domingo, 23 de junio de 2019

La guerra oculta del Brexit: España responde a los submarinos de Gibraltar con buques rusos en Ceuta

Situación del buque ruso y del submarino 'Astute' en el Estrecho de Gibraltar.
20/06/201906:47


Un buque militar ruso ha llegado a Ceuta con permiso del Gobierno español. Una maniobra con tintes políticos y con el Brexit como telón de fondo: es la respuesta española a las crecientes visitas de submarinos nucleares británicos a Gibraltar.


España vuelve a permitir la escala en Ceuta de un buque militar de la Armada rusa. Algo por lo que la OTAN, Reino Unido y algunos sectores de Estados Unidos habían criticado duramente al Gobierno español en el pasado hasta forzarle a que las prohibiera. Esta vez, con el telón de fondo del Brexit, la visita rusa tiene un componente político: es la respuesta de España a las cada vez más frecuentes llegadas de submarinos nucleares -algunos para ser reparados- a Gibraltar.

El Brexit no sólo se juega en los despachos, sino también en el mar. O, al menos, así explican fuentes de la Armada a OKDIARIO la situación que se está viviendo estos días en el Estrecho de Gibraltar.

El pasado martes, el patrullero de la Marina rusa ‘Vasily Bykov’ atracaba en el muelle de Ceuta para dar descanso a los ochenta marinos que forman su dotación. Es una de las unidades más modernas que tiene en servicio la flota del Kremlin.



Ésta es la primera escala de un buque ruso desde noviembre de 2018, y la segunda desde que en 2016 España, forzada por la OTAN, Reino Unido y Estados Unidos, decidiese poner fin a las lucrativas visitas rusas a la ciudad autónoma. Cada buque ruso que atraca deja miles, incluso centenares de miles, de euros en ingresos al comercio y la hostelería local.

Desde hace décadas (incluso en tiempos de la extinta Unión Soviética), Rusia ha considerado a Ceuta ‘puerto amigo’ para las flotas que cruzan del Mediterráneo al Atlántico y viceversa. Entre 2010 y 2016 se contabilizaron 60 escalas de buques militares rusos en la ciudad. Hasta que en 2016 todo cambió.

Resultado de imagen de ‘Vasily Bykov’

La OTAN cortó las escalas

En octubre de ese año, con la guerra en Siria en plena ebullición, Rusia solicitó a España permiso para que una gran flota que se dirigía a Oriente Medio pudiese realizar una parada técnica en Ceuta. Como se había hecho en el pasado, el permiso fue concedido por parte de Defensa y Exteriores.

Sin embargo, las protestas por parte de Londres y de algunos sectores republicanos de Estados Unidos, a las que luego se sumaría la dirección política de la OTAN, llevaron al Gobierno de Rajoy a tener que pedirle a Rusia que cancelase de motu propio la escala. Ni Reino Unido ni Estados Unidos, que mantenían un pulso con Moscú desde la guerra de Ucrania, querían buques rusos husmeando a pocas millas de Gibraltar. El Peñón se había convertido en base de operaciones para submarinos nucleares de ambos países en el Estrecho, y era prioritario mantener alejado

España cedió, y eso le costó una crisis diplomática con Rusia. Pero en noviembre de 2018 volvieron las escalas, la normalidad y el cabreo por parte de británicos. Y ha vuelto a ocurrir con esta reciente escala del ‘Vasily Bykov’.
Resultado de imagen de ‘HMS Talent
Respuesta a Londres

Fuentes de Exteriores y Defensa, consultadas por OKDIARIO, admiten que la escala del patrullero ruso tiene un componente político: es la respuesta de España al creciente uso de Gibraltar por parte del Reino Unido como refugio marítimo de sus submarinos nucleares. Una forma de provocación y cierto "juego sucio" contra España, dicen, por parte de Londres. Las visitas británicas al Estrecho se intensificaron especialmente durante los meses más duros de las negociaciones por el Brexit. Un proceso en el que el futuro estatus de la colonia juega un papel fundamental.

Efectivamente, las escalas de los submarinos de la Royal Navy han aumentado considerablemente en los últimos meses tal y como constatan fuentes militares a OKDIARIO. El ‘HMS Astute‘ o ‘HMS Talent‘ son algunos de los que han llegado al puerto gibraltareño en los últimos meses.

Recelos del Gobierno español

Pero lo que más preocupa a España, según admiten fuentes de Defensa, es que la mayoría de las escalas tienen un "origen técnico". Se sospecha que los submarinos, de propulsión atómica, son derivados a Gibraltar para realizar algún tipo de reparación técnica.

El que más preocupa tanto en Defensa como en Exteriores es el ‘HMS Talent’.Desde el pasado mes de abril, el submarino ha visitado la colonia en tres ocasiones. La última esta misma semana -coincidiendo con el buque ruso de Ceuta-.

Este modus operandi ha despertado recelos en el Gobierno español. Se cree que Londres pueda estar realizando una "reparación por fases", dividiéndola en pequeños espacios de tiempo mensuales para evitar que llame demasiado la atención.


La noche en que dos submarinos nucleares se estrellaron en mitad del Atlántico porque eran invisibles el uno para el otro




OFRECIDO POR CAMPUS OMEN HP


16 Junio 2019 - Actualizado 18 Junio 2019, 21:11JAVIER JIMÉNEZ@dronte

El 6 de febrero de 2009, el Ministerio de Defensa Francés informó que dos días antes uno de sus submarinos nucleares, el Le Triomphant, había chocado con un objeto en mitad del océano Atlántico. Probablemente se trataba de un contenedor sumergido. Diez días después, el Comandante de la Marina Real británica reconoció que no, con lo que había chocado el submarino francés era el HMS Vanguard, uno de sus submarinos.

Efectivamente, la noche del 3 al 4 de febrero de 2009, el HMS Vanguard y el Le Triomphant, dos submarinos de misiles balísticos de propulsión nuclear, chocaron en mitad del Océano Atlántico. Como dijo Hervé Morin, se trató de un problema tecnológico extremadamente simple, qué hacer con submarinos que no son detectables.

Una aguja en un pajar

Un submarino clase Triomphant

El HMS Vanguard tiene una tripulación de 135 personas y realizaba una patrulla rutinaria en el Atlántico oriental. El Le Triomphant, que volvía de una misión, llevaba 111 marineros. Técnicamente, eran submarinos muy parecidos. En el momento de la colisión ambas naves estaban sumergidas, en plenas operaciones y se movían muy lentamente. Es decir, eran técnicamente indetectables el uno para el otro.

Las dos estaban equipadas con sónars activos y pasivos; sin embargo, en mitad de una operación este tipo de submarinos no usan el sonar activo porque los haría fácilmente detectables. Las placas anecoicas (el recubrimiento para absorber y atenuar el sonido que llevan este tipo de naves) hicieron el resto. Crash.

Es algo difícil, porque el océano es un sitio inmenso, pero no imposible. Este tipo de submarinos dedican la mayor parte de sus esfuerzos a pasar desapercibidos y, por eso mismo, suelen transitar zonas cuyas características ambientales permiten disimular la presencia de un cacharro metálico de 150 metros de longitud.


El golpe produjo daños, pero relativamente fueron menores. No hubo heridos, ni ningún tipo de fuga nuclear. No obstante, el retraso en confirmar el choque por parte de las autoridades de ambos países generó mucha polémica. Pero más allá de todo eso, no es más que la confirmación de que la carrera tecnológica por adelantar al oponente militar genera puntos ciegos. Lo vivimos con el espacio y, si avanzamos en la exploración de los mares, lo veremos también en los dominios del SeaQuest

Vía: Reddit


JMSDF_Future_Submarine



 Mitsubishi Heavy Industries mostró su diseño de submarino de próxima generación. Aunque no está respaldado oficialmente por la Fuerza de Autodefensa Marítima Japonesa (JMSDF), el esquema puede ser indicativo del pensamiento japonés sobre el tema. La clase Sōryū de la generación actual de Japón se encuentra entre los submarinos convencionales más grandes y sofisticados del mundo. El nuevo diseño se basa en la clase Sōryū con su forma de arco distintivo y el contorno del casco, pero difiere significativamente en la disposición de la vela y el hidroavión.


La vela se reduce en altura y se adapta en mayor medida que los barcos actuales. Su forma simplificada recuerda a las clases rusas de ALFA y AKULA, aunque para ser justos no es una copia y hay otros ejemplos de una forma de vela similar. En todo caso el diseño japonés es incluso de perfil más bajo.


A través de Twitter


La vela también se coloca más a popa que en las clases existentes con los aviones ahora movidos al casco superior, muy por delante de la vela. 



Se informa que los últimos submarinos japoneses tienen baterías de iones de litio en lugar de Air Independent Power (AIP). Parece probable que este diseño aproveche la creciente experiencia de Japón y el liderazgo en la aplicación submarina de esta tecnología.

SE LLAMA FCAS Y ESPAÑA TAMBIÉN LO FABRICARÁ Este caza futurista es el mayor secreto militar europeo (y español) contra el F-35

La maqueta del futuro caza europeo FCAS. (Reuters)
AUTOR

Europa ya tiene su gran caza de combate para hacerle sombra, o al menos intentarlo, al todopoderoso F-35 estadounidense. Se llama FCAS, acrónimo de “Future Combat Air System” y su puesta de largo se ha escenificado esta semana en París, en el Salón de Le Bourget, la mayor feria de aviación del mundo, que se clausura justo este fin de semana. Era el escenario perfecto para el anuncio: asistencia de políticos de renombre, el presidente Macron en cabeza, ministros de Defensa y máximos responsables de la industria. Y un dato más: la entrada formal de España en el proyecto. ¿Tiene sentido la incorporación de España? Y, sobre todo, ¿de verdad este caza va a hacer sombra al F-35?

El FCAS es un proyecto en origen liderado por Francia y Alemania con el que se busca un futuro 'superavión' de combate de 6ª Generación que reemplace la flota de aviones europeos Eurofighter. A diferencia de lo que ocurrió con el Programa del JSF, origen del F-35 y al que se apuntaron desde el primer momento Reino Unido e Italia, y en el que España siempre se mantuvo al margen, nuestro país ha dado un paso al frente con el programa europeo. La ministra en funciones, Margarita Robles, estampó su firma en el protocolo del programa escenificando el respaldo y la participación plena de España en el mismo.

La decisión tiene sentido si se atiende a las ventajas del proyecto, siendo la principal el desarrollo de una tecnología europea, con todo lo que ello conlleva en un sector tan estratégico como es el de defensa y tecnología militar. Apostar sin tapujos por este programa puede suponer un desafío sin precedentes para la industria; a su vez, el acceso a tecnología de vanguardia y la participación en procesos de diseño y fabricación, pueden suponer para España un impulso clave.

Si bien la lectura global es positiva, hay muchos aspectos que no debemos olvidar para poner en perspectiva este proyecto. El primero es la lentitud de los programas militares europeos. Casi ningún programa de armamento cumple con los plazos originales previstos (el F-35 no fue una excepción) pero los europeos se llevan la palma en demasiadas ocasiones. El problema es que hay muchos países en juego, con intereses diferentes y con mucho dinero en inversiones y fabricación que acaban disputándose entre los socios.


Un caza Dassault Rafale, durante el Paris Air Show de esa semana. (Reuters)



El punto débil es la falta de cohesión en esta materia existente en Europa. La prueba palpable es que mientras Francia y Alemania optaron por el FCAS (donde ahora ha entrado España), Reino Unido (y puede que a futuro Italia) se decantó por un programa diferente, el Tempest, liderado por British Aerospace con la participación de la italiana Leonardo. El motivo de este divorcio británico podría estar por un lado en el quimérico “Brexit”, pero también apunta a la histórica desavenencia entre franceses y británicos a la hora de trabajar juntos. Fue imposible ponerles de acuerdo con el Eurofigther (Francia se quitó de en medio) y tampoco cuajó aquella idea de fabricar tres portaaviones conjuntamente, los dos británicos que son una realidad y el francés que quedó en las mesas de dibujo.

Por un motivo u otro, la realidad es que los años pasan y los aviones tardan en entrar en servicio. Recordemos que del Eurofighter se empezó a hablar a principios de los 80 y en 1986 ya volaba un demostrador, el EAP. A la vez, como Proyecto EFA (European Fighter Aircraft), ya se enseñaba una maqueta muy parecida al actual avión en el Salón de Le Bourget de 1991. El primer prototipo, el DA1 voló en marzo de 1994 y las primeras entregas de Eurofighter de serie llegaron a España, Base de Morón, en mayo de 2004. Más de veinte años de desarrollo y espera.
¿Quién lleva la voz cantante?

El otro problema que puede existir es que surjan desavenencias entre los socios. La ministra Robles dijo que “España participaría con un 33%”. Esto sería fantástico pues, aunque un 33% de la inversión va a ser una grandísima cantidad de dinero, en este tipo de programas normalmente los repartos se hacen en función de lo que aporta cada uno y de los aviones que adquiere. Tener un 33% de participación supone traerse un porcentaje similar de inversión y, sobre todo, de fabricación. España no podrá adquirir el mismo número de aviones que Francia y Alemania, y cuesta creer que estos dos países (sobre todo el primero) vayan a ceder en una materia tan trascendental.


El F-35 en pleno vuelo. (Foto: US Army)



Además, es conocido que Francia (Dassault) se va a encargar de la “parte avión” y Airbus DS de la parte de sistemas y vehículos de control remoto, proyecto en el que, por cierto, ha firmado un acuerdo de cooperación con la empresa norteamericana Ansys, con gran experiencia en software de sistemas no tripulados. Francia, por otra parte, quiere reemplazar con este avión a sus Rafale, por lo que ya sabemos que, o existirá una versión naval o el avión incorporará tren de aterrizaje y estructura reforzada.

Pero habrá que rezar para que el diseño de Dassault también satisfaga plenamente las necesidades del Ejército del Aire, pues cuesta creer que los franceses cedan un milímetro en este terreno cuando exigieron el liderazgo del proyecto desde el minuto cero. Eso por no hablar de las ventas de exportación. Son de sobra conocidos los intereses franceses con países africanos y árabes y las reticencias alemanas en esta materia, por lo que habrá que ver cómo encaja España en esta pelea de gallos.

En el frente de las capacidades técnicas, a estas alturas buena parte es especulación, aunque sí hay algunos detalles seguros. En primer lugar se ha hecho mucho hincapié en el aspecto “stealh” y resultan curiosas las tomas de aire de sus dos motores, muy parecidas a las del F-35. La maqueta del FCAS que se ha presentado esta semana en París tiene una configuración de ala delta que recuerda bastante a la del vehículo no tripulado norteamericano X-47B, una cabina alta y unas formas angulosas en la línea de los modelos de 5ª Generación.


Un Eurofighter Typhoon. (Reuters)





Además va a ser un avión necesariamente grande. El motivo hay que buscarlo en que se le va a exigir gran capacidad de carga de armas y también mucha autonomía. Ambas cosas deben necesariamente ir dentro del fuselaje para no comprometer las capacidades furtivas, donde queda prohibido el armamento en soportes exteriores. Adicionalmente hay que recordar que los Rafale franceses también cumplen con la misión de disuasión nuclear, lo que significa capacidad de llevar armas voluminosas y pesadas a gran distancia.

La cabina probablemente sea de un diseño nunca visto y se especula con que estará constituida por una gran pantalla configurable que, aunque no nos sorprenda (algunos coches tienen algo parecido) nunca se había visto en un avión. La conciencia situacional debe suponer un salto incluso por encima de la del F-35 (tarea nada fácil) y la capacidad de integración con otros sistemas y el trabajo en red deberá ser superlativo. Algo que tampoco debe extrañar si va a ser capaz de controlar enjambres de vehículos no tripulados.
¿Adiós al F-35?

El programa FCAS nace con la idea de reemplazar al Eurofighter, un avión de combate sobresaliente al que le queda aún un buen camino por recorrer y en el que se deberán actualizar y mejorar muchas cosas. Aspectos como motores optimizados, toberas orientables, conciencia situacional mejorada y armamento ultramoderno, son cosas que vamos a ver en el Eurofighter de nueva generación y lo situaría prácticamente en un avión de 5ª Generación. Pero hay un aspecto donde va a ser muy difícil mejorar: las características “stealth”, y con casi total seguridad este será el punto débil de las futuras generaciones o "tranches" del Eurofighter.

A la hora de fabricar un avión de 6ª Generación, Reino Unido se encuentra muy bien posicionado. Ya dispone de un avión de “casi 5ª Generación”, el Eurofighter, y otro plenamente de 5ª Generación con mucho recorrido, el F-35. Los británicos no van a volver a cometer el error que cometieron con el Eurofighter, esperando su llegada como agua de mayo sin un avión de combate en condiciones, pues su Tornado ADV fue un fracaso. En general todos los países europeos partícipes del Eurofighter lo pasaron muy mal por no disponer de un avión intermedio. Todos salvo España y fue gracias al F-18 que el Ejército del Aire pudo mirar por encima del hombro a todos los demás mientras se ponían nerviosos con cada sucesivo retraso.


Maqueta del FCAS, presentada esta semana. (Reuters)



Para Reino Unido e Italia, el papel que jugó para España el F-18 lo jugará el F-35. Con él pueden permitirse disponer sin prisas del esperado “6ª Generación”. ¿Qué harán Alemania, España y Francia?

Para España hay un problema añadido y es la necesidad de reemplazar al Harrier de la Armada. Renunciar a la capacidad de ala fija en el buque Juan Carlos I y privar a la Fuerza de Proyección de un necesario apoyo aéreo sería un error mayúsculo. El Ejército del Aire tiene cinco escuadrones de combate con F-18 y cuatro con Eurofighter. A corto plazo hay que reemplazar el Escuadrón de Canarias. Sus F-18, los más antiguos con diferencia y adquiridos de segunda mano, ya no pueden esperar.

Sustituir este Escuadrón con nuevos Eurofighter parecería lo más acertado pero para el resto ya no está tan claro. Una solución intermedia en la que se dotara un Ala (dos escuadrones) con F-35 y el resto con Eurofighter de nueva generación, podría ser una buena alternativa, ya que si se baraja que el FCAS no entre en servicio antes de 20 años, para esas fechas una gran parte de la flota de Eurofighter ya debería haber sido reemplazada.

Además de la Armada, que se conformaría con entre 12 y 14 aviones, estaríamos hablando de una cifra del orden de 30-32 cazas para el Ejército del Aire y se podría aprovechar el nerviosismo que parece haberse instaurado en Lockheed Martin. Hace tan solo unos días el máximo responsable del programa F-35 de la empresa norteamericana, Greg Ulmer, afirmaba que el coste del F-35A iba a bajar de los 80M$ y que estaba en marcha un ambicioso plan de reducción de costes denominado “25 por 25”, cuyo objetivo es reducir el coste de la hora de vuelo del F-35, hoy establecida en unos 44.000$, hasta unos 25.000$ en 2025. Ya son cifras que (en términos de materia de defensa) no resultan prohibitivas.




viernes, 21 de junio de 2019

jueves, 20 de junio de 2019