jueves, 19 de marzo de 2020

Tecnología china contra el coronavirus: de drones termómetro a apps que se chivan si te pones malo



China es un estado totalitario en la que el uso de la tecnología ha sido crucial para vigilar y controlar a la población durante la epidemia del coronavirus

Cada mañana, a la misma hora, el servicio de mensajería de la compañía telefónica China Unicom empieza con su bombardeo de notificaciones: "Por favor, descargue la aplicación y complete el control diario de salud. Su información sólo se utilizará para la prevención y control de epidemias", reza un mensaje tras otro.

Al abrir el enlace, aparece el dibujo de una enfermera con mascarilla que te invita a registrar todos tus datos y a decir cuáles han sido tus últimos viajes. Después, te pregunta si tienes fiebre, tos o disnea. En caso afirmativo, en pocos minutos un tipo que lleva un brazalete rojo con los símbolos del Partido Comunista de China aparecerá en la puerta de tu casa para tomarte la temperatura, hacerte más preguntas, pedirte que mejor no salgas de casa en unos días y entregarte una hoja con una lista donde aparecen los hospitales más cercanos.




También hay otra aplicación, diseñada por el gigante tecnológico Alibaba, que se parece al juego del semáforo que tanto furor causó hace años en las fiestas adolescentes españolas. Mientras los chavales degustaban su blue tropic con piña en las discotecas light, podían escoger tres pegatinas de colores en función de su disponibilidad para ligar. Rojo significaba que uno ya tenía pareja y que era fiel. Amarillo, que tenía algún tipo de relación pero que, si se terciaba la ocasión, estaba dispuesto a tener nuevas experiencias. Y si se elegía la pegatina verde se daba a entender que uno quería morrear esa noche. Aunque, normalmente, precisamente los -o las- verdes eran los que al final no se comían ni una rosca.
CORONAVIRUS Y CONTROL TECNOLÓGICO

Con el coronavirus y la aplicación de Alibaba ocurre algo parecido. Alipay Health Code es un software administrado por el gobierno chino que clasifica a las personas en tres colores: rojo, amarillo y verde. Si usted está entre los últimos no se preocupe, puede moverse libremente. En su móvil tendrá un código QR con el que podrá entrar al metro o a los pocos restaurantes que hay abiertos. Pero si es de los amarillos o rojos, mejor no salga de casa. Será señalado por el sistema, que se lo comunicará inmediatamente a la policía. Se convertirá en una "persona en riesgo", es decir, que presenta algún síntoma propio del Covid-19 o que ha estado en los últimos 14 días en alguna zona de alto de contagio.

Esta aplicación ya es obligatoria en más de 200 ciudades chinas. El New York Times publicó ayer un reportaje en el que contaban cómo habían realizado un análisis del código del software de este programa."El sistema hace más que decidir en tiempo real si alguien presenta un riesgo de contagio. También parece compartir información con la policía, estableciendo una plantilla para nuevas formas de control social automatizado que podrían persistir mucho después de que la epidemia desaparezca", advertía el diario norteamericano. Aunque las autoridades, a través de la agencia estatal de noticias Xinhua, han asegurado que todos los datos recopilados solo se utilizarán para luchar contra el brote de coronavirus y que después serán eliminados.

China lleva demasiado tiempo enclaustrada por culpa del coronavirus de Wuhan. Más de 40 días desde el mayor cerrojo sanitario de la historia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) alaba las medidas draconianas que ha aplicado el gigante asiático para contener el virus. El cierre de las grandes ciudades, aislar a más de 56 millones de personas en la provincia de Hubei, clausurar comercios, prohibir transportes... Y, por supuesto, usar la mejor tecnología. El presidente Xi Jinping pidió expresamente al sector tecnológico que ayudara a combatir la epidemia.
ROBOT DE LA GRAN CIUDAD

En las calles de grandes ciudades como Pekín o Shanghai hemos visto robots desinfectantes y drones equipados con cámaras térmicas para tomar la temperatura a todos los vecinos de un mismo edificio. La empresa Pudu Technology, con sede en Shenzhen, que generalmente fabrica robots para la industria de la restauración, ha instalado sus máquinas en más de 40 hospitales de todo el país para ayudar al personal médico. Y MicroMultiCopter, también en Shenzhen, ha desplegado sus drones para transportar muestras médicas de los hospitales a los laboratorios.

El último invento que hemos viso han sido unos cascos inteligentes que pueden medir la temperatura en un radio de cinco metros. Si alguien da positivo, el casco emite una alarma. Estos días lo han usado funcionarios de la ciudad de Chengdu, en la provincia de Sichuan. El casco, fabricado por la firma tecnológica Kuang-Chi Technologies, es capaz de tomar la temperatura a más de 200 personas en menos de dos minutos.

En la lucha tecnológica contra el coronavirus en China, tampoco hay que olvidarse de los famosos sistemas de reconocimiento facial. Las compañías ya los están utilizando para escanear multitudes en busca de fiebre e identificar a las personas que no usan mascarillas. Por ejemplo, desde SenseTime, empresa líder en inteligencia artificial en China, dicen que su software de detección de temperatura sin contacto se ha implementado en las estaciones de metro de Pekín, Shanghai y Shenzhen. Y aseguran que son capaces de "reconocer caras aunque las personas lleven mascarillas".

Hoy, el diario Asia Times también publicaba un interesante artículo sobre cómo China está utilizando los datos de ubicación de los teléfonos de millones de ciudadanos para contener la propagación del Covid-19.

Explican que, según fuentes de las autoridades chinas familiarizadas con estos programas, los algoritmos del gobierno pueden estimar la probabilidad en la que un vecindario determinado, o incluso un individuo, esté expuesto al coronavirus haciendo coincidir la ubicación de los teléfonos inteligentes con las localizaciones conocidas de individuos o grupos infectados.

Las autoridades utilizarían esta información para usar recursos médicos limitados de manera más eficiente, por ejemplo, dirigiendo las pruebas del virus a sujetos de alto riesgo identificados por el algoritmo de inteligencia artificial.


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