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miércoles, 23 de diciembre de 2020

Expertos chinos: EEUU podría producir armas nucleares en la Luna







Expertos barajan la posibilidad de que EE.UU. produzca armas nucleares en una central nuclear que busca crear en la Luna, desatando una carrera espacial con China.


El saliente presidente estadounidense, Donald Trump, firmó a mediados de este mes en curso la nueva Directiva 6 de Política Espacial (SPD-6, por sus siglas en inglés), que establece la estrategia que seguirá la NASA para “el uso responsable y eficaz de los sistemas de propulsión y energía nuclear espacial (SNPP, por sus siglas en inglés)”. Con esta directiva, el magnate ordena instalar una “central nuclear” en la superficie lunar.

Sin embargo, el portal EurAsian Times contó la semana pasada en un artículo las inquietudes expresadas por algunos expertos chinos sobre la SPD-6. Mientras que Estados Unidos afirma que la planta “apoyaría una presencia lunar sostenida y la exploración de Marte”, expertos opinan que propósitos militares están detrás del proyecto.

Song Zhongping, experto militar chino, dijo al diario estatal Global Times, que Estados Unidos en nombre de la construcción de una planta de energía nuclear que incluya la explotación de materiales nucleares, podría convertir la Luna en un sitio de producción de armas nucleares.

La SPD-6 fue emitida en un momento en que la misión china Change-5 regresó a la Tierra con muestras de rocas y “suelo” de la Luna. El éxito de la misión demuestra el aumento de las capacidades espaciales del gigante asiático, lo cual puede preocupar a su rival estadounidense.

Song afirma además que EE.UU. con su intento de crear un reactor nuclear en la Luna busca arrastrar a China a una carrera espacial, tal como lo hizo con la antigua Unión Soviética en la década de 1980 bajo el programa “Star Wars” del entonces presidente Ronald Reagan. El programa tuvo como objetivo proteger a Estados Unidos de cualquier ataque con armas nucleares.

Por su parte, Li Haidong, profesor del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de Asuntos Exteriores de China, opina que los esfuerzos de EE.UU. por utilizar el SNPP para mantener y promover su dominio y liderazgo estratégico en el espacio demuestra el “unilateralismo estadounidense”.

Li denuncia que el plan estadounidense va en contra del consenso internacional sobre el uso del espacio exterior. Según el Tratado de la Luna, al que no se ha unido EE.UU., “el espacio ultraterrestre y los cuerpos celestes no podrán ser objeto de apropiación nacional mediante reivindicación de soberanía, mediante el uso y la ocupación, ni de ninguna otra manera”.

A principios de este año, Trump firmó una orden ejecutiva para la recuperación y el uso de los recursos espaciales, completamente en contraste con el Tratado de la Luna, lo que podría provocar una carrera espacial o conflictos con las grandes potencias como China.



https://www.hispantv.com/noticias/china/484324/eeuu-armas-nucleares-luna

martes, 15 de diciembre de 2020

Se conoce la capacidad de carga de un prometedor remolcador nuclear espacial




El prometedor módulo ruso de transporte y energía Nuclon podrá entregar 10 toneladas de carga a la Luna durante un período de 200 días terrestres. Esto fue informado por RIA Novosti , con referencia a documentos publicados en el sitio web de adquisiciones estatales.



Permítanos recordarle que la semana pasada se firmó un contrato entre Roscosmos y KB Arsenal para el desarrollo de un diseño preliminar para un remolcador espacial nuclear. El contratista se compromete a completar todo el trabajo antes del 28 de julio de 2024. El proyecto por valor de 4.2 mil millones de rublos ha recibido el código Nuclon-AP.

El módulo de transporte y energía mencionado anteriormente se está creando para transportar carga entre las órbitas terrestres bajas y lunares. La principal ventaja del dispositivo es su planta de energía nuclear, que reducirá significativamente los costos de envío.

Cabe señalar que de acuerdo con las palabras del miembro correspondiente de la Academia Rusa de Cosmonáutica. Tsiolkovsky Andrey Ionin, un tiempo de vuelo tan largo (200 días) no será un problema. Según el experto, la velocidad de entrega solo importa en el caso de misiones tripuladas.


Las personas deben ser transportadas de forma segura, y la seguridad es rápida.
- subrayó Ionin.

En cuanto a la carga, es el costo de transporte lo que pasa a primer plano. Al mismo tiempo, para evitar problemas con los suministros, se calculará el momento del envío del remolcador nuclear espacial de tal manera que alcance la órbita lunar antes de la llegada de la nave espacial tripulada.

https://topcor.ru/17806-stala-izvestna-gruzopodemnost-perspektivnogo-kosmicheskogo-jadernogo-buksira.html

    lunes, 14 de diciembre de 2020

    El primer “camión de basura espacial” será suizo




    Para atrapar a su presa Clear-Space-1 dispondrá de una especie de mano gigante, con cuatro dedos de metal con tres falanges cada uno. ESA

    Ya es oficial. El contrato está firmado. La Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) por primera vez ha asignado 86 millones de euros a una empresa emergente (start-up). Y es suiza. Su cometido será limpiar la basura en órbita. Algo que para las misiones espaciales se está convirtiendo en un verdadero peligro. La cita es en 2025. Este contenido fue publicado el 14 diciembre 2020 - 11:0014 diciembre 2020 - 11:00Marc-André Miserez
    Otros idiomas: 6

    10 de febrero de 2009, 16:56 GMT: el satélite comercial estadounidense Iridium 33 impacta contra el satélite militar ruso Cosmos 2251 a una velocidad de casi 42 000 km por hora. Ambos objetos se desintegran en más de 600 piezas de chatarra disparadas a una velocidad veinte veces mayor a la de una bala de fusil.

    Es el primer accidente de este tipo registrado, pero no el único. Algunos, incluso, son deliberados: rusos, estadounidenses, chinos e indios han destruido uno o más de sus satélites para probar misiles espaciales. Y estas explosiones han creado miles de desechos adicionales, que pueden poner en peligro cualquier nave espacial en órbita. Incluso la Estación Espacial Internacional. Esto es lo que imaginó Alfonso Cuarón y se ve al comienzo de su película Gravity. Totalmente realista.


    En 2009, Muriel Richard-Noca y sus alumnos de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) celebran el lanzamiento de SwissCube, que han construido juntos. A pesar de que el primer (mini) satélite de fabricación 100% suiza no es más grande que un cartón de leche, la ingeniera espacial ya piensa en el momento en el que el propio satélite se convierta en basura en órbita. Y es que SwissCube está en órbita cerca de la zona en la que siguen vagando los fragmentos de la colisión ocurrida unos meses antes.

    En 2012, a fuerza de recibir alertas de seguridad de SwissCube, Muriel Richard-Noca y el Centro Espacial de la EPFL lanzan el proyecto “limpiador del espacio”, que bautizan como CleanSpace. Al mismo tiempo, y sin que ambas mujeres se coordinen, Luisa Innocenti, física de la ESA, convence a la agencia europea para que lance un programa, que también bautizan como CleanSpace. Así comienza la historia.

    El basurero orbital 
     
    Los alrededores de la Tierra están muy transitados, aunque los objetos en esta animación no están a escala. ESA ESA
    Al menos tres estrenos mundiales

    Ocho años más tarde, la iniciativa de la EPFL se convierte en una empresa emergente denominada ClearSpace. Y como se anunció en otoño de 2019, para hacer el trabajo, la ESA la eligió de entre 13 candidatos (incluyendo varios gigantes industriales europeos). Así que su plantilla ha pasado de cinco a veinte personas.

    En este caso todo es nuevo: en el campo de la limpieza del espacio, ningún proyecto en el mundo está tan avanzado. Es la primera vez que la ESA compra un contrato de servicios de principio a fin en vez de ser ella quien lleve a cabo la misión. Es más, es la primera vez que una agencia espacial se compromete con una empresa de nueva creación por semejante cantidad de dinero. La ESA aportará 86 millones de euros (93 millones de francos), y ClearSpace deberá encontrar los 24 millones de euros restantes (26 millones de francos) necesarios para completar el presupuesto. 



    Pero, como se ha recordado en las ruedas de prensa en línea de finales de noviembre, la start-up es mucho más que eso. ClearSpace ha aprovechado el último año para reunir a un consorcio que agrupa institutos e industrias de ocho países europeos, incluyendo gigantes como Airbus o la suiza RUAG (que, entre otras cosas, construye los adaptadores de los cohetes Ariane). Aunque el satélite ClearSpace-1 todavía solo existe sobre el papel, su construcción está en buenas manos. Y, antes de que se pague cada cuota de su financiación, la ESA llevará a cabo los controles necesarios. 
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    Misión de alto riesgo

    ClearSpace-1 debe despegar en 2025 sobre un cohete europeo Vega. Su misión es capturar un residuo espacial y colocarse con él en una órbita de reentrada en la atmósfera, cuya fricción hará que todo arda en una lluvia de estrellas fugaces.

    El objetivo elegido es un VESPA. Nada que ver con el escúter italiano, aunque no es mucho más grande ni más pesado (112 kilos). El VEga Secondary Payload Adapter [Adaptador de carga secundaria Vega] es un pequeño cono metálico que se utiliza para separar los satélites unos de otros cuando un mismo cohete transporta varios. Fue lanzado en 2013 por un cohete Vega en una órbita baja a 800 kilómetros de la Tierra.

    Solo que nunca nadie ha capturado un objeto “no cooperativo” en el espacio. El VESPA, que se mueve libremente girando sobre sí mismo, no tiene ni conductor ni motor. “Todos hemos visto en las películas a un astronauta intentando atrapar una herramienta, este hace un movimiento en falso y la herramienta cae al espacio como una pelota de golf. Bueno, con el VESPA, será exactamente lo mismo”, señala Luisa Innocenti. Así que ClearSpace-1 tendrá que abrir muy mucho sus cuatro brazos para asegurar una captura sin problemas.

    Otra dificultad añadida es que el sol, que ciega las cámaras, puede hacer que la diana sea invisible. El “cazador”, por lo tanto, tendrá que avanzar paso a paso y reevaluar cada movimiento constantemente, con la ayuda de la inteligencia artificial. Y una vez que la captura tenga éxito (si es que la tiene), se enfrentará a un nuevo objeto, cuya dinámica tendrá que comprender antes de decidir dónde y cómo derribarlo. 
    ¿Para qué tanto esfuerzo?

    Como hemos dicho, al final ClearSpace-1 arderá con su presa en las capas más altas de la atmósfera. Entonces, ¿no es gastar mucho dinero para eliminar un solo desecho espacial?

    “No”, responden al unísono la ESA y ClearSpace. Esta misión debería ser la primera de una larga serie, con la perspectiva a la larga de un “cazador” capaz de arrojar varios restos seguidos en el fuego de la reentrada atmosférica. Ya se habla de cinco o incluso de diez piezas eliminadas, una tras otra, en una sola misión. 

    Pero hay más: las tecnologías puestas en marcha por ClearSpace también podrían utilizarse para reabastecer de combustible o hacer reparaciones para prolongar la vida útil de ciertos satélites. A más largo plazo, también hay planes para ensamblar naves espaciales en órbita para viajes lejanos, que serían demasiado pesados para salir de la atracción de la Tierra en una sola pieza.



    “Nuestro objetivo es ofrecer servicios en órbita de bajo coste y sostenibles”, resume Luc Piguet, director de ClearSpace, que no oculta el objetivo comercial de su empresa. El mercado potencial podría un día tener un valor “entre unos pocos cientos de millones y varios miles de millones de dólares al año”.


    Responsabilidades poco claras

    ¿Quién lo paga? ¿Quién es el responsable de los desechos espaciales? Hay que admitir que a este respecto las cosas no están claras. Los Tratados Espaciales que las Naciones Unidas adoptaron en 2002 solo hablan de la responsabilidad de los Estados en caso de accidente y nada dicen sobre la presencia de actores privados. 

    ¿Significa esto que la basura no corresponde a nadie?

    No, exactamente. Hay que distinguir entre los restos antiguos y los nuevos (o futuros). En la actualidad existen normas muy precisas a las que se someten las agencias espaciales y los particulares, aunque no tengan fuerza de ley. Un lanzador de satélites, por ejemplo, debe prever su reingreso a la atmósfera trascurridos 25 años y dejar combustible suficiente para que pueda realizar la maniobra por sí mismo. 

    “Los desechos espaciales son un poco como el calentamiento global. Tenemos la impresión de que disponemos de todo el tiempo, así que avanzamos muy lentamente”.

    Luisa Innocenti - ESAEnd of insertion

    Y tanto mejor, porque como explica Luc Piguet, “cada vez se lanzan más satélites. Desde 2010, el número de objetos en órbita se ha multiplicado por 16”. Un fenómeno debido sobre todo a las constelaciones para internet vía satélite, como Starlink de SpaceX o OneWeb. Pero estos actores son “muy conscientes del problema y muy proactivos”, indica con satisfacción el jefe de ClearSpace.

    El gran problema son los desechos viejos. Y en esto Luc Piguet es categórico: “¡Es ahora o nunca!”.

    “En las Naciones Unidas se está debatiendo introducir un impuesto sobre los lanzamientos, que serviría para financiar un fondo para la limpieza del espacio, que sería gestionado por la ONU. Pero estas son discusiones entre diplomáticos. Es un poco como el calentamiento global, tenemos la impresión de que disponemos de todo el tiempo del mundo, así que avanzamos muy lentamente”, aclara Luisa Innocenti.

    >> "Es hora de actuar". La 8ª Conferencia Europea sobre Escombros Espaciales se celebrará en abril de 2021
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    Traducción del francés: Lupe Calvo

    https://www.swissinfo.ch/spa/ciencia/el-primer--cami%C3%B3n-de-basura-espacial--ser%C3%A1-suizo/46218478

    martes, 1 de diciembre de 2020

    China lanzó su sonda Chang'e-5 a la Luna: ¿qué planea hacer Pekín en el satélite y podrá alguien competir con ellos?

    Publicado:1 dic 2020 08:47 GMT








    La misión, la primera de este tipo desde la década de 1970, forma parte del Programa Chino de Exploración Lunar, que durará de 15 años, y sus etapas posteriores son aún más ambiciosas.

    El cohete Larga Marcha 5, que transporta la sonda lunar Chang'e-5, despega del centro de lanzamiento espacial de Wenchang. 23 de noviembre de 2020.Tingshu Wang / Reuters


    El 23 de noviembre, China lanzó a la Luna la sonda Chang'e-5, que tiene como objetivo traer a la Tierra dos kilogramos de muestras de suelo y rocas lunares.

    La misión, la primera de este tipo desde la década de 1970, forma parte del Programa Chino de Exploración Lunar, que tendrá una duración de 15 años, y sus etapas posteriores son aún más ambiciosas. 

    En caso de éxito, la misión Chang'e 5 convertirá a China en el tercer país que ha logrado recolectar muestras lunares, después de que décadas atrás lo hicieran EE.UU. y la URSS.
    ¿Cómo transcurre la misión? 

    El lanzamiento de la Chang'e-5 se llevó a cabo mediante el cohete portador Changzheng 5, o Larga Marcha 5, desde el centro de lanzamiento espacial más meridional de China, el de Wenchang, ubicado en la costa noreste de la isla de Hainán.

    El 28 de noviembre, la sonda —que como sus predecesoras lleva el nombre de la diosa de la Luna de la mitología china, Chang'e— entró en órbita lunar y se prevé que aterrice en la superficie del satélite este 1 de diciembre.



    El lugar del aterrizaje será una inmensa llanura volcánica en la cara visible de la Luna conocida como 'Oceanus Procellarum', u 'Océano de tormentas', donde se encuentran alrededor de 20 volcanes rodeados por campos de lava joven de entre 1.200 y 1.500 millones de años. Las muestras que se obtengan allí pueden ayudar a responder preguntas como cuánto tiempo fue volcánicamente activo el interior de nuestro satélite natural y cuándo se disipó su campo magnético.

    Antes de alunizar, el módulo de descenso con el aparato de despegue se separará del bloque orbital y de la cápsula espacial, que permanecerán en la órbita de la Luna a una altitud de 200 kilómetros en modo de espera.

    En el plano superior del módulo de descenso se encuentra un manipulador para recolectar suelo y rocas de la superficie de la Luna, mientras que en el plano lateral del aparato está instalado un dispositivo de perforación. 



    Tras aterrizar y tomar muestras, el aparato podrá realizar otras tareas científicas utilizando un conjunto de instrumentos para determinar la composición mineral del regolito, analizar la evolución de gas de la superficie lunar y estudiar la estructura del suelo lunar, entre otras tareas.



    Las muestras luego se cargarán en un contenedor del aparato de despegue, que se espera que sea lanzado alrededor del 2 de diciembre.

    Después, la unidad orbital tendrá que encontrar automáticamente el aparato de despegue, acercarse a él y 'capturarlo'. El contenedor con muestras, por su parte, se cargará a través de una puerta en la parte superior de la cápsula, tras lo cual el aparato de despegue se separará para caer en la Luna. Esta es la parte más difícil de la misión y el primer acoplamiento automático de dos naves espaciales en otro cuerpo celeste.

    La sonda comenzará a volar hacia la Tierra alrededor del 13 de diciembre. A una distancia de unos 5.000 kilómetros de nuestro planeta, la cápsula se separará del vehículo orbital y entrará en la atmósfera.

    Se espera que la Chang'e-5 aterrice con la ayuda de un paracaídas en el territorio de Mongolia Interior el próximo 17 de diciembre. De esta manera, la misión durará un total de 23 días.
    ¿Qué planea China hacer después? 

    El regreso de la Chang'e-5 completará la tercera etapa del Programa Chino de Exploración Lunar. 

    La cuarta etapa pretende estudiar los territorios en la región del polo sur de la Luna para futuras expediciones tripuladas. Aproximadamente en 2024 la Chang'e-6 aterrizará en el satélite para recolectar suelo lunar y transportarlo a la Tierra. La Chang'e-7 llevará a la Luna un 'rover' y un pequeño módulo de demostración con motores a reacción. Finalmente, la Chang'e-8 desarrollará tecnologías clave para la construcción de una estación lunar, que permitirá la investigación científica y la minería en la superficie lunar.
    ¿Tiene rivales China? 

    Está previsto que en octubre de 2021 Rusia lance desde el cosmódromo de Vostochni la estación interplanetaria automática Luna-25, la primera estación lunar rusa. Si tiene éxito, hará el primer aterrizaje suave del mundo en la región circumpolar meridional de la Luna cerca del cráter Boguslávski. En 2024, se planea que viaje hasta nuestro satélite el aparato científico orbital Luna-26.



    En EE.UU. existe el programa de vuelo espacial tripulado Artemis, iniciado por el presidente Donald Trump, que tiene el objetivo de volver a explorar la Luna y llevar al satélite "a la primera mujer y al próximo hombre", específicamente a la región del polo sur, para 2024. No obstante, es posible que la victoria de Joe Biden en las elecciones altere los planes del programa.

    El aparato indio Chandrayaan-2 actualmente está operando con éxito cerca de la Luna, pero los intentos de Nueva Delhi de aterrizar suavemente en el satélite aún no han tenido éxito. La India está actualmente desarrollando su tercera misión lunar, la Chandrayaan-3

    Además, cabe también destacar la pequeña estación lunar Beresheet de la organización israelí sin fines de lucro SpaceIL. El aparato intentó aterrizar suavemente en la superficie de la Luna en abril de 2019, pero sufrió un accidente. Ahora SpaceIL está intentando encontrar financiación para un segundo dispositivo.

    En septiembre de 2020, el primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos, Mohammed bin Rashid al Maktoum, anunció que en 2024 su país tiene previsto el lanzamiento de Rashid, un pequeño 'rover' lunar con equipo científico.

    https://actualidad.rt.com/actualidad/375356-china-lanzar-sonda-change-5-luna-para-que-necesita

    viernes, 14 de agosto de 2020

    Cuando los rusos amerizaron una nave espacial 44 años antes que la Crew Dragon

    A Watery Yarn: The Unlucky Voyage of Soyuz 23 (Part 2) « AmericaSpace
    Foto de archivo/Reuters


    Cuando, el 2 de agosto de 2020, la nave espacial tripulada Crew Dragon amerizó en el océano Atlántico, fue el primer posado de este tipo en 44 años. Hasta entonces, la última tripulación en llevar a cabo tal maniobra había sido la de la nave espacial soviética Soyuz-23, aunque, en su caso, no se había planeado realmente realizar un amerizaje.

    Vuelo y acoplamiento fallido

    El 14 de octubre de 1976 se lanzaba la nave espacial tripulada Soyuz-23 desde el cosmódromo soviético de Baikonur (actualmente situado en Kazajistán y alquilado a Rusia). La tripulación estaba formada por dos miembros: el comandante Viacheslav Zudov y el ingeniero de vuelo Valeri Rozhdestvenski. La misión de vuelo era acoplarse a la estación espacial en órbita Saliut-5 para llevar a cabo investigaciones científicas y técnicas.

    En su libro Space Catastrophes. Pages from a Secret Dossier (Catástrofes espaciales. Páginas de un Dossier Secreto) , Mikjaíl Rebrov señala que se había informado de un olor desagradable y de fallos de funcionamiento a bordo de la Saliut-5 y se esperaba que la nueva tripulación llevara a cabo una inspección completa de la estación y solucionase estos problemas.'


    El cosmódromo soviético de BaikonurN.Pavlova, Albert Pushkarióv/TASS

    El vuelo a la estación duró dos días y había suficiente combustible para tres días como máximo. El 16 de octubre surgieron problemas durante un intento de acoplamiento: el sistema de acoplamiento automático de la Igla funcionó mal porque los datos programados sobre los parámetros de movimiento de la nave y la estación no coincidían con los valores reales.

    Por esto, dado que era imposible acoplar el Soyuz-23 a la estación sin correr un grave riesgo, el comandante decidió volver a la Tierra.
    Chapuzon y nuevos problemas

    El aterrizaje tenía que hacerse rápidamente, mientras aún hubiera suficiente combustible. Para el aterrizaje, el comandante de vuelo en Tierra (desconocemos el nombre) eligió la ciudad de Arkalik en Kazajistán. Cuando la nave espacial comenzó a descender sobre el sur de África, el Centro de Control de Vuelo envió helicópteros con equipos de rescate a la zona de aterrizaje prevista.

    Debido a una ventisca, en lugar de la zona de aterrizaje designada, la Soyuz-23 acabó en el lago Tengiz en Kazajistán, a temperaturas de -20 °C y a dos kilómetros de la costa.


    La tripulación de la nave espacial Soyuz-23. El comandante Viacheslav Zudov y el ingeniero de vuelo Valeri Rozhdestvenski.Albert Pushkarióv/TASS

    Debido al mal tiempo, los helicópteros no pudieron ver la nave espacial inmediatamente. Además, uno estas aeronaves no llevaba a bordo sus botes inflables ni trajes de neopreno, pues simplemente se los olvidaron durante la precipitada partida. En el otro helicóptero, se encontraron botes inflables y trajes de neopreno, y los rescatistas se apresuraron a dirigirse hacia al lago.

    Dos botes no llegaron hasta la cápsula espacial porque se atascaron en el hielo del lago congelado. El agua salada entró en contacto con los conectores externos de la nave espacial, algunos de los cuales aún estaban activos. El paracaídas de reserva de la cápsula se desplegó automáticamente y, como resultado, la cápsula se volcó y la escotilla que se iba a utilizar para la salida de los cosmonautas terminó bajo el agua.


    Foto de archivo

    “Dos horas después de que se desplegara el paracaídas de reserva, la tripulación experimentó los primeros síntomas de falta de oxígeno, lo que los llevaba gradualmente a la asfixia por acumulación de dióxido de carbono. Zudov y Rozhdestvenski, que se ponían en contacto periódicamente con los rescatistas, respiraban con dificultad, se oían sibilancias a través de los micrófonos y sus voces se volvían irreconocibles”, según la web de la Aerospace Equipment Testers internet encyclopaedia, que cita a uno de los miembros de la operación de rescate, el instructor Iósif Davidov.
    Un rescate afortunado

    Pronto dejó de nevar y la temperatura bajó a -22 C. Los rescatistas y las tripulaciones de los helicópteros encendieron fuegos con la esperanza de mantenerse calientes. Entonces Rozhdestvenski informó con voz ronca que Zudov había perdido el conocimiento por asfixia.

    Sólo un bote logró llegar a la Soyuz-23. En él estaba el comandante del helicóptero Mi-6, el capitán Nikolái Chernavski. Pero él mismo sufría de frío y no podía ayudar a los cosmonautas debido a la posición volcada de la cápsula.


    Viacheslav Zudov, el comandante de la nave espacial Soyuz-23, durante el entrenamiento en una nave simuladora.Alexánder Mokletsov/Sputnik

    Cerca del amanecer, otro helicóptero de rescate llegó a la cápsula. Había salido de Karaganda, y estaba comandado Teniente Coronel Nikolai Kondratiev. El fotógrafo de noticias de la TASS, Albert Pushkarev, también estaba a bordo.

    Fue este helicóptero, bajo el mando del instructor Davidov, el que logró fijar un cable a la nave y arrastrarla hasta la orilla.

    “Entonces, a través de la escotilla, apareció el pálido y exhausto rostro de Viacheslav Zudov. Sonrió. Le ayudaron a bajar al suelo, y luego arrastraron a Rozhdestvenski tras él. No se veía muy bien, tampoco. Valeri Rozhdestvenski estaba blanco como una sábana, con anillos negros alrededor de los ojos. Ambos temblaban de frío, sus dientes castañeteaban”, recuerda Davidov.


    Foto de archivo

    Davidov cuenta cómo el fotógrafo de la TASS Pushkarev corrió hacia la cápsula en ese momento. A pesar de que los cosmonautas necesitaban tratamiento hospitalario urgente, pidió que los ayudaran a levantarse y los hicieran sonreír, para que en la fotografía parecieran “cosmonautas y no zoquetes”.

    La operación de rescate había durado 12 horas. Ni Zudov ni Rozhdestvenski volvieron a volar al espacio.

    Valeri Rozhdestvenski sirvió en el Centro de Entrenamiento de Cosmonautas hasta 1992 y se retiró con el rango de coronel y murió en 2011.

    Viacheslav Zudov también trabajo en el Centro de Control de Vuelo en diferentes puestos hasta 1991, y simultáneamente trabajó como presentador en el programa de televisión Znai i Umei [“Saber cómo”] en la televisión central. Ahora tiene 78 años y está jubilado.


    Albert Pushkarióv/TASS

    En 2019 Zudov dijo en una entrevista con una web de noticias de Nizhní Novgorod que estaba complacido de que la era de la carrera espacial hubiese terminado.


    Albert Pushkarióv/TASS

    “Estamos comprometidos en un trabajo conjunto en la Estación Espacial Internacional, en cuyo desarrollo participaron 14 países. Es un paso positivo para asegurar que la humanidad viva en paz. Trabajando allí, la gente no siente las cosas negativas que suceden en la tierra”, dijo Zudov.