lunes, 16 de marzo de 2020

La Armada se prepara para hacer frente a un maremoto en la base de Rota



photo_cameraEl Buque de Proyección Estratégica “Juan Carlos I”, atracado en la base naval de Rota.
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¿Qué pasaría si la gran ola de un tsunami golpeara la base naval de Rota? ¿Qué pasaría con la flota de buques de la Armada que están allí amarrados, incluido el buque insignia ‘Juan Carlos I’? ¿Cómo tendrían que reaccionar los marineros y el personal militar?


Estas son algunas de las preguntas a las que va a tratar de dar respuesta la Armada, o más bien, cuestiones para las que quiere tener respuesta preparada por si se produjera ese escenario de un maremoto que llegara a esta instalación clave para la fuerza naval militar española.




Confidencial Digital ha podido saber que la Armada está estudiando las medidas que se tendrían que adoptar para hacer frente a un maremoto fuerte que llegara a una base naval, como la de Rota.
Real Observatorio e Instituto de la Armada

La iniciativa de estos trabajos corresponde, principalmente, al Real Observatorio e Instituto de la Armada en San Fernando (Cádiz). Este organismo histórico se encarga de trabajos como el mantenimiento oficial de la hora de España, y también lleva a cabo estudios relacionados con la astronomía, la geofísica, los satélites, la sismología (terremotos y otros temblores de tierra)...

Desde mayo de 2019, el Real Observatorio e Instituto de la Armada trabaja junto a la Universidad de Málaga, la de Sevilla y al Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria para desarrollar un modelo de prevención ante maremotos en bases navales, tomando la de Rota como proyecto piloto.


El proyecto ha sido expuesto a los mandos del Estado Mayor de la Armada, incluido el Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada (Ajema), el almirante general Teodoro López Calderón. Aparte del observatorio, otras instancias de la Armada han iniciado actuaciones en esta misma línea.

Cabe señalar que el Real Observatorio e Instituto de la Armada forma parte de la Comisión Técnica sobre Riesgo de Maremotos que se constituyó en España tras los grandes maremotos de Indonesia (2004) y Japón (2011). Esa comisión impulsó la Directriz básica de planificación de protección civil ante el riesgo de maremotos, por la que quedó constituido el Sistema Nacional de Alerta por Maremotos (SNAM).
Tres fases

El subdirector del Real Observatorio e Instituto de la Armada, el capitán de Navío Antonio Ángel Pazos García, explica a ECD que el proyecto consta, resumidamente, de tres fases.

La primera fase sería un estudio preliminar sobre las características de la base naval de Rota, de sus infraestructuras y distribución, para analizar cómo le afectarían a sus distintas partes un maremoto.

La segunda fase trataría de construir un simulador del efecto de un maremoto importante en la base de Rota. El Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria cuenta con un simulador muy bien dotado que permite recrear maremotos y sus efectos.

En el caso del estudio que está realizando la Armada para proteger bases navales, habría que construir un modelo para la base de Rota.

El tercer paso sería analizar si sería necesario construir o modificar alguna infraestructura (por ejemplo, diques) que pudieran paliar o frenar el impacto de un tsunami en la base.
Peligro: la flota varada en tierra

La elección de Rota, en aguas del océano Atlántico en el Golfo de Cádiz, se debe a que en principio se considera la más expuesta a los efectos de un maremoto de entre las grandes bases navales de la Armada española, frente a Cartagena (en el Mediterráneo) y Ferrol (en una ría gallega).

Los capitanes de Navío Antonio Ángel Pazos García y Francisco Javier Galindo Mendoza publicaron en el número de enero-febrero de la Revista General de la Marina un artículo sobre “El maremoto que viene” en el que comenzaban advirtiendo: “Tenga el lector por seguro que el próximo maremoto que afectará a las costas españolas ya viene de camino y que cualquier día nos sorprenderá, con consecuencias que podrían ser catastróficas si no estamos concienciados y preparados”.

El artículo analiza el caso del gran terremoto de Lisboa de 1755, que provocó un maremoto que llegó a golpear la ciudad de Cádiz.

A partir de ahí, realizan una simulación de lo que podría ocurrir actualmente con un maremoto similar que afectara a esa zona de la costa occidental de la provincia de Cádiz, en torno al valle del Guadalquivir.

En ese punto, señalan:

-- “La zona expuesta a este peligro es de enormes proporciones, ya que afectaría a muchos kilómetros de costa con alta densidad de población y numerosas infraestructuras que resultarían gravemente dañadas (hospitales, petroquímicas, etc.). En la Base Naval de Rota, podría considerarse la posibilidad de que la Flota se hiciera a la mar y se alejara suficientemente de la costa. Esto resulta altamente complicado en tan corto lapso de tiempo. Si tuviéramos en cuenta los resultados de las simulaciones en esta parte de la costa, que estiman una altura máxima de seis metros, el escenario de encontrarnos con toda la Flota varada en tierra es perfectamente plausible”.
Base de la Flota y del ‘Juan Carlos I’

La importancia de Rota para la Armada española es clave, y obliga a analizar todo tipo de aspectos en una eventual embestida de un tsunami.

El estudio que impulsa el Real Observatorio e Instituto de la Armada implica tratar de dictar instrucciones para el personal de la base de Rota para evacuar, pero también para salvaguardar el material, incluidos los buques. Cabe resaltar que la base naval de Rota es la base que acoge al buque insignia de la Armada, el buque anfibio portaaeronaves ‘Juan Carlos I’.

Se van a analizar cuestiones como el efecto de las olas y mareas de un maremoto sobre buques de guerra amarrados en una base naval como la de Rota. La idea es evitar ese escenario de que un maremoto pudiera dejar buques tierra adentro, o dañados.

También se estudiará cómo afectaría un maremoto en los hangares de los aviones y en edificios y otras instalaciones de la base naval.

Todos estos estudios, y las conclusiones que se saquen a partir del simulador que se pretende construir, servirán para elaborar instrucciones y protocolos de actuación. Algunos de estos documentos ya se están empezando a redactar desde la Armada.

La idea es recopilar toda la información que surja de estos estudios y elaborar un documento completo que se elevará al Estado Mayor de la Armada, que es quien finalmente tendría que aprobar y oficializar los protocolos de respuesta y las medidas a adoptar en Rota y otras bases navales para estar preparados ante un eventual tsunami.

“La Armada ha tomado conciencia de su vulnerabilidad ante un fenómeno de esta naturaleza”, se puede leer en el artículo publicado en la Revista General de la Marina, donde se añade que “en la Base Naval de Rota podríamos encontrarnos con numerosas pérdidas de vidas humanas y con la Flota varada tierra adentro, precisamente en momentos en que la utilización de sus medios resultaría fundamental ante esta emergencia nacional”.

Es decir, en caso de un maremoto importante que provocara daños personales y materiales en la costa española, los buques y el personal de la Armada podrían ser muy necesarios en la fase de reacción. Si ese tsunami encima dejara a parte de la flota varada o dañada, además de los efectos para la defensa militar, tendría un impacto clave en ese mismo momento en la respuesta de emergencia.
La experiencia de Chile

En sus estudios, los expertos de la Armada están trabajando como se ha indicado con los de las universidades de Málaga, Sevilla y Cantabria, así como con el Instituto Geográfico Nacional, que es el organismo que gestiona el Sistema Nacional de Alerta por Maremotos.

Cuentan además con información de Chile. Este país sufre con frecuencia maremotos a lo largo de su extensa costa en el Océano Pacífico, y su marina está expuesta a este tipo de fenómenos.

Por cierto, que Estados Unidos cuenta con algunos protocolos en puertos y bases de la US Navy, que tiene presencia muy relevante en Rota, precisamente.
Conciencia del riesgo

“La Armada ha tomado conciencia del riesgo, en especial en la Base Naval de Rota, por el elevado número de efectivos y por ser base de nuestra Flota”, se vuelve a indicar en otro punto.

Y aunque el Real Observatorio e Instituto de la Armada lleva trabajando desde los 70 en el estudio de los maremotos, en los últimos meses ha reforzado sus investigaciones con otros organismos.

“Los esfuerzos van encaminados a disponer de una metodología de estudio, hoy inexistente”, admiten los capitanes de Navío autores del artículo, “para la evaluación y gestión del riesgo por maremotos en puerto, con un proyecto piloto centrado en la Base Naval de Rota”.

De ahí que se vayan a realizar estudios previos de peligrosidad y vulnerabilidad y mapas de evacuación y protocolos de actuación, entre otros: “Se ha pensado asimismo en el desarrollo de un simulador operacional ad hoc para la Base Naval, o en el análisis de la estabilidad y funcionalidad de las infraestructuras del puerto en cuanto a la seguridad de navegación y de embarcaciones en las dársenas durante y tras un maremoto”.

Todo con objeto de desarrollar un modelo para Rota que después se pueda aplicar y adaptar en otras bases navales de la Armada española: de Cartagena a Ferrol, pasando por Las Palmas de Gran Canaria y otros puertos en los que hay presencia relevante de buques de la Armada.


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