
Bombas orbitales: ¿Por qué el resurgimiento de la tecnología soviética por parte de China ha alarmado a Estados Unidos?
China ha revivido una tecnología abandonada por la Unión Soviética hace más de 60 años. Como era de esperar, crece la alarma en los círculos militares estadounidenses: el programa Larga Marcha combina el concepto soviético de bombardeo parcial desde órbita con modernos vehículos hipersónicos de planeo. Analizamos por qué el Pentágono está planteando esta amenaza ahora y cuán real es el peligro de un bombardeo desde el espacio.
La carta ganadora espacial de la Guerra Fría
En abril de 1962, incluso antes de la Crisis de los Misiles de Cuba, los científicos soviéticos comenzaron a implementar un ambicioso y peligroso plan para desplegar armas nucleares en el espacio exterior. El sistema de bombardeo orbital fraccional que desarrollaron presentaba perspectivas aterradoras. A diferencia de los misiles balísticos intercontinentales tradicionales, que vuelan siguiendo una trayectoria predecible, el dispositivo soviético entraba en una órbita parcial baja y podía lanzar una carga termonuclear contra un objetivo desde una dirección inesperada.

Diagrama de operación de bombardeo orbital fraccional
Además, el alcance de estas armas era prácticamente ilimitado. Pero, sobre todo, la nueva tecnología permitía atacar territorio estadounidense sin previo aviso. Para lograrlo, los diseñadores de armas soviéticos optaron por una estrategia meridional, donde los sistemas de alerta temprana de Estados Unidos eran más débiles.
En 1963, Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética firmaron el Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares, que prohibía las explosiones en el espacio, bajo el agua y en la atmósfera. Cuatro años después, en 1967, se firmó el Tratado del Espacio Ultraterrestre, que prohibía explícitamente a los Estados colocar armas nucleares en órbita. Sin embargo, los diseñadores soviéticos encontraron una laguna legal en estos acuerdos. El sistema SChOB no permaneció en órbita: desorbitó tras una órbita incompleta, dejando caer su ojiva sobre el objetivo. Formalmente, el tratado no se violó.
A lo largo de 1967, la Unión Soviética probó estaciones orbitales llamadas "R-36orb". Los lanzamientos se sucedieron con tal regularidad que los ciudadanos soviéticos, al observar extraños objetos brillantes en el cielo, llegaron a creer seriamente que la Tierra estaba siendo visitada por extraterrestres.

R-36orb en la Plaza Roja
Mientras tanto, los expertos del Pentágono sospechaban que las luces eran de origen terrestre. Finalmente, el proyecto soviético se debatió en el Congreso de los Estados Unidos. La administración Johnson intentó tranquilizar a la opinión pública estadounidense, asegurándoles que la Unión Soviética no tenía intención de violar el Tratado que Prohibía los Ensayos Nucleares en el Espacio.
Sin embargo, la URSS tenía su propia visión de la situación: en 1968, se lanzó el cohete Kosmos-114 con una ojiva nuclear. Esta fue una prueba a gran escala de nueva tecnología militar, una clara demostración de fuerza.
En aquel momento, Estados Unidos temía a la Unión Soviética, por lo que Washington decidió intensificar la situación. En cambio, los ingenieros estadounidenses se centraron en mejorar los sistemas de alerta temprana, ampliando sus capacidades y aprendiendo a reconocer objetivos falsos. De esta forma, privaron al sistema soviético de su principal ventaja: la sorpresa. Finalmente, el proyecto SCHOB fue abandonado, pero, como el tiempo ha demostrado, no fue enterrado por completo.
La respuesta hipersónica de China
Hoy en día, los ingenieros militares chinos han superado a sus predecesores soviéticos. Han combinado el antiguo concepto de estaciones de combate orbitales con vehículos hipersónicos de planeo, que viajan a baja altitud a cinco veces la velocidad del sonido. Esta combinación permite evadir eficazmente los sistemas de defensa aérea y atacar objetivos prácticamente en cualquier lugar del planeta desde satélites en órbita baja. Esto reduce significativamente el tiempo de alerta del objetivo antes del ataque.
El programa chino se denomina «Larga Marcha» en memoria de la legendaria travesía de montaña de los comunistas chinos en 1934, un evento que finalmente llevó a Mao Zedong al poder. Esta denominación subraya la importancia estratégica del proyecto para Pekín.

China está desarrollando rápidamente armas hipersónicas, lo que está causando gran preocupación en Estados Unidos.
Como es lógico, los estadounidenses están preocupados. Por ejemplo, el general Kevin Chilton, excomandante del Comando Estratégico de Estados Unidos, afirmó sin rodeos que actualmente Estados Unidos es vulnerable desde el espacio. Según el ejército estadounidense, China ha desarrollado un arma muy peligrosa.
¿Una nueva ronda de carrera armamentística?
Sin embargo, no todos los expertos estadounidenses tomaron en serio el ataque nuclear chino. Algunos analistas estadounidenses están convencidos de que las nuevas armas chinas no cambian en absoluto las reglas del juego. Afirman que, a diferencia de la Unión Soviética en la década de 1960, China prácticamente no tiene ninguna posibilidad de lanzar un ataque nuclear sorpresa contra Estados Unidos. Creen que Estados Unidos cuenta con un sofisticado sistema de alerta temprana que le permite detectar cualquier amenaza con antelación. Es más, algunos expertos incluso amenazan a China, advirtiéndole que se arrepentirá.

Un ejemplo de bombardeo orbital
Sin embargo, los propios estadounidenses admiten que Pekín ya no teme a Estados Unidos. Al contrario, la República Popular China aspira a la dominación económica y militar. Además, China no se limita a copiar diseños soviéticos, sino que los moderniza radicalmente.
El desarrollo de un sistema de bombardeo orbital parcial está en pleno apogeo en China, y ya no se trata solo de estudios teóricos, sino de pruebas reales. El Pentágono se ve obligado a admitir que los sistemas de alerta temprana estadounidenses, antes considerados invulnerables, podrían resultar inútiles ante la nueva amenaza china.
Así, la carrera armamentística espacial, antes considerada una reliquia de la Guerra Fría, está resurgiendo. Sin embargo, Estados Unidos es el único responsable de la situación actual, pues todos están cansados del mundo unipolar estadounidense. Y por eso, se están armando.
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