jueves, 7 de mayo de 2020

Cascada de incidentes con aviones rusos en el Báltico en vísperas de que F-18 españoles asuman el control aéreo de la zona

Como  mero comentario a esta noticia: Por donde quieren los mienbros de la OTAN que vuelen los aviones con base en Kaliningrado??, o aquellos que van a vienen del enclave ruso??. 

Creo sinceramente que nos encanta el sensacionalismo y solo queremos endemoniar titulares con algo que es lógico y normal. La misma pregunta se la harán los rusos viendo aviones españoles haciendo patrullas en miles de km de su casa , eso es mas raro si cabe.




photo_cameraF-18 españoles vuelan sobre Lituania.



Seis cazas F-18 del Ala 15 con base en Zaragoza y 132 militares del Ejército del Aire lideran desde la base lituana de Siauliai la rotación ‘BAP 53’ de la misión de policía aérea que la OTAN mantiene desde 2004 para preservar la integridad del espacio aéreo de Estonia, Letonia y Lituania, principalmente frente a la amenaza de Rusia.


Los seis aviones de combate, un C-130 Hércules y un A-400M con el contingente despegaron de Zaragoza el pasado lunes 27 de abril. El viernes 1 de mayo los pilotos ya realizaron su primer vuelo de familiarización con la misión. Y hace unos días también completaron su primer entrenamiento “Quick Reaction Alert”, para estar en el aire en menos de 15 minutos si se recibe una alerta.

España lidera hasta agosto esta misión de policía aérea junto a los Eurofighter de Reino Unido, también en Siauliai, y los Mirage 2000-5 de Francia que se han desplegado en la base aérea de Ämari (Estonia). En vista de lo sucedido en los días previos y posteriores a su llegada, se prevé que los pilotos de F-18 españoles tengan bastante trabajo con las incursiones de aviones militares de Rusia.
Aviones rusos desde y hacia Kaliningrado

Confidencial Digital ha consultado las publicaciones oficiales de la OTAN, del Ministerio de Defensa de Lituania y de la Fuerza Aérea de Bélgica, así como distintos medios de comunicación polacos y lituanos que han recogido un goteo casi diario, durante las últimas semanas, de incidentes protagonizados por aeronaves rusas en la zona del Mar Báltico que ahora tienen que vigilar los F-18 españoles.

El Ministerio de Defensa lituano contabilizó cuatro misiones ‘scramble’ o de alerta por intrusión en la semana del 20 al 26 de abril. En todas ellas, aviones de la OTAN tuvieron que interceptar, identificar y escoltar a aeronaves rusas.


Hasta que España, Reino Unido y Francia han tomado el relevo, los cazas de la misión de policía aérea en el Báltico eran de Polonia y Bélgica.

El primer episodio de esta serie de recientes incidentes tuvo lugar el martes 21. Un caza aliado interceptó un IL-76 (un avión de transporte pesado Ilyushin, que también tiene funciones de vigilancia), que volaba del enclave ruso de Kaliningrado hasta Rusia. El problema es que el avión militar ruso volaba sin plan de vuelo, aunque con el transpondedor encendido y tomando contacto por radio con los centros de control de tráfico aéreo. El transpondedor es el dispositivo que identifica la aeronave y ofrece datos de su posición y trayectoria.

Tres días después, el viernes 24 de abril, las alertas se repitieron. Aviones de la OTAN despegaron de nuevo para interceptar un IL-76 que volaba, de nuevo, de Kaliningrado hacia Rusia. Presentaba plan de vuelo, tenía el transpondedor encendido y mantenía comunicación por radio.

Ese mismo día, las aeronaves de la misión de policía aérea tuvieron que ser movilizados por dos Sukhoi SU-27, cazas de combate rusos, que también realizaban esa ruta entre Rusia y su enclave de Kaliningrado: en este caso, “sin los planes de vuelo, con sus transpondedores a bordo apagados, sin mantener comunicación por radio con el centro regional de control de tráfico aéreo”, precisa el Ministerio de Defensa lituano.

También, el mismo viernes 24, fueron alertados por otros dos aviones rusos que volaban desde Kaliningrado al espacio aéreo de países de la OTAN en la zona del Báltico. En ese caso, las aeronaves rusas dieron media vuelta y regresaron a Kaliningrado antes de ser interceptados por cazas de la Alianza Atlántica. No se llegó a identificar el modelo, pero sí que ninguno de los aviones tenía planes de vuelo, usaban transpondedores a bordo ni mantenía comunicación por radio.

Otros tres aviones de Rusia, en este caso dos cazas SU-27 y un Beriev A-50 de alerta temprana y vigilancia, dieron trabajo a los aviones de combate de la OTAN el sábado 25, con distintas modalidades de vuelo para no ser identificados. El A-50, concretamente, fue interceptado por cazas belgas frente a la costa de Estonia.
También después de llegar los españoles

Los casos hasta ahora citados sucedieron antes del lunes 27, cuando el contingente español salió de Zaragoza rumbo a Lituania. Pero en los días siguientes, mientras los pilotos y militares del Ejército del Aire se iban haciendo cargo de la situación en la base de Šiauliai, se siguieron registrando incidentes con aparatos rusos.

En la semana del 27 de abril al 3 de mayo se sucedieron varios ‘roces’ aéreos entre la OTAN y Rusia en los cielos de Estonia, Letonia y Lituana y el mar Báltico. De estos incidentes dio cuenta el Ministerio de Defensa lituano, de nuevo, pero en este caso también la OTAN quiso dejar constancia con una nota de prensa que recogió las interceptaciones.

El lunes 27, cazabombarderos F-16 de la fuerza aérea belga interceptaron un Antonov AN-26, un avión de transporte táctico ruso, que no volaba “según las regulaciones internacionales de vuelo”, según explicó la propia Force Aérienne Belge en su cuenta de Twitter.

Los aviones de la OTAN -aún no los españoles- tampoco descansaron el martes 28. Cazas aliados interceptaron dos TU-160 (bombarderos de largo alcance) que volaban acompañados de dos SU-35, sin plan de vuelo, en varios casos sin transpondedor, y sin mantener comunicación por radio con el centro de control del tráfico aéreo. 

Ese mismo días tuvieron que intervenir con un Beriev A-50 escoltado por dos cazas SU-27. También aviones de combate polacos tuvieron que despegar de Estonia para identificar dos bombarderos TU-60, que iban escoltados por cazas de combate y apoyados por un avión de alerta temprana aerotransportada. Este grupo de aviones militares rusos dio más problemas a la OTAN, ya que pasada la zona donde opera la policía aérea del Báltico fue también interceptada por la Real Fuerza Aérea de Dinamarca.

Por último, el miércoles 29 de abril los aparatos de la misión de la OTAN salieron al paso de un Antonov AN-12 (otro modelo de avión militar de transporte) de la fuerza aérea rusa, que en ese caso se dirigía desde la Rusia continental a Kaliningrado. Al ser interceptado, regresó a Rusia.

A esta sucesión de incidentes en la zona del Báltico cabría añadir varios sucedidos en el Mar del Norte. En esos casos, también la semana pasada, cazas F-35 y F-16 de Noruega y aviones Eurofighter Typhoon de la Royal Air Force del Reino Unido detectaron varios aparatos de patrulla marítima de Rusia, volando sobre zona de soberanía de países OTAN.
El incidente con el ministro de Defensa ruso

Todos estos incidentes se han producido en torno al relevo de Polonia y Bélgica por España, Francia y Reino Unido al frente de la policía aérea de la OTAN en el Báltico. Ahora los F-18 españoles podrán ser movilizados para intervenir en estas incursiones aéreas de Rusia, que son frecuentes desde hace años.

El caso más llamativo tuvo lugar en agosto del año pasado. El gobierno ruso difundió un vídeo grabado desde el avión de transporte en el que viajaba su ministro de Defensa.

Un caza F-18 español se acercó a la aeronave para identificarlo, pero de inmediato dos Sukhoi SU-27 que escoltaban el avión del ministro ruso repelieron ese acercamiento. El piloto español tomó distancia y se colocó en posición de seguridad, en una maniobra que militares con experiencia calificaron entonces de “magistral”, situándose de forma que tuviera ventaja en caso de hostilidades.

La OTAN mantiene la misión de policía aérea en el Báltico desde el año 2004, pero ganó relevancia con la anexión de Crimea y la guerra civil en Ucrania que estalló en 2014. Ante ese gesto hostil hacia una ex república soviética, la OTAN decidió reforzar la protección tanto terrestre (también hay tanques españoles en Letonia) como aérea sobre los tres países del Báltico.

Los aviones de la OTAN realizaron alrededor de 200 intervenciones a lo largo de 2019 en el marco de esa misión de policía aérea.



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