicidas. Gracias a la resistencia de sus pasajeros, uno de los aviones se estrelló en un campo de Pennsylvania. Los otros tres dieron en el blanco elegido para cada uno de ellos –las torres gemelas del World Trade Center, en Nueva York, y el Pentágono, en la ciudad de Washington–, con el tipo de ‘precisión’ que hoy asociamos con los proyectiles guiados con rayos láser de la fuerza aérea de Estados Unidos. Desde su primera salva, por así decirlo, este conflicto ha sido una guerra aérea. Con su 75 por ciento de índice de acierto, la misión del 11-S de al-Qaeda fue un triunfo que hizo historia al alcanzar con exactitud tres de los supuestamente cuatro blancos elegidos (a pesar de que nadie sabe con certeza hacia dónde se dirigía el cuarto avión estrellado en Pennsylvania, no caben dudas de que tanto el Capitolio como la Casa Blanca eran los iconos que faltaban para completar simbólicamente el poder económico, militar y político de Estados Unidos). Como resultado de estos ataques casi 3.000 personas que no tenían la menor idea de que estaban en la mira del bombardero de un oscuro movimiento del otro lado del planeta fueron masacradas.
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Aunque osado, se trataba de un plan brutal y una atrocidad de primer orden. Casi 15 años más tarde, semejantes acciones suicidas con armas de similar ‘precisión’ (aunque sin el componente aéreo) continúan golpeando en todo el Gran Oriente Medio, África y ocasionalmente en otros sitios –desde un partido de fútbol en Irak hasta una boda en Turquía (donde el ‘arma’ puede haber sido un niño)­– con un terrible saldo de muertes.
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Las consecuencias del 11-S han sido pasmosas. Aunque la frase no tendría resonancia ni significado (salvo en los círculos militares) hasta un año y medio después, cuando comenzó la invasión de Irak por parte de Estados Unidos, el 11-S quizá sea el ejemplo más logrado de ‘pavor y sobrecogimiento’ que podamos imaginar. El ataque fue inmediatamente encapsulado por los medios en titulares de grandes caracteres del tipo “El Pearl Harbor del siglo XXI” o “Otro día de la infamia”, y las imágenes de esas torres desmoronándose en Nueva York, en lo que casi instantáneamente pasó a llamarse “Zona cero” (como si la ciudad hubiera sufrido un ataque atómico) fueron mostradas cientos y miles de veces a un mundo estupefacto. Fue algo que es muy improbable sea olvidado por quienes lo vivieron.

En Washington, el vicepresidente se refugió en un profundo búnker subterráneo; el secretario de Defensa, llamó a sus ayudantes en el dañando Pentágono y los urgió a “Marcharse todos. Recoger todo, sea importante o no” (el primer atisbo de la próxima decisión de invadir Irak y derrocar a Saddam Hussein); y el presidente, que estaba leyendo un cuento para niños, The Pet Goat, en una escuela primaria de Sarasota, Florida, mientras se producía el ataque, se subió al avión Air Force One y partió inmediatamente hacia un destino que no era Washington. Aunque bastante poco después, aparecería en la ‘Zona cero’ con un megáfono en la mano y advirtiendo de que “¡Quienes derribaron estos edificios pronto nos van a oír!”.

Pocos días después, anunció una “guerra contra el terror”. Y el 7 de octubre de 2001, cuando todavía no había pasado un mes desde los ataques, la administración Bush lanzaría su propia guerra aérea enviando desde bases en Estados Unidos bombardeos Stealth B-2 con armamento de precisión guiado satelitalmente, como también bombardeos de largo alcance B-1 y B-52 desde la base británica de la isla Diego García, en el océano Índico; suplementado todo con ataques aéreos desde dos portaviones estadounidenses y cerca de 50 misiles crucero Tomahawk disparados desde buques de guerra. Esto no fue más que el inicio de una respuesta desde el aire contra al-Qaeda (a pesar de que la parte más importante de ella estaba de hecho dirigida contra el régimen Taliban que por entonces controlaba buena parte de Afganistán). Hacia el final de diciembre de 2001, unas 17.500 bombas y otros ingenios explosivos habían caído en territorio afgano; se informó que el 57 por ciento de ellos eran armas inteligentes “guiadas con precisión”. Sin embargo, también se arrojaron bombas perfectamente ‘tontas’ y de racimo rellenas con pequeños explosivos similares a una “lata de gaseosa” que se desparramaban en una amplia zona; no todas ellas estallaban al tocar el suelo y permanecían allí para que fueran recogidas por civiles incautos.

Si de verdad usted quiere tener una idea de qué es pavor y sobrecogimiento, piense en esto: han pasado casi 15 años y la guerra aérea no ha acabado. En Afganistán, por ejemplo, solo en los primeros cuatro años de la administración Obama (2009-2012) fueron lanzados 18.000 artilugios explosivos en todo el país. Este año, los B-52 –las viejas bestias de carga de Vietnam–, que durante habían descansado una década en Afganistán, volvieron a despegar cuando aumentaron las misiones contra los combatientes del Taliban y el Estado Islámico (en adelante, el Daesh).

Esto es solo para empezar a describir la naturaleza interminable de la guerra aérea estadounidense que en estos años se ha extendido a todo el Gran Oriente Medio y zonas de África. En respuesta al parco conjunto de ataques aéreos de al-Qaeda contra blancos en Estados Unidos, Washington lanzó una campaña aérea todavía inacabada, una campaña en la que se han utilizado cientos de miles de bombas y misiles, muchos de ellos ‘de precisión’ pero algunos del tipo ‘tonto’, contra un cada vez mayor despliegue de enemigos. Casi 15 años después, las bombas y misiles estadounidenses están dando en blancos de no solo un estado sino de siete países mayoritariamente musulmanes (Afganistán, Irak, Libia, Pakistan, Somalia, Siria y Yemen).

¿Cómo evaluar la ‘precisión’ de las campañas aéreas de al-Qaeda y de Washington? He aquí algunas claves:

1. Éxito y fracaso: 

Sin una pizca de exageración, se podría decir que a un costo de entre 400.000 y 500.000 dólares, el ataque aéreo de al-Qaeda creo la Guerra Global Contra el Terror en la que Washington ya ha gastado varios millones de millones de dólares. Con una diminuta fuerza aérea de aviones secuestrados y una campaña aérea que duró una sola mañana, ese grupo ocasionó que una administración que ya soñaba con la dominación del mundo se lanzara a una guerra aérea de ámbito mundial (con un importante componente en tierra) que convertiría el Gran Oriente Medio –una región por entonces relativamente tranquila (si bien en buena parte autocrática)– en un cúmulo de conflictos, países fallidos, ciudades en ruinas y refugiados que se cuentan por millones, en el que surgen como hongos las organizaciones extremistas islámicas dedicadas a sembrar el terror. Podría decirse que esto ha sido el esplendor de Osama bin Laden. Casi nunca un poder aéreo tan pequeño (incluso tal vez de cualquier tipo) ha influido tan determinantemente con unas consecuencias tan vastas. Es posible que se trate de la utilización más exitosa del bombardeo estratégico –es decir, el poder aéreo dirigido contra la población civil y la moral de un país enemigo– en la historia.

Por el otro lado, con una pizca de exageración, podría concluirse que rara vez se ha visto una campaña aérea sin fin (que lleva casi 15 años y continúa expandiéndose al costo de unos incalculables miles de millones de dólares) y de tan escaso éxito. Póngalo de otra forma: sería posible llegar a la conclusión de que en estos años, gracias a sus bombas y misiles, Washington ha dado a luz un mundo de organizaciones terroristas islámicas.

El 11 de septiembre de 2001, al-Qaeda era una modesta fuerza cuyos militantes en Afganistán tal vez fueran unos pocos miles; además, contaba con un puñado de simpatizantes desperdigados por el mundo. Ahora, hay franquicias y grupos imitadores de al-Qaeda –que suelen prosperar– operando en una zona de va de Pakistán a Yemen, de Siria al norte de África y, por supuesto, el Daesh, ese autodenominado ‘califato’ de Abu Bakr al-Baghdadi, mantiene todavía una considerable porción de territorio de Irak y Siria mientras su ‘marca’ se ha propagado a grupos activos desde Afganistán a Libia.

En grado mínimo, la campaña aérea de Estados Unidos, que ciertamente ha eliminado a bastantes jefes terroristas, “tenientes”, “militantes” y demás en el transcurso de estos años, no ha tenido la capacidad de detener el proceso y en cambio le ha hecho más fértil el terreno. Aun así, en respuesta a al próximo atentado terrorista (como ha pasado recientemente en Libia), las bombas continúan cayendo. Se trata de un récord bastante curioso en el generalmente decepcionante historial del poder aéreo, y merecedor de ser analizado más detalladamente. 

2. ¡Bombas lanzadas!

A finales de 2015, la cantidad de bombas y misiles utilizados en Irak y Siria era tan alta que, según se informó, se redujeron las reservas. El general Mark Welsh, jefe de estado mayor de la fuerza aérea dijo: “Estamos gastando munición a un ritmo mayor que el de reposición. Los aviones B-1 han arrojado bombas en números récord... Necesitamos tener los recursos que aseguren que estamos preparados para una lucha prolongada. Esta es una necesidad crítica”.

Esta situación se trasladó a 2016 a medida que las misiones de bombardeo en Siria e Irak no hicieron otra cosa que aumentar. Incluso a pesar de que tanto Boeing, que fabrica la munición utilizada por la Dirección conjunta, como Lockheed Hellfire, que produce los misiles Hellfire (imprescindibles para la campaña de asesinatos selectivos con drones que lleva adelante Washington en todo Gran Oriente Medio y África), aumentaron significativamente la producción de esas armas, continuaron las penurias

Creció el temor de que en algún momento no hubiera suficiente munición para las guerras en curso, en parte debido al gasto que implicaba la producción de varios tipos de armas de precisión.

Los guarismos relacionados con la campaña aérea de Estados Unidos, que está en el centro mismo de la operación “Determinación Inherente”, la guerra contra el Daesh en Irak y Siria iniciada en agosto de 2014 son asombrosos. Al final de 2015, el estudioso Micah Zenko estimó (sobre la base de documentación hecha pública por el comando central de la USAF) que ese año la fuerza aérea de EEUU había lanzado 23.144 bombas y misiles en ambos países (además de otros 5.500 arrojados por los socios de coalición) en el marco de lo que Washington denomina estrategia “matarlos a todos mediante ataques aéreos” –la cual, agrega Zenko, “no está funcionando” (de hecho, algunos estudios de la “estrategia del bolo central” o “del descabezamiento”, como se la llama a veces –el intento de destruir un grupo terrorista mediante la eliminación de su jefe– indican que no ha tenido el efecto deseado).

Hasta julio de 2016, la cantidad de munición empleada cada mes se ha mantenido respecto de 2015 –casi 13.400 para EEUU y cerca de 4.000 para el resto de la coalición–. Según las cifras de Washington, Estados Unidos ha realizado 11.339 ataques en Irak y Siria desde 2014 hasta agosto de este año a un costo de 8.400 millones de dólares pagados por los contribuyentes estadounidenses.

No tiene sentido aburrir al lector con las cifras más modestas de las bombas y misiles lanzados en tantos años de guerra en Pakistán, Yemen, Somalia y Libia. Apenas un dato: la guerra aérea estadounidense en el Gran Oriente Medio y África está ahora profundamente incrustada en la vida de nuestra capital nacional. Casi todos los candidatos más importantes para ocupar este año la Oficina Oval (incluso Bernie Sanders) se manifestaron a favor de la guerra aérea contra el Daesh; ninguno de los presidenciables podría dejar en tierra los drones que continúan operando en las misiones de asesinatos selectivos supervisadas por la Casa Blanca en una importante región del planeta. En lo esencial, tanto Hillary Clinton como Donald Trump están comprometidos con la continuación de la guerra aérea de Estados Unidos en un distante futuro.

Pensemos en esto como una especie de éxito; no en ultramar sino en casa. El lanzamiento de artefactos explosivos es el estilo triunfalista de vida de Washington; poco importa qué hacen –o no hacen– esas bombas soltadas en tierras lejanas.

3. Barbarie y civilización (o la precisión de ellos y la nuestra)

Al-Qaeda fue bastante precisa en su asalto a la ‘patria’ estadounidense. Su objetivo era claramente destruir dos construcciones icónicas y matar a quienquiera que pudiese estar en su interior. Su significado manifiesto era horrorizar y provocar. En ambos aspectos, las acciones fueron un éxito que superó lo que hasta sus planificadores pudieron haber imaginado. Con perfecta exactitud, marcó a todo el mundo por su absoluta barbarie.

La ‘precisión’ táctica de al-Qaeda y de las organizaciones que le sucedieron en la península Arábiga hasta el Daesh no ha cambiado mucho con los años. Sus armas de precisión son enviadas a los centros de la vida civil, como sucedió en la reciente boda en Turquía en la que un suicida –posiblemente un niño que portaba un cinturón con explosivos– mató a 54 personas, 22 de las cuales eran menores de 14 años, para generar ira e indignación. La brutalidad de este tipo de guerra tiene como objetivo –como lo expresa el Daesh– la destrucción de la “zona gris” de nuestro mundo y la creación de un planeta donde prime aún más el concepto ‘o nosotros o ellos’. Al mismo tiempo, semejantes ataques pretenden provocar a los poderes fácticos para que reaccionen de tal manera que se cree una onda de simpatía por el Daesh en el mundo donde opera; como también por los tipos de conflicto y caos en los que esas organizaciones tienen posibilidad de prosperar en el largo plazo. Osama bin Laden entendió esto muy tempranamente; hay quienes han hecho suyos su punto de vista.

Esa, por lo tanto, es su versión del bombardeo de precisión; si esta no es una definición de la barbarie, ¿de qué se trata, entonces? Pero, ¿qué decir de nuestra aportación a la barbarie –para utilizar una palabra que muy raramente se aplica a nosotros–? Tomemos la campaña oficial de bombardeo aéreo de la administración Bush –‘pavor y sobrecogimiento’–, en vísperas de la invasión de Irak, entre el 19 y el 29 de marzo de 2003. Se trataba de poner en juego un abrumador despliegue de poder aéreo, incluyendo 50 misiones de “descabezamiento”, que tenían el propósito de eliminar a los principales líderes iraquíes. De hecho, ni siquiera fue tocado uno solo. Según Human Rights Watch, esos ataques resultaron en la muerte de “docenas de civiles”. En menos de dos semanas, se lanzarían por lo menos 8.000 bombas y misiles guiados de precisión contra Irak. Por supuesto, algunos no dieron en el blanco elegido pero mataron a civiles; algunos alcanzaron su blanco en zonas urbanas densamente pobladas o incluso en pueblos con el mismo resultado de civiles muertos. Un pequeño número de misiles Tomahawk –de 750.000 dólares cada uno– de los 700 disparados en las primeras semanas de la guerra, no impactaron en territorio iraquí y cayeron en Irán, Arabia Saudí y Turquía.

En esas primeras semanas de guerra en las que Bagdad fue capturada y la invasión fue declarada un éxito, en las operaciones aéreas estuvieron involucrados 863 aviones estadounidenses, se realizaron más de 24.000 misiones de combate y, según una estimación, murieron más de 2.700 civiles, esto es, fueron eliminados casi tantos no combatientes iraquíes como los fallecidos en las Torres Gemelas. Un estudio encontró que en los primeros seis años de lo que acabaría convirtiéndose en una guerra aérea continua en Irak el 46 por ciento de las víctimas de las incursiones aéreas estadounidenses cuyo sexo pudo determinarse eran mujeres y el 39 por ciento eran niños.

De la misma manera, en diciembre de 2003, Human Rights Watch informó de que tanto los aviones de Estados Unidos y del Reino Unido como la artillería de ambos países había utilizado “casi 13.000 bombas de racimo –con alrededor de dos millones de explosivos menores– que habían matado o herido a más de 1.000 civiles”. Y lo más probable que puede haber pasado es que en los meses y años siguientes muchos más murieran al pisar o recoger alguno de esos pequeños explosivos que todavía no habían estallado, sobre todo niños, por su curiosidad. De hecho, los aviones de Estados Unidos lanzaron bombas de racimo en Afganistán (sin duda con los mismos resultados) y, más recientemente, fueron vendidas a Arabia Saudí para su dispendiosa y sangrienta campaña aérea en Yemen.

Para tener una idea de la dimensión de aquel asalto aéreo de 2003 recuerde el lector el portaviones Abraham Lincoln fondeado frente a la costa de San Diego para que el presidente Gorge W. Bush pudiera hacer su extravagante descenso aquel 1 de mayo y, bajo una pancarta en la que se leía ‘Misión cumplida’, declarar que “las operaciones de combate más importantes en Irak han acabado” y que Estados Unidos y sus aliados se habían “impuesto” (pues no; resultó que todavía no habían acabado). Casualmente, pocos días antes ese portaviones había regresado de una permanencia en el golfo Pérsico de 10 meses, durante los cuales sus aviones habían realizado unas 16.500 misiones de combate y arrojado unas 725 toneladas de bombas. Y eso, por supuesto, era apenas una parte de la campaña aérea contra las fuerzas de Saddam Hussein.

Que el pavor y el sobrecogimiento de la administración Bush, y la invasión y la guerra aérea posteriores no fuera imprecisa y poco efectiva tanto en el corto plazo como en el largo, ahora es indiscutible. Después de todo, el poder aéreo de Estados Unidos todavía hoy está retumbando en Irak. La pregunta que surge es: ¿No debería ser evidente que una guerra aérea que se ha prolongado al menos hasta 2010, y que ha recomenzado en 2014, que ha ayudado a reducir las asediadas ciudades iraquíes en montañas de escombros y no muestra señales de acabar alguna vez, es un acto de barbarie?

Está claro que, mientras no hay una forma adecuada de hacer el recuento de todas las víctimas civiles de las guerras aéreas estadounidenses del siglo XXI, los cadáveres de los no combatientes se apilan en Irak, Afganistán y otros sitios. Esta versión de guerra prácticamente eterna, con su destrucción y sus ‘daños colaterales’ (que, en circunstancias muy difíciles, algunas organizaciones han hecho todo lo posible por documentar) debería ser la definición de ‘barbarie y terrorismo de Estado’ en un mundo en el que la compasión no existe. Que se haya comprobado que nada de esto sirve para nada en los términos empleados por los propios terroristas parece importar muy poco ciertamente.

Pongámoslo en un modo más gráfico, ¿duda alguien que el asesinato de toda una fiesta de boda kurda (llevado a cabo supuestamente por un terrorista suicida del Daesh) fue un acto de barbarie? De ser así, ¿cómo llamamos los ocho casos documentados –vastamente ignorados en este país– en los que la fuerza aérea de Estados Unidos hizo volar por los aires similares fiestas de boda en tres países (Afganistan, Irak y Yemen) entre diciembre de 2001 y el mismo mes de 2013, asesinando casi a 300 asistentes?

Por supuesto, el lector ya conoce la respuesta de esta pregunta. En nuestro mundo no hay más que una barbarie: la de ellos.

4. Las raíces religiosas de las guerras aéreas; las terroristas y las que son ‘contra el terror’

Obviamente, al mismo tiempo que había un aspecto político en la guerra aérea de al-Qaeda contra Estados Unidos, en ella también había un aspecto profundamente religioso. Esto explica por qué 19 hombres elegirían inmolarse. Por más que hablemos de yihad o fanatismo, en el centro mismo del 11-S de al-Qaeda hay un núcleo de religiosidad.

Ahora bien, ¿cómo caracterizaríamos una actividad cuyos resultados son repetidamente negativos y, aun así, un gobierno continúa comprometido en ella desde hace 15 años sin un final a la vista? Agreguemos que, en seis de los siete países que Estados Unidos ha bombardeado o atacado con misiles, sus aviones tenían control absoluto del espacio aéreo desde el primer momento, y en el séptimo (Irak) fueron necesarias solo horas, o como mucho días, para conseguirlo. En otras palabras, casi durante cada segundo de estos 15 años de guerra, los pilotos estadounidenses no arriesgaron casi nada en los cielos enemigos –o en el caso de los operadores de drones, a miles de kilómetros de su objetivo, no corrieron absolutamente ningún riesgo–. Tanto pilotos como operadores eran casi dioses en relación con quienes debían morir ahí abajo; se trataba –como lo expresó un ‘piloto’ de dron– de “aplastar bichos”.

¿Cómo, en el transcurso de esa década y media, podía esa sensación de dominio y de verse como dioses no alcanzar una intensidad religiosa, incluso si la divinidad en cuestión era de tipo imperial? Sin duda, ya que estamos, debería suponerse esta sensación no tanto en los pilotos implicados cada día en la guerra pero sí entre los generales que la planificaban y la supervisaban, y el lo jefes políticos que la ordenaban y refrendaban. Esa sensación de tener tanto poder incuestionable en sus manos debe provocar una emoción –de tipo religioso– de omnisciencia y poderío difícil de resistir aunque los resultados sean tan insatisfactorios.

Lo que es evidentemente que en la guerra aérea de Estados Unidos tenemos, como también en la de al-Qaeda, un sistema de creencias que es tan profundo que ninguna circunstancia del mundo real parece capaz de debilitar. Esta es, para decirlo de otra manera, la versión estadounidense de la yihad, que no parece mostrar signos de que termine en algún momento más o menos cercano.

La guerra de los 30 años de Washington

En solo un par de años, alguien nacido el 11 de septiembre de 2001 estará en condiciones de alistarse como piloto para luchar en una guerra aérea comenzada cuando él o ella nacían. Hay razonables probabilidades de que cuando estos conflictos se conviertan oficialmente en ‘La guerra de los 30 años’ de Estados Unidos, su hijo o hija, nacidos dentro de unos años, pudiera estar empezando la escuela secundaria. Todavía recuerdo cuando oí por primera vez esa expresión aplicada a un interminable ciclo de guerras religiosas en Europa durante el siglo XVII. Me costó muchísimo pensar en un periodo de enfrentamientos bélicos tan largo; aquello me resultaba inimaginable, por no decir primitivo, teniendo en cuenta el poder letal de las armas modernas. Bueno, mientras las frases van y vienen, uno vive y aprende.

Tal vez este 11 de septiembre haya llegado el tiempo de que por fin los estadounidenses nos centremos en nuestra guerra eterna en el Gran Oriente Medio, nuestra propia desastrosa ‘Guerra de los 15 años’. De lo contrario, las primeras explosiones de su versión ‘Treinta años’ estarán en el horizonte antes de que nos enteremos de ello en un mundo posiblemente más desestabilizado y aterrorizado del que hoy podemos imaginar.


Tom Engelhardt es cofundador del American Empire Project, autor de The United States of Fear y de una historia de la Guerra Fría, The End of Victory Culture. Forma parte del cuerpo docente del Nation Institute y es administrador de TomDispatch.com. Su libro más reciente es Shadow Government: Surveillance, Secret Wars, and a Global Security State in a Single-Superpower World.




Esta traducción puede reproducirse libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelión como fuente de la misma. 

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=216768

UAV turco 'ANKA': la pesadilla de los terroristas



Ingenieros turcos han hecho grandes progresos en los últimos años en la tecnología de los vehículos aéreos no tripulados. Producida con capital nacional, es vehículo aéreo no tripulado más grande de Turquía y  lleva el nombre de la leyenda del Fénix, ANKA KUSU, que significa "ave Fénix", que tiene la intención de ser la mejor UAV en el mundo por ser capaz de llegar a una altitud de 30.000 pies de altura, siendo capaz de vigilancia de 24 horas al día y capaz de llevar una carga.

Diseñado por Turkish Aerospace Industries (TAI) ingenieros y muchas empresas subcontratistas locales, el ANKA turco, ha sido desarrollado para satisfacer las necesidades de las Fuerzas Armadas de Turquía.

Tras la finalización de la instalación y la producción, ANKA, lanzó su primero con éxito el 16 de julio de 2010.

El UAV militar tiene como objetivo ser el mejor del mundo en su categoría con su salida del hangar y el sistema de encendido del motor. Uno de los pocos vehículos aéreos no tripulados día y noche, incluso en condiciones meteorológicas adversas, incluyendo reconocimiento, vigilancia, fijo / móvil de detección de objetivos, reconocimiento, identificación y seguimiento, este UAV puede llevar a cabo tareas de inteligencia de vídeo en tiempo real.



En la actualidad, ANKA es uno de los pocos sistemas no tripulados que pueden funcionar de esta clase, y con el fin de realizar sus funciones el UAV está cargado con la cámara Electro Día Óptica (EOD), Día (EO - electro óptico) / infrarrojo (IR - infrarrojos) / Laser Range Finder (LRF -Laser Range Finder), puntero láser (LD -Laser designador), y con el radar SAR Spotter / MTI- ISR.



http://www.yenisafak.com/en/

"La Flota rusa del mar Negro puede destruir a las tropas enemigas cuando están en puerto"





El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia asegura que Turquía ha dejado de ser "la dueña del mar Negro".
Sergey MalgavkoSputnik


La Flota rusa del mar Negro debe ser capaz de destruir a las tropas enemigas incluso cuando aún se encuentran en los puertos de partida y "ha demostrado que es capaz de hacerlo", ha revelado a los periodistas este miércoles el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, el general Valeri Guerásimov, recoge TASS.


Guerásimov ha asegurado que "vengan de donde vengan", las potenciales tropas enemigas no deben llegar a la costa de Crimea (Rusia) y la Flota del mar Negro rusa tiene todos los recursos necesarios para impedirlo, "desde las herramientas de inteligencia, que permiten detectar objetivos a distancias de hasta 500 kilómetros, hasta los medios de destrucción".


 En particular, este militar ha indicado que los marineros de su país tienen a su disposición los complejos de misiles costeros Bastión, además de los submarinos con misiles Kalibr, la aviación naval y los aviones estratégicos con misiles de crucero, entre otras armas.


Por otro lado, Valeri Guerásimov ha señalado que el equilibrio de fuerzas en el mar Negro ha cambiado de manera sustancial.

Resultado de imagen de misiles costeros Bastión,
Así, a pesar de que hace algunos años las capacidades de combate de la Marina rusa "contrastaban claramente" con las de la Marina turca, que estaba considerada "casi como la dueña del mar Negro", hoy en día "todo es diferente" y este militar asegura que la Flota rusa del mar Negro "deja una buena impresión".


El jefe del Estado Mayor de Rusia ha recordado que tres submarinos rusos armados con el sistema de misiles Kalibr ya se encuentran en el mar Negro, otro está de camino y en 2017 llegarán dos más: un total de seis "submarinos diésel" con los equipamientos "más modernos".

Asimismo, los barcos pequeños y fragatas de la Flota del mar Negro de Rusia también pueden transportan misiles.



https://actualidad.rt.com/actualidad/

Primera entrega de C295W a Brasil


Para Tecnodefesa - 
15 de de septiembre de, el año 2016
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(Imagen: Airbus D & S)



Airbus Defence & espacio tiene  previsto entregar el primer avión C295W (W-winglets) en la versión de SAR de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) durante el primer trimestre de 2017 según lo informado por la propia empresa.

Tres unidades de la C295W configurado especialmente para misiones de búsqueda y rescate fueron encargados en junio de 2014. Estos aviones se unirá a los otros 12 C295 unidades que operan actualmente en la FAB. De acuerdo con Airbus D & S, el primero de la nueva solicitud debería haber sido entregado a finales de 2014 y no se han dado a conocer los motivos de aplazamiento.

El C295W está equipado con un sistema (FITS totalmente Integrated Tactical System ) la tecnología, el Airbus D & S está ofreciendo también la competencia de Canadá FWSAR ( Ala fija de Búsqueda y Rescate ), cuya finalidad es la de seleccionar un reemplazo para el Hércules y DHC veteranos C-130 -5 Fuerza Aérea de Canadá Buffalo. El contrato está valorado en 3,2 millones de dólares canadienses.

Airbus D & S contrato multimillonario disputa con Alenia italiana que ofrece su extremo C-27J y Embraer Defensa y Seguridad, proponiendo el KC-390. El FWSAR ha durado 14 años y el Gobierno de Canadá anunció que el ganador se dará a conocer a finales de este año.

http://tecnodefesa.com.br/airbus-programa-primeira-entrega-de-c295w-para-o-brasil/

Cazas australianos participaron en asalto de EEUU a Ejército sirio



Un súper avispón F/A-18F de la Real Fuerza Aérea Australiana aterrizando después de un espectáculo aéreo, año 2013.



Un súper avispón F/A-18F de la Real Fuerza Aérea Australiana aterrizando después de un espectáculo aéreo, año 2013.


El Ministerio de Defensa de Australia ha confirmado que cazas de su país participaron en el mortal ataque aéreo de EE.UU. al Ejército sirio.

Según un informe publicado este domingo por la agencia noticiera australianaABC news, el Ministerio de Defensa de Australia, en un comunicado emitido este domingo, afirma que aviones de combate australianos estuvieron implicados enlos bombardeos que llevó a cabo ayer sábado la denominada coalición anti-EllL (Daesh, en árabe) encabezada por EE.UU. en Al-Tarda, en las cercanías del aeropuerto de Deir al-Zur (este de Siria).

Conforme el reporte, este ataque acabó con la vida de unos 63 soldados del Ejército sirio que en esos momentos se encontraban ejecutando una operación contra el grupo terrorista EIIL.


Aviones de combate australianos estaban entre un número de aeronaves internacionales que participaron en esta operación militar de la Coalición”, informa el Departamento de Defensa de Australia en un comunicado.

“Aviones de combate australianos estaban entre un número de aeronaves internacionales que participaron en esta operación militar de la Coalición”, informa el Departamento de Defensa de Australia en un comunicado.

“Australia nunca atacaría intencionadamente a una unidad militar siria conocida y tampoco apoyaría activamente al grupo takfirí Daesh. El Departamento de Defensa expresa sus condolencias a las familias de todo el personal sirio que resultó muerto o herido en este incidente”, añade el mensaje.

Horas antes del ataque, el Ministerio de Defensa ruso había informado de que dos aviones F-16 y otros dos А-10 de la coalición que encabeza EE.UU. habían entrado en el espacio aéreo de Siria desde la frontera con Irak.

Después de la agresión estadounidense, esta misma cartera rusa criticó a Washington y dijo que poco después de los ataques aéreos, los extremistas de Daesh lanzaron una gran ofensiva contra las fuerzas sirias haciéndolas retroceder en sus posiciones, lo que resultó en el avance de los terroristas.

No obstante, informes posteriores aseguraron que aunque los ataques causaron, al principio, el avance de los terroristas hacia las posiciones del Ejército, las tropas sirias lograron recuperar el control sobre esta zona.

Por su parte, Washington confirmó haber lanzado los ataques pero alegó que fueron producto de un simple ‘error’. 

El CSNU celebró la noche del sábado una reunión urgente para abordar el ataque estadounidense, tras una petición de Rusia que consideró “muy difícil de creer” que la acción estadounidense no fuera intencional.


http://www.hispantv.com/noticias/australia/

La India negociará con Rusia compra de equipamientos militares



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Una delegación militar india de alto rango viajará en los próximos días a Rusia para negociar la adquisición de equipamiento militar importante.
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En su viaje a Moscú, la delegación india discutirá la compra de algunos equipamientos militares estratégicos que destinará a su Armada, informó el miércoles la agencia rusa de noticias Sputnik citando a fuentes gubernamentales rusas.

De acuerdo con la fuente, La India desea finalizar un acuerdo para el arrendamiento de un segundo submarino nuclear ruso después de que Estados Unidos se negara a compartir la tecnología para la construcción de un portaaviones de propulsión nuclear.

Las negociaciones llevan más de un año y en julio los medios informaron que Moscú y Nueva Delhi habían conseguido avanzar significativamente para el arrendamiento del segundo sumergible proyecto 971 con opción de compra.

La India planea realizar una profunda modernización del submarino para adaptarlo a su flota y dotarlo de misiles BrahMos, un proyectil desarrollado en conjunto por ambos países.
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La delegación también prevé iniciar los trámites para la compra de una serie de portaaviones rusos. La semana pasada, Moscú ofreció oficialmente su último portaaviones nuclear ‘Shtorm’ a La India.
Resultado de imagen de portaaviones nuclear ‘Shtorm
Según fuentes oficiales La India y Rusia concluyeron dos acuerdos muy importantes la semana pasada; el primero, la construcción de 200 unidades de Kamov Ka-226 Sergei, unos pequeños helicópteros utilitarios bimotor rusos, y la segunda, el desarrollo conjunto de una quinta generación de aviones de combate (FGFA).

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El PAK FA (Sukhoi T-50) conocido en La India como FGFA (Fifth Generation Fighter Aircraft) es un avión táctico con características únicas que combinan las funciones de aviones de caza y de ataque.
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Se espera que el contrato para la construcción y el desarrollo conjunto del FGFA se firme durante la visita del presidente ruso, Vladimir Putin, a La India previsto para el próximo mes de octubre. El Ministerio de Defensa indio espera que el proyecto se completé en los próximos 8-10 años.

Rusia y La India desarrollan una amplia cooperación militar, más del 70 por ciento del armamento del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada indios son de fabricación soviética y rusa.

mep/ncl/msf


http://www.hispantv.com/noticias/rusia

Ex jefe del antiterrorismo turco declara que Erdogan protege a Daesh


El ex jefe del antiterrorismo turco, Ahmet Sait Yayla, confirma en una larga entrevista el apoyo que el presidente turco Recep Tayyip Erdogan aporta personalmente al Emirato Islámico (Daesh).

Ahmet Sait Yayla salió de Turquía en momentos en que ese país registra una ola de represión contra toda persona que no contribuya con la política del AKP, el partido del presidente Erdogan.

El ex jefe del antiterrorismo turco revela en su entrevista que:
Hakan Fidan, jefe de la inteligencia militar de Turquía (MIT), está a cargo de las relaciones del Estado turco con al-Qaeda y el Emirato Islámico. 
Los servicios secretos de Turquía aportan ayuda militar al Emirato Islámico desde hace años. 
El gobierno de Turquía hace llegar equipamiento militar al Emirato Islámico a través de su agencia de ayuda humanitaria. 
Los hombres del Emirato Islámico, incluyendo al número 2 de ese grupo yihadista, Ahmed al-Hayali, reciben tratamiento médico gratuito en Turquía. 
El líder del Emirato Islámico en Turquía, Halis Bayancuk, es el hijo del creador del Hizbollah turco (un grupo de provocadores kurdos sunnitas) y cuenta con protección policial por orden del presidente Erdogan. 
El Emirato Islámico prosigue su tráfico de petróleo con ayuda de Turquía y del gobierno regional del Kurdistán iraquí.

Pero Ahmet Sait Yayla no ha dicho todo lo que sabe. En realidad, con esta entrevista el ex jefe del antiterrorismo turco parece querer demostrar a Erdogan que es capaz de revelar muchas cosas para proteger a su hijo de 19 años, que aún se halla en Turquía.


http://www.voltairenet.org/article193307.html

El Consejo de Seguridad de la ONU convoca una reunión urgente sobre Siria


Publicado el 17 septiembre, 2016 por elnacional
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El Consejo de Seguridad de la ONU convoca una reunión urgente sobre Siria

Naciones Unidas, (EFE).- El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá este sábado de urgencia para mantener una ronda de consultas en torno a los últimos acontecimientos en Siria.

Los quince miembros del máximo órgano de decisiones de la ONU se reunirán a puerta cerrada a partir de las 19-30 hora local (23.30 GMT), según anunció la presidencia del Consejo que preside este mes Nueva Zelanda.

La reunión fue convocada a petición de Rusia, que acusó hoy a Washington de defender el Estado Islámico (EI) tras un bombardeo lanzado por la coalición internacional liderada por Estados Unidos, en el que, según Moscú, fueron atacados miembros del Ejército Sirio.

El Ministerio de Defensa ruso denunció que un total de 62 soldados del Ejército sirio murieron durante el bombardeo de la coalición cerca del aeropuerto de Deir ez-Zor, en el este del país. “Según la información recibida del mando sirio, el bombardeo aéreo causó la muerte de 62 militares sirios y heridas a otros 100”, afirmó el general Igor Konashenkov.

Poco después, el Pentágono admitió la posibilidad de que la coalición bombardeara por error a las fuerzas sirias y aseguró que creían estar golpeando posiciones del Estado Islámico.

“La coalición revisará este ataque y las circunstancias que lo rodean para ver si pueden aprenderse algunas lecciones”, añadió el Pentágono en un comunicado del Comando Central (Centcom).

El bombardeo se produjo en el penúltimo día de la tregua en Siria alcanzada el pasado 9 de septiembre gracias a la mediación de Estados Unidos y Rusia.

http://elnacional.com.do/el-consejo-de-seguridad-de-la-onu-convoca-una-reunion-urgente-sobre-siria/

Ejército ruso: Situación en Siria se deteriora rápidamente


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En 24 horas van 12 civiles muertos y más de 40 heridos por más de 50 ataques de la oposición armada a fuerzas aliadas de Bashar Al-Assad.


El ejército ruso aseguró este sábado que la situación se deteriora rápidamente en Siria. Según los datos revelados, los rebeldes han efectuado unos 55 ataques contra las fuerzas del Gobierno de Bashar Al-Assad y contra civiles en las últimas 24 horas.

"La situación en Siria se deteriora (...) en las últimas 24 horas el número de ataques ha crecido fuertemente", aseguró el general ruso Vladimir Savchenko en una videoconferencia con el Estado Mayor ruso.

http://www.telesurtv.net/news

General británico: Rusia si invade barrerá al Reino Unido



Una cisterna Ilyushin Il-78 y dos bombarderos tácticos Sukhoi Su-24 de la Fuerza Aérea de Rusia.


Rusia barrería el suelo con el Reino Unido en el caso de decidir atacar el territorio británico, lanza una alarma un exjefe de las Fuerzas Armadas británicas.

La advertencia la hizo el recién retirado general Richard Barrons, quien ha puesto entredicho la capacidad militar británica en un devastador documento de 10 páginas entregado al secretario de Defensa, Michael Fallon, ha informado este sábado el periódico británico Daily Express.

El ex militar —según califica el medio— advierte de que en caso de una invasión rusa, las fuerzas militares británicas no están a la altura de un enfrentamiento y destaca al presidente ruso, Vladimir Putin, como la amenaza más probable para el Reino Unido, si bien afirma que "la suerte" es que de momento parece que el líder ruso no tiene intención de hacer la guerra.


La capacidad que es fundamental para todas las fuerzas armadas se ha deslucido por el diseño (…) Hay una sensación de que los conflictos modernos sugieren ser exactamente tan pequeños y de tan corto plazo, tal como nos gustaría a nosotros - y eso es absurdo", afirma el exjefe de las Fuerzas Armadas del Reino Unido, el general Richard Barrons.

"La capacidad que es fundamental para todas las fuerzas armadas se ha deslucido por el diseño (…) Hay una sensación de que los conflictos modernos sugieren ser exactamente tan pequeños y de tan corto plazo, tal como nos gustaría a nosotros y eso es absurdo", arremete el exgeneral.

La defensa aérea del Reino Unido, en este momento, consiste en destructores Tipo 45 y de sistemas de defensa con base en tierra, por lo que "ni el suelo británico ni las fuerzas desplegadas —por no hablar de ambos al mismo tiempo— podrían ser protegidos de un concertado ataque aéreo ruso".



La crítica de Barrons se centra sobre todo en la falta de experiencia de los militares británicos para enfrentar una guerra a gran escala en los últimos tiempos, ya que "el actual Ejército se ha acostumbrado a operar desde bases seguras en el centro de su área de actuación, contra oponentes que no maniobra a gran escala, no tienen movilidad protegida, sin defensa aérea, ni artillería substancial, sin capacidad de guerra electrónica, ni en especial, una fuerza aérea o el recurso a los misiles balísticos o de crucero convencionales", explica en su documento.

La fuerte crítica del exgeneral británico se produce a pesar de que Londres ha decidido aumentar el gasto de defensa en casi 5 mil millones de libras para 2020-21 y de cumplir con el objetivo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de gastar el 2 % del producto interno bruto (PIB) en defensa para el resto de la década.

Luego de que Rusia anexara a su territorio la península ucraniana de Crimea en 2014, las relaciones entre el Occidente y Moscú se deterioraron reduciéndose a niveles no vistos desde la Guerra Fría.