POR DEFENCEUPDATE · 1 DE SEPTIEMBRE DE 2018

China no está sola en su búsqueda del dominio submarino. El año pasado, Estados Unidos encargó su primer escuadrón de vehículos submarinos no tripulados, o drones, y contrató a las principales firmas de defensa para producir una nueva generación de tales máquinas. Su objetivo es mejorar su potencial de combate, incluso en operaciones antisubmarinas, de remoción de minas e incluso operaciones de drones contra-submarinos.
Los drones de aguas profundas no son exactamente nuevos, pero recientemente se han convertido en posibles reemplazos para los submarinos convencionales. Los expertos militares dicen que una revolución tecnológica en la guerra submarina está haciendo que el entorno marítimo sea cada vez más transparente. Sonar activo de frecuencia más baja y métodos de detección no acústica dificultan la ocultación de los submarinos al mantener silencio.
Sin duda, el consenso sobre los vehículos no tripulados no es universal. Los tradicionalistas son escépticos de los vehículos no tripulados, que aún no tienen capacidad de combate. Dicen que los submarinos de ataque nuclear y los buques diesel-eléctricos siguen siendo indispensables en la guerra submarina. Más rápido y más silencioso, los últimos submarinos tienen mayor resistencia, capacidad significativa de generación de energía y sensores avanzados; ellos son más capaces de intervenir decisivamente en aguas disputadas.
Sin embargo, para otros navales, los submarinos convencionales son anacronismos. Dado el desarrollo de plataformas submarinas para cazar submarinos de ataque, la idea de enviar submarinos tripulados a espacios hostiles es lamentablemente desactualizada, por decir lo menos.
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